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A treinta años del 2 de abril de
1982:
de Oscar Héctor
Filippi
Muchas son las preguntas que hoy persisten sobre las causas que lo motivaron.
¿Fue una irresponsable decisión del gobierno argentino? ¿Había intereses
internacionales en reforzar la presencia militar británica y necesitaban la
excusa?... ¿por qué?

Dos Hipótesis
Todavía, a 30 años de la recuperación de nuestras Islas Malvinas, los debates y
discusiones sobre el génesis del conflicto con la Gran Bretaña siguen vivas. Esa
polémica marca dos vertientes fundamentales de opinión. Están quienes sostienen
que el mismo fue provocado por causas de irresponsabilidad absoluta surgidas del
deterioro político de la Junta Militar del Gobierno argentino que necesitaba de
un gran hecho “patriótico” para perpetuarse en el poder y por su cuenta tomó la
responsabilidad de recuperar las islas. Hecho simple que acredita la escalada
diplomática y el inicio de un conflicto internacional a causas de política
doméstica. En la segunda vertiente se encuentran quienes relacionan el conflicto
con la compleja y peligrosa situación mundial de la época en la que el mundo
todavía bipolar, jugaba su estratégico “ajedrez fatal” sobre el mapa del mundo.
Atribuyendo así, con mayor y profundo análisis, a causas externas el inicio del
conflicto. En otras palabras, desde afuera nos volvieron a usar en beneficio de
sus propios intereses hegemónicos. Hipótesis que queda reforzada si agregamos
que el “vector” que les facilitó el camino fue precisamente el “militarismo” del
gobierno de facto.-
La primera de las hipótesis es siempre atacada por una misma razón, ¿por qué el
Reino Unido se prestaría al juego del General Galtieri? La segunda es
cuestionada por una falsa percepción, que nace en la escuela y tiene que ver con
nuestra austral ubicación geográfica, ¿a quién le importamos, si al fin y al
cabo vivimos en el fin del mundo?
Falsa Percepción
La denominada “Guerra Fría” tuvo para nosotros la falsa y simple interpretación
de la confrontación de dos grandes potencias, Estados Unidos vs. la Unión
Soviética o, a lo sumo, el capitalismo contra el comunismo. Por lo tanto, como
no éramos ni capitalistas ni comunistas, el enfrentamiento era “cosa de ellos”,
a nosotros, viviendo acá abajo, no nos afectaba.-
En el colegio aprendimos a estudiar a Europa por un lado, Asia por el otro.
Nunca nos dejaron ver que Eurasia es en sí misma una gran unidad geoestratégica
y sumado a los programas del estudio de la historia, jamás pudimos aprender la
dimensión de interrelacionar sus hechos dentro de los marcos geográficos y en
sus líneas de tiempo. Por lo tanto se aseguraron así que de hacer proyecciones
geopolíticas y/o estratégicas los argentinos nunca seríamos capaces.-
Lo cierto es que ese enfrentamiento, aparentemente tan lejano, no era otra cosa
que el peligrosísimo conflicto entre el mundo continental y el mundo marítimo.
Con este pequeño cambio de óptica, vemos que el conflicto lo teníamos enfrente,
porque aunque no nos hayamos dado cuenta, la Argentina es un país marítimo y
como tal, era parte del conflicto. Al menos para ellos.-
Dos Mundos
La ex URSS lideraba el llamado mundo continental, junto a sus aliados
comerciales del denominado COMECOM se hallaban unidos para su defensa en lo que
conocimos como el Pacto de Varsovia (PV), ocupaban la estratégica posición de
dominio del centro de Eurasia y se autoabastecían de energía y de gran parte de
los elementos estratégicos vitales (73%). Hasta 1960 permaneció consolidando
esta posición estratégico-continental.-

Los Estados Unidos de Norteamérica lideraban el llamado mundo marítimo y junto a
sus aliados de Europa Occidental (países ribereños), que entre ellos se
agrupaban para sus fines comerciales en la Comunidad Económica Europea (CEE)
conformaron a los fines de su defensa la Organización del Tratado del Atlántico
Norte (OTAN). Junto a la alianza de estos con Japón y Corea del Sur, centraban
su actividad comercial (Comisión Trilateral) por la vía marítima y por la misma
vía el poder naval de EE.UU y la Gran Bretaña, contenían la posible expansión de
influencias del mundo continental hacia el resto del mundo. A su vez, con el
dominio del mar, se aseguraban de obtener los elementos estratégicos y la
energía para sus industrias, solo se autoabastecían del 37%. Europa depende en
un 70% del petróleo de Oriente Medio y este solo es transportable por mar (hasta
ahora).-
Como Estados Unidos y la Gran Bretaña construyeron, controlaban y dominaban los
estratégicos Canales de Panamá y de Suéz, fijaron como límite meridional de
defensa para la OTAN al Trópico de Cáncer. Para ellos el Sur había dejado de
existir, ambos canales nos habían excluido del tránsito marítimo, de la
inclusión económica y de los fines estratégicos y de defensa. Negocio redondo y
sin preocupaciones, para ellos, claro está.
Continentales y Marítimos
A mediados de los años ’50, hubo un hombre decidido a expander la hegemonía de
la URSS, el almirante de la flota roja, Sergey Gorshkov y su política de mostrar
la bandera navegando. Firme partidario del aumento del poder naval y llevar la
presencia militar soviética a todo el mundo por la vía marítima.-
La llamada Crisis de los Misiles basados en Cuba en 1962, potenciaron su
decisión y para 1970 la URSS contaba con cuatro agresivas flotas, la del Mar del
Norte, la del Pacífico, la del Mar Negro y la del Mar Báltico. Las tranquilas
Líneas de Comunicación Marítima (LCM) del mundo marítimo estaban ya amenazadas.-
La Guerra Fría comenzó así a “calentarse” y la principal causa de la expansión
del poder naval soviético fue el conflicto de Oriente Medio. El apoyo brindado
por EE.UU. y la Gran Bretaña a Israel, tras la Guerra del Yom Kippur, le
facilitaron a la URSS por parte de los países árabes, puertos, bases aeronavales
y apoyo logístico y operativo en Egipto, Somalia y Siria. Previamente (1969), el
acercamiento político a países Africanos le habían otorgado facilidades
operativas navales en Guinea, empleando la Base Naval de Conakry. El mayor éxito
de la proyección naval soviética en África Occidental ocurrió en 1976, cuando
Moscú patrocinó en Angola la rebelión que llevó al poder al Movimiento Popular
para la Liberación de Angola (MPLA) a partir de allí contó con los Puertos de
Luanda, Lobito y Mocamedes. Desde ese momento, la URSS amenazaba las rutas
comerciales de Occidente en el corazón mismo del Atlántico Sur. Los submarinos
nucleares soviéticos navegaban la Ruta del Cabo de Buena Esperanza, al Sur de
África..., frente a las narices de Argentina.-

La Yugular de Occidente
La Guerra de los Seis Días (1967), entre Israel y los países árabes de la
región, había demostrado que con un solo barco hundido en el Canal de Suez, este
dejaba de ser operativo. Además los superpetroleros de más de 70 mil toneladas,
no podían ya transitarlo. En caso de un enfrentamiento y por 1980 era muy
factible, entre ambos bloques, las fuerzas aeronavales soviéticas basadas en
Cuba y Nicaragua con el apoyo de submarinos nucleares provenientes de puertos
africanos, tendrían como prioridad la destrucción de las exclusas del Canal de
Panamá. Para colmo de males, ya en 1981 “asesores militares” cubanos y
soviéticos construían un aeropuerto en la estratégica isla caribeña de Grenada,
amenazando, una vez operativo, el tráfico de las reservas de petróleo
norteamericanas que provenientes de Venezuela, se transportan por el Mar caribe.
La estrategia naval soviética había vuelto a colocar al Sur en los mapas del
Norte.-
El petróleo y materiales estratégicos que alimentaban la costa Este de los
EE.UU. y a toda Europa occidental navegarían así, obligadamente, por las rutas
del Cabo de Buena Esperanza, frente a Sudáfrica. Con los Canales de Suez y
Panamá activos, el tráfico mercante diario en esa zona era de 55 barcos por día,
en caso de ser neutralizados, más de 90 al día..., la aviación naval y los
submarinos soviéticos podían clavar sus bombas, misiles y torpedos en la yugular
de occidente.-
Bastión Estratégico
Como el lector ya se pudo haber dado cuenta, en enero de 1833, con la ocupación
de nuestras Islas Malvinas, el Reino Unido de la Gran Bretaña, no solo se
aseguró los beneficios de la pesca y la caza de focas, lobos marinos y ballenas
para ellos y sus por entonces, casi aliados norteamericanos. Se aseguró de
ocupar militarmente el estratégico bastión marítimo que controla una triple
comunicación oceánica: a través del Cabo de Hornos; el Pacífico Sur con el
Atlántico Sur y; frente a Malvinas; el Atlántico Sur con el Océano Indico. No
incluimos, que es la ruta de control vital de la Antártida.-
Para 1982, ante la expansión naval soviética en el Atlántico Sur, la OTAN estaba
obligada a reforzar la defensa de la vital Yugular de Occidente, (si la URSS
atacaba con éxito esa vía marítima, en tres meses, Europa Occidental quedaba
desabastecida) para ello, imperiosamente tenía que reforzar la presencia militar
en Malvinas. Si lo hacía por “motu propio” la reacción negativa de Latinoamérica
ante esta unilateral decisión, podría favorecer aun más la influencia de la URSS
en la región, por lo tanto se necesitaba una excusa para tal propósito.-
Que mejor excusa que el intento de recuperación de las islas por parte de
República Argentina. Total, el Concejo de Seguridad de la ONU, se encargaría de
mostrarnos como país agresor y su propósito estratégico quedaría legitimado ante
el mundo.-
De
lo expuesto hay pruebas más que suficientes, quienes nos visitaron, quienes nos
alentaron desde afuera, quienes conspiraron desde adentro y fundamentalmente, la
historia del empresario Constantino Davidoff y sus “chatarreros”, detonante de
una crisis diplomática que habría de escalar a un conflicto bélico
controlado..., al menos eso esperaban los británicos.-
De esta parte nos ocupamos en la próxima entrega, lo importante fue demostrar y
enterarnos que no vivimos en el fin del mundo..., somos parte de él y
estratégicamente, como nación marítima ocupamos un lugar destacado. Solo falta
que nos demos cuenta de ello y actuemos en consecuencia, con responsabilidad y
de ser posible, una vez en nuestra historia, fijemos un curso de acción en una
sola dirección, será bueno demostrar que podemos ser una Nación confiable con
una política exterior seria.


Los intereses en juego
¿Qué intereses tenía EE.UU. en las Islas? - ¿Alentó a través de emisarios
encubiertos la recuperación? - ¿Estos influyeron en la Multipartidaria y
condicionaron el proceso democrático posterior? – El informal y despectivo juego
de la diplomacia británica – Davidoff, un contrato oportuno – Nos llevaron a la
última opción, la recuperación militar de nuestras Islas.
Preocupación de Estados Unidos
El incremento de la presencia aeronaval soviética en el Atlántico Sur, a partir
de bases y apoyo logístico en puertos africanos, preocupaba seriamente al
gobierno de Estados Unidos de Norteamérica en 1980. En enero de ese año, el
Consejo de Seguridad de EE.UU. aprobó un documento llamado “Free Oceans Plan”
(Plan para los Océanos Libres) que por su importancia fue incluido en la
historiografía oficial soviética sobre el Conflicto del Atlántico Sur, el mismo
señalaba: “- ... Aun cuando los EE.UU. pueden contar con apoyo efectivo y
duradero de la Unión Sudafricana y de la República de Chile y eventualmente de
la Argentina, que facilita la ejecución de sus planes para el extremo Sur de los
tres Océanos (Pacífico, Atlántico, Indico), es indispensable contar con el apoyo
de Gran Bretaña. Esta debe ser nuestra principal aliada en esa área, no sólo
porque es nuestra amiga más confiable en el orden internacional, sino porque
todavía ocupa diversas islas en el Atlántico Sur que en caso de necesidad
podrían convertirse en bases aeronavales, de acuerdo con el modelo de Diego
García, o en puntos de apoyo logístico como la Isla Ascensión. Gran Bretaña debe
ser alentada a mantener aquellas islas bajo su soberanía ante cualquier
circunstancia, incluso en los casos que la Argentina reclama para sí, como las
Falklands, las Sandwich y las Georgeias del Sur...”.-
No harían falta más precisiones, pero fue el propio Almirante Hidalgo,
Secretario de Marina de los EE.UU. quien declaró públicamente que las Islas
Falklands (Malvinas) eran una real preocupación para su país, diciendo que eran
dos magníficos portaaviones geográficos.-
El Subsecretario de Planeamiento del Departamento de Estado, ante la Comisión de
Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU., Fred Ikle, presentó un informe el 15
de diciembre de 1981, en el que daba cuenta que, entre el decenio 1960/70 y el
decenio 1970/80, las naves de guerra soviéticas habían incrementado sus días de
operaciones en el Atlántico Sur de 200 a 2.600. Agregaba que a través de esta
presencia naval. Las Líneas de Comunicación Marítima (LCM) en esa zona eran
mucho más vulnerables que en la década anterior, en la que se produjo la Crisis
de los Misiles basados en Cuba.-
Dr. Arturo Frondizi
El
10 de septiembre de 1989, en declaraciones efectuadas al Diario La Prensa, el ex
presidente constitucional argentino (1958-1962) Dr. Arturo Frondizi, sobre la
comprensión del Conflicto del Atlántico Sur y la importancia de la cuestión
Malvinas dijo que, en el año de 1981 lo había visitado un general
norteamericano, quien le había pronosticado que EE.UU. propiciaría un desembarco
argentino en las Islas Malvinas; EE.UU. apoyaría nominal y tácticamente a Gran
Bretaña en la recuperación del archipiélago, a efectos de congelar el pleito de
la soberanía; el motivo de tal actitud sería la necesidad de instalar una base
militar en las islas; finalmente, que su país no podía contar con la Argentina,
porque era considerado poco confiable por su falta de estabilidad política.-
Por la importancia de esta declaración, el 29 de septiembre de 1989, el Dr.
Mariano Cesar Bartolomé (Prof. De la Escuela Superior de Guerra), entrevistó
personalmente al Dr. Arturo Frondizi, no solo le ratificó lo expresado al Diario
La Prensa, sino que identificó a su visitante, el General Vernon Walters, cuya
presencia en la Argentina durante 1981 está por demás documentada.- (El Gral.
Vernon Walters, se desempeñó durante 1975-80 en el escalón de inteligencia para
Latinoamérica del Comando Sur del VIº Cuerpo de Ejército de los EE.UU. con base
en Panamá. Durante 1981-82, por su confesión católica se desempeñaba como 2º
jefe de la CIA para la seguridad del Estado Vaticano.- Nota del redactor.)
Autores argentinos y británicos sitúan al general Vernon Walters, visitando
nuestro país entre octubre de 1981 y febrero de 1982.
Durante
esas visitas habría planteado la necesidad de establecer un dispositivo de
defensa en el Atlántico Sur que incluyera instalaciones militares en las Islas
Malvinas operadas por las Fuerzas Armadas Argentinas. Fue el negociador del
gobierno norteamericano para conseguir el apoyo argentino a la estrategia de
contención a la flota de la URSS, que por esos momentos articulaba el Presidente
Ronald Reagan.-
Pregunto: ¿por qué el Dr. Arturo Frondizi esperó más de siete años para realizar
tan importante, grave y reveladora declaración? Y agrego: sin dudas el Dr.
Frondizi no fue el único político contactado. Por aquella época era un buen
referente político, pero obviamente no era el principal. La segunda misión del
general Vernon Walters habrá consistido en alentar la reorganización de los
partidos políticos (Multipartidaria) con miras a la democracia que sobrevendría
a la derrota de la Junta Militar en Malvinas, detectar los mejores aliados en
ese campo y entregar los futuros cursos de acción para nuestra entrada en el
primer mundo. Entiéndase, desmalvinización, entrega de nuestra soberanía en el
Canal Beagle, islas y aguas adyacentes, no investigación de la nacionalización
de la deuda privada (deuda externa), Ley del punto final y obediencia debida,
desmantelamiento operativo de las fuerzas armadas, desarticulación del servicio
militar obligatorio con la consecuente pérdida de capacidad para la movilización
de reservistas, privatización y entrega de nuestros recursos e industrias
estratégicas (energía, comunicaciones, alimentación, transporte aéreo y
marítimo, cierre de nuestros astilleros, regalo de nuestra Fábrica Militar de
Aviones, la vergonzosa destrucción del proyecto Cóndor, la postración del
CONICET, INTA etc., etc.), política exterior de relaciones carnales con los
EE.UU. y de vergonzosa seducción con la Gran Bretaña, endeudamiento constante,
sumisión absoluta, miseria social, estafas bancarias, inseguridad pública,
devolución del odio, división social, disolución de los partidos políticos
tradicionales, etc., etc., … etc. . En resumen, ¿el apoyo económico para la
futura democracia y sus gobiernos estables (para el FMI – BM – BID) sería pagada
con la sujeción a este modelo? ¡Los argentinos podríamos votar solo estando de
rodillas! ¿Habrá sido así? ¿Por qué nadie investigó más a fondo...?, en especial
el Congreso, también por omisión se puede ser traidor y responsable.-
El Dr. Raúl Alfonsín, pocos meses antes de su fallecimiento, reconoció ante un
grupo de jóvenes partidarios (universitario) que a mi instancia le hicieron la
pregunta, haber participado de esos “contactos” y reuniones con el Gral. Vernon
Walters en 1981. Pero se negó a revelar lo tratado, aludiendo que ese diálogo
quedaría reflejado en “sus memorias”. Demás está decir que todavía no
aparecieron. Lo cierto es, que a la luz de los hechos posteriores, el Dr. Raúl
Alfonsín, no fue precisamente el candidato que desde el Norte esperaban para la
“transición” democrática en la Argentina (1983). Ellos alentaban y esperaban el
triunfo del Dr. Ítalo Argentino Luder, el Dr. Domingo Felipe Cavallo, ya había
sido infiltrado en sus filas.
Hoy, a la luz de la historia y por el libro publicado por quien fuera uno de sus
Ministros de Defensa, el Dr. Horacio Jaunarena (La Casa está en Orden), sabemos
que el Dr. Alfonsín, no tuvo pactos, ni admitió jamás las sugerencias venidas
del Norte. El final es historia conocida, rebeldía sindical, presión
internacional, huelgas, ingobernabilidad y la frustración de tener que entregar
su mandato con anticipación.
Las pruebas de la sumisión al modelo antes descripto llegarían inmediatamente
luego de asumir la Presidencia de la Nación, el Dr. Carlos Saúl Menem. En 1990,
firma los acuerdos de “Paz y Amistad” con la Gran Bretaña en Madrid (el 15 de
Febrero) y Londres (11 de Diciembre) y la consecuente ley 24.184, aún vigentes.
La postración definitiva de la Argentina ante el vencedor de Malvinas, fue así
un hecho. Nadie hasta la fecha, oficialistas u opositores, han denunciado estos
acuerdos. (Ver el libro “Los Tratados de Paz por la Guerra de Malvinas” del Dr.
Julio C. González. Ediciones del Copista 2004).
Actitud Británica
Cuando uno comienza la investigación de las causas que hicieron tomar la
decisión al gobierno de la Junta Militar de recuperar las Islas Malvinas, más
tarde o más temprano, va a tropezar con el Informe de la Comisión de la Cámara
de los Comunes que presidida por Lord Franks, estudió el comienzo del conflicto
de Malvinas en 1982, se lo conoce como el Informe Franks.
Al
leerlo uno se sorprende al comprobar el grado de infiltración de la inteligencia
británica en nuestro sistema gubernamental, con qué precisión manejaron siempre
de antemano las decisiones diplomáticas argentinas y con qué grado de soberbia e
indiferencia, adoptaron permanentemente, a lo largo de los años, posiciones
dilatorias y esquivas a la solución de la soberanía.-
Sin temor a equivocarnos, podemos ubicar la causa del conflicto en el año 1960,
cuando la Organización de las Naciones Unidas dicta la Resolución 1514 por la
cual se creaban los mecanismos legales tendientes a la descolonización de
territorios ocupados y particularmente, la Resolución 2065, que se refiere
específicamente a Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.-
Las únicas veces en que Gran Bretaña mostró una actitud más seria, fue durante
los años 1967 y 68 luego del Operativo Cóndor y entre 1975 y 77 cuando la
Argentina le demostró que su paciencia tenía límites, llegándose entonces a
esbozar una negociación conocida como el status de Hong-Kong. Dejada finalmente
de lado en diciembre de 1980 por los enormes plazos de tiempo que abarcaba el
arriendo solicitado por el Reino Unido y fundamentalmente por la resistencia de
los Kelpers.-
El año clave sería el de 1975, por la influencia de grupos económicos poderosos,
tanto en Londres como en Malvinas, (Falklands Islands Company, United Kingdom
Falkland Committee, British Antartic Survey, Royal Navy, etc.) que se benefician
directamente de la usurpación desde 1833, sostenían radicalmente que, no se
debía negociar nada con el gobierno Argentino. Gran Bretaña se aparta así,
unilateralmente y contra las Resoluciones aceptadas de la ONU y comienza a
priorizar la autodeterminación de los habitantes de las islas (no contemplada
bajo ningún punto de vista en la Resolución 2065 de la ONU).-
Mientras tanto la Argentina mantenía por esa época una actitud de acercamiento a
los pobladores de las islas, manteniendo un puente aéreo a través de LADE,
suministrando facilidades en combustibles, alimentos, de correo e intercambio de
estudiantes con actividades educativas y culturales. Mientras tanto Inglaterra,
negocia por negociar.-
El mismo Informe Franks señala que el 20 de julio de 1981 el ministro británico
Ridley le informaba al canciller Lord Carrington que al margen del leaseback
(arriendo) no había ninguna otra alternativa que tuviera la menor posibilidad de
resolver la disputa, a la vez que lo alertaba, que si para principios de 1982 la
Argentina llegaba a la conclusión que Gran Bretaña no quería o no podía negociar
seriamente, probablemente hubiera actos de represalia (sic).-
Continúa el mismo informe: “A principios de 1981, en mayo, se ordenó
confeccionar un plan que previera qué debía hacer Gran Bretaña si los argentinos
decidían recuperar militarmente las islas. Este plan quedó listo y fue aprobado
en septiembre de 1981. Este llegaba a la conclusión que se necesitaría una
fuerza excesivamente grande para proteger las islas y que, si los argentinos
invadían primero, no había garantías de desalojarlos (sic).-
El momento clave para la ejecución de los planes de la OTAN había comenzado,
solo faltaba encender la mecha.-
Contrato Comercial
Hacía más de 110 años que la Gran Bretaña no otorgaba ningún contrato
comercial que involucrara trabajos en alguna de sus “posesiones” a empresas que
no fueran pertenecientes al Commonthwealth, extraña o sugestivamente, en
septiembre de 1979, el gobierno británico decidió extender, a través de una
firma escocesa, al empresario argentino Constantino Davidoff el contrato para el
desmantelamiento de las instalaciones balleneras abandonadas en Leith, Stromnes
y Husvick en la Isla San Pedro del archipiélago de las Georgias del Sur. La
tarea debía ser desarrollada con la presencia en el lugar del British Antartic
Survey y el transporte del buque HMS Endurance.-
Pero cuando Davidoff, en 1982, luego de haber efectuado todas las comunicaciones
pertinentes y obtenido la autorización del gobierno y la embajada británica,
solicitó, como estaba previsto, el arrendamiento del buque HMS Endurance, la
Embajada Británica le comunicó que no podía disponer de ese barco porque el
British Antartic Survey sería levantado en breve y consecuentemente, el
Endurance retirado de servicio activo. Lo extraño es que todos los marplatenses
vimos al HMS Endurance amarrado en la escollera Norte de la Base Naval Mar del
Plata, durante todo el mes de enero y febrero de 1982.-
Constantino Davidoff fue autorizado por las autoridades británicas a contratar
otro buque. Cada paso que dio fue reiteradamente comunicado por él, a las
autoridades británicas, tanto las de Londres como las de Malvinas y a la
Embajada en Buenos Aires. En diciembre de 1981 realizó un viaje a Georgias
llevado por el Rompehielos ARA (Q-5) Almirante Irizar. Las autoridades de
Malvinas intentaron entonces generar un incidente que diera lugar a una protesta
diplomática, pero el gobierno de Londres lo impidió y en febrero de 1982, en un
yate de bandera panameña, operarios de Davidoff se instalaron en la Isla San
Pedro.-
El 19 de marzo la situación diplomática sería muy distinta, desde Malvinas y
desde Londres. Ese día el empresario argentino, Constantino Davidoff desembarcó
con un grupo de operarios desde la cubierta del transporte naval arrendado a
nuestra Armada, ARA Bahía Buen Suceso e izó una bandera argentina.-
El anzuelo, tan trabajosamente instalado, había sido mordido, la mecha estaba
encendida, la OTAN y Gran Bretaña, sonreían complacidas. Ya estaba preparada una
Fuerza de Tareas compuesta por 110 buques, 2 portaaviones y tres submarinos
nucleares para recuperar el honor perdido por la “afrenta” argentina.-


OPERACIÓN “CORPORATE”
Según publicaciones de la época, procedentes de Londres, en solo “tres días”,
el Ministerio de Defensa Británico alistó la “Task Force 317” compuesta por 26
buques de guerra, 15 naves auxiliares, 42 buques mercantes, 52 aviones, 136
helicópteros y al menos 6 submarinos, 3 nucleares y 3 convencionales para
efectuar la “Operación Corporate” nombre clave para la recuperación de Malvinas.
Conflicto bipolar
En la segunda entrega de esta serie de notas, analizamos la importancia de la
amenaza de los submarinos y buques de guerra soviéticos a las Líneas de
Comunicación Marítima (LCM) vitales a los intereses estratégicos de los EEUU y
la OTAN en el Atlántico Sur, como un factor del conflicto bipolar que en el
marco de la denominada “Guerra Fría” revitalizó la importancia de la ubicación
geoestratégica de nuestras Islas Malvinas, que como dos inmensos portaaviones
geográficos controlan el extremo Sur de los Océanos Pacífico, Atlántico e
Indico, a la vez que se convierten en guardianes celosos de las rutas navales de
aproximación a la Antártida.-
Con el único objeto de intentar probar que la Argentina se vio envuelta en una
“guerra fabricada” a la medida de la OTAN que beneficiaría a la Gran Bretaña en
las posteriores negociaciones diplomáticas al congelarse definitivamente el tema
de la reclamación de la soberanía argentina y les aseguraría a los países
miembros de la alianza atlántica una base aeronaval de magnitud que aseguraría
las LCM que transitaban por el extremo Sur del Continente Africano, es que
conviene detenerse en el análisis del tremendo esfuerzo económico que le
representó al gobierno de la Gran Bretaña movilizar una Fuerza de Tareas de tal
magnitud para recuperar las Islas luego del 2 de abril de 1982.-
Otro punto a analizar es el del factor interno de la política de defensa de la
Gran Bretaña de esos años. Desde 1966, Inglaterra había realizado grandes
cambios en su política de defensa para convertirse en la “punta de diamante” de
la lucha antisubmarina en el Atlántico Norte y consecuentemente llamó la
atención de sus parlamentarios en forma acorde para lograr los cambios en la
doctrina naval, tendiente a cumplir ese objetivo que les permitiera enfrentar la
creciente amenaza naval soviética. Aunque con una flota más pequeña, los
portaaviones seguirían siendo el eje principal de su flexibilidad.-
Pero para 1981 el gobierno de la señora Margaret Tatcher se había convertido en
el más impopular de la Gran Bretaña en los últimos veinticinco años.
Principalmente a causa de su política monetarista, pero su impopularidad se
reflejaba abiertamente, también, con relación a su política de defensa.-
La Flota en juego
Para 1980, la situación económica de la Gran Bretaña era muy complicada, el
desempleo había llegado a porcentajes muy elevados, entre los permanentes y
severos ajustes y recortes del presupuesto, la “Dama de Hierro” había puesto sus
objetivos para la defensa en una drástica reducción de la flota de superficie de
la Royal Navy. Para ello, apoyada en la dura posición del presidente
norteamericano Ronald Reagan y su política de mayor “disuasión nuclear” concretó
con el “Tratado de Washington” de 1981 la compra de los submarinos nucleares de
la clase “Trident”.-
La inminente reducción de la flota de superficie era casi un hecho, los
detractores del Almirantazgo sostenían que los nuevos portaaviones del Tipo
“Invencible” eran muy vulnerables a cualquier escenario bélico moderno y que
incluso su función específica de guerra antisubmarina era cumplida con mejor
desempeño por los submarinos de ataque de propulsión nuclear, los temidos “hunter-killer”.
En consecuencia se congeló la construcción (ya en proceso) de los portaaviones
gemelos, el “HMS Ilustrius” y el “HMS Intrepid” y se decidió la venta del
“Invencible” a Australia, esto sucedía en junio de 1981.-
El
Almirantazgo británico contraatacó sobre la política de defensa de Margaret
Tatcher utilizando toda su influencia sobre el Ministerio de Defensa, el
Parlamento y sobre todos los sectores influyentes de la sociedad británica. La
misma sociedad que vio fundar su imperio sobre la base misma de la orgullosa
Royal Navy y le guarda por lo tanto, un respeto ancestral.-
Para consolidar su posición, el Almirantazgo necesitaba urgentemente, una
hipótesis de conflicto de interés nacional prioritario, ¡qué mejor que una
“invasión” argentina a una de “sus posesiones” de ultramar!.-
Según lo ratificara el propio “Informe Franks”, en septiembre de 1981, apenas
tres meses después de la decisión oficial del gobierno británico de reducir la
flota de superficie y de vender el portaaviones “HMS Invencible”, el informe del
Comité Conjunto de Inteligencia de la Gran Bretaña, se refería al potencial
problema del Atlántico Sur, sugiriendo respaldar la posición solicitada por los
isleños y las corporaciones de empresas comprometidas en su actividad comercial,
de no negociar más con la República Argentina la soberanía sobre las Islas
Malvinas. Por lo tanto sugería establecer en las islas, una fuerza de disuasión
que comprendiera un portaaviones, cuatro fragatas y dos submarinos. El
Ministerio de Defensa fue más lejos, aprobó el 21 de septiembre de 1981 los
planes alternativos para una posible “recuperación” del archipiélago.-
La pregunta surge sola, ¿cómo sabían que las recuperaríamos en 1982, cómo podían
aconsejar el uso de una fuerza naval que a todo efecto, según su propio
gobierno, no existía más?
El gobierno de Ronald Reagan se anotaba un doble triunfo estratégico y
comercial. Por un lado logró un multimillonario contrato por la venta de los
submarinos nucleares “Trident”, los cuales eran garantía suficiente para el
control de las rutas del Atlántico Norte y además lograba que la Gran Bretaña no
se desprendiera de su flota de superficie, la cual enviada al Atlántico Sur,
haría un excelente papel disuasivo frente a las costas africanas sin necesidad
de afectar buques de ninguna de sus flotas, ni la del Atlántico Norte y Caribe y
menos los de la del Mediterráneo. Un verdadero triunfo a dos puntas. ¡Gracias
Argentina...!!!!.-
La Task Force 317
Como vimos en el artículo anterior, el empresario argentino Constantino
Davidoff, había comunicado al gobierno británico que durante el mes de marzo de
1982 comenzaría a ejecutar su contrato comercial en las Islas Georgias del Sur.
Aunque el gobierno británico se negó a alquilar el buque de patrulla antártica
“HMS Endurance” con la excusa que sería sacado de servicio, durante los meses de
enero y febrero de ese año, permaneció amarrado a la escollera Norte del Puerto
de la ciudad de Mar del Plata. Aun recordamos la imagen de los oficiales navales
británicos paseando por nuestra ciudad con su elegante uniforme “tropical” y los
vuelos de “entrenamiento” de sus helicópteros “Sea Wasp”.-
Para mediados de marzo cuando comenzó la escalada diplomática planificada con
puntillosa anticipación por la Gran Bretaña, zarparon inmediatamente del Puerto
de Gibraltar, el submarino nuclear de ataque “HMS Spartan” y el buque de apoyo
logístico “Fort Austin” que transportaba varias unidades del SAS (Special Air
Service) y del SBS (Special Boat Squadron) y el Ministerio de Defensa británico
puso en marcha a toda prisa, la Fuerza Especial destinada a llevar a cabo la
“Operación Corporate” (Reconquista de las Islas Malvinas y Georgias del Sur)
recordemos, aprobada el 21 de septiembre de 1981. La mayor parte de las unidades
designadas a esa Fuerza zarparían el día 5 de abril. El cuadro que adjuntamos es
para que Ud. analice si es realmente posible, aun para una potencia naval como
la Gran Bretaña, movilizar, requisar y fletar tamaña flota, con la convocatoria
consecuente de todos sus tripulantes y la inmensa logística requerida, ¡en tan
solo tres (3) días!.-
El núcleo de esta fuerza operacional estaba constituido por dos portaaviones, el
buque Insignia “HMS Hermes” y el “HMS Invencible” en ellos embarcaban los
“Squadron 800 y 801 de la Royal Navy” respectivamente, equipados con aviones V/STOL
“Sea Harrier FRS 1”, estaban escoltados por otros 24 buques de guerra y 15 naves
auxiliares. El trayecto desde Gran Bretaña a las Islas Malvinas superaba los
13.000 kilómetros (23.400 NM). Como punto de apoyo utilizaban la Base Aeronaval
norteamericana de Wideawake, en la Isla Ascensión, 6.850 Kms. (11.330 NM) desde
los puertos del archipiélago británico.-


Apoyo Logístico
El mantenimiento de una línea de aprovisionamiento de una longitud superior
a los 13.000 Kms. (representa 21 días de navegación) planteó problemas
logísticos considerables. Además de sus buques de guerra, la fuerza operacional
utilizó otras 54 naves (desplazamiento total 673.000 Toneladas) pertenecientes a
33 compañías, fletadas o requisadas por la Royal Navy. Diecinueve (19) de estos
buques, designados STUF (Shipping Taken-Up From Trade) fueron provistos de
plataformas para operaciones con helicópteros, además casi todos ellos fueron
transformados de manera de servir para realizar tareas de aprovisionamiento en
alta mar. ¡ en tan solo tres días ¡ .-
Transportaron un total de 9.000 hombres, más de 100.000 Toneladas de pertrechos
y 95 vehículos. Desde los puertos de Davenport y Portsmouth, la Royal Navy envió
más de 30.000 Toneladas de víveres, municiones y vituallas. Los 16 petroleros
fletados o requisados transportaron cada mes hacia la fuerza operacional,
180.000 metros cúbicos de combustibles (naval, aeronáutico y automotor), lo que
representa un mínimo de 420.000 metros cúbicos embarcados continuamente. Para el
14 de junio (fin del conflicto), la fuerza operacional comprendía 26 buques de
guerra, 6 a 8 submarinos, 15 naves auxiliares, 42 mercantes, 52 aviones y 136
helicópteros, todos ellos en acción o patrullando por mar.-
El esfuerzo económico para abastecer el Teatro de Operaciones demuestra por si
solo que el enemigo al que enfrentaban era mucho más poderoso que las Fuerzas
Armadas Argentinas. Nos usaron de excusa..., sin tener en cuenta el valor y
profesionalismo de los argentinos..., ¡y casi les cuesta la guerra!.-
El valor, la determinación y el coraje criollo mostrado en combate lo reconocen
hoy día. Para que los propios británicos y nosotros, no nos enteremos de los
daños sufridos por la orgullosa Royal Navy y el apoyo directo (acción de guerra)
de un país vecino, impusieron un secreto de 90 años sobre las acciones de guerra
del conflicto del Atlántico Sur. Además se aseguraron con la ayuda de su socio y
el apoyo vernáculo de siempre, que económica, sanitaria, social, educativa y
militarmente, hoy a casi 30 años de aquel conflicto, la Argentina esté casi de
rodillas e inmersa en una verdadera “guerra urbana” bajo el fuego indiscriminado
de la delincuencia común y mirando espantada la creciente presencia de carteles
del narcotráfico, las extrañas alianzas diplomáticas con Venezuela y por ella,
vía Irán y al terrorismo internacional. Lo que siguen sin tener en cuenta, es
que a pesar de todo, los argentinos estamos de pie, con el mismo coraje, el
mismo patriotismo y la misma determinación. El camino diplomático, con el apoyo
de nuestros países hermanos de Sudamérica es la vía para la recuperación
definitiva de nuestros últimos espacios soberanos ocupados por esta potencia
colonialista. El apoyo de Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile y Perú, ha sido obra
del ex Presidente del Brasil, Inacio Lula Da Silva. Desde Menem (1989) a la
fecha, ningún gobierno argentino, ha tomado medidas diplomáticas serias y menos
aún, denunciado los acuerdos de 1991 con la Gran Bretaña. La Sangre de nuestros
más Heroicos y Generosos Hermanos nos reclama no claudicar en nuestro compromiso
y así lo haremos.-


OPERACIÓN “ROSARIO”
A las 00 hs. del 2 de abril de 1982 un puñado de Comandos Anfibios y de Buzos
Tácticos ponían pie en las Islas Malvinas, la OPERACIÓN ROSARIO estaba en
marcha. La orden, recuperar las Islas sin causar bajas a las fuerzas británicas
ni a la población civil. Fue cumplida acabada y profesionalmente. Hoy es ejemplo
de estudio en las principales Academias Militares del mundo.-
En homenaje al Sr. Capitán de Fragata (IM) D. Pedro Edgardo Giachino
A la Agrupación de Comandos Anfibios
A la Agrupación de Buzos Tácticos
(Desde la ciudad de Mar del Plata, partieron a la gloria a las 23 hs. del 26 de
marzo de 1982)
...”La gloria pertenece al hombre que está en realidad en la arena de la lucha,
cuya cara está manchada por polvo, sudor y sangre... quien conoce del gran
entusiasmo, de la gran devoción y quien se consume en una causa valerosa...
quien al final, en lo mejor, conoce el triunfo de haber llegado, y en lo peor,
falla sin importarle demasiado. Así, su lugar nunca estará con aquellas almas
frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni la derrota”.-
de Emilio Villarino (Batallón 5)
La Operación Azul
Hoy ya no quedan dudas que el inicio del conflicto y la decisión final de
recuperar militarmente las Islas Malvinas, sobrevino como consecuencia de la
crisis diplomática desatada con el Reino Unido a partir del arribo del
comerciante Constantino Davidoff y su grupo de operarios a Puerto Leith, Isla
San Pedro en el Archipiélago de las Georgias del Sur, el día 19 de marzo de
1982.-
Las febriles y agitadas negociaciones que se sucedieron para llegar a un acuerdo
diplomático se vieron interrumpidas por la intransigencia británica y el 25 de
marzo, los ingleses anunciaron que no tratarían más la cuestión de la soberanía
sobre las islas y que solo atenderían los deseos de los Kelpers, disfrazando de
legalidad, el derecho a la autodeterminación de los mismos. Ese mismo día
comenzó a enviar buques de guerra hacia el Atlántico Sur. Desde el Puerto
chileno de Punta Arenas zarpó el transporte “HMS Brandsfield”, desde Portsmouth
(RU) dos submarinos nucleares y desde Gibraltar (España) dos destructores.-
El gobierno argentino había aprobado la Directiva Estratégica Nº1. Las
directivas militares se clasifican en planes y órdenes. El plan es un conjunto
de previsiones destinadas a resolver un problema que eventualmente se puede
llegar a producir y las medidas consideradas y adoptadas en él no entran en
ejecución. En caso de ocurrir el hecho motivador, a ese plan se le fija fecha de
ejecución, convirtiéndose de esta forma en una orden.-
Dentro de la Directiva Estratégica y el Plan Esquemático de Campaña, habían sido
nombrados: Comandante del Teatro de Operaciones Malvinas (TOM) el jefe del Vº
Cuerpo de Ejército, General Osvaldo García; Comandante de la Fuerza Terrestre,
el General Américo Daher; Comandante de la Fuerza Aérea de Tareas, el Brigadier
H. Castellanos; Comandante de la Fuerza de Tareas Anfibias, el Almirante Gualter
Allara; Comandante de la Fuerza de Desembarco, el Almirante Carlos Büser y
Gobernador Militar de las Islas, el General Mario B. Menéndez.-
El plan consistía básicamente en la ejecución de dos operaciones coordinadas,
una anfibia y otra aerotransportada. El éxito de ambas dependería del secreto
absoluto para obtener el factor sorpresa, debía ser ejecutada sin provocar bajas
británicas y preservar a toda costa la vida y los bienes de los habitantes
civiles de las islas.-
Se estimaba que la reacción británica podría ir desde la protesta ante los foros
internacionales al envío de una Fuerza de Tareas para la recuperación bélica de
las mismas. Por lo tanto, luego de la recuperación se daba máxima prioridad al
trabajo diplomático de nuestra Cancillería, habiéndose previsto una serie de
negociaciones favorables al Reino Unido en cuanto a la explotación de
hidrocarburos, pesca y licencias aduaneras, a la vez que se garantizaría el
patrimonio y la vida de los Kelpers. El objetivo, no provocar la reacción
militar de Inglaterra. Sin duda error inducido por las falsas percepciones que
dejaron la visita de oscuros personajes extranjeros, producidas entre octubre
del ’81 y febrero del ’82 (de esto existen pruebas y testimonios).-
El día 26 de marzo la Junta Militar ordenó poner en ejecución la Operación Azul,
nombre en código del plan de recuperación de nuestras Islas Malvinas. La fecha
para su ejecución (día D), fue fijada para el 1º de abril. El gobierno de ese
momento consideraba a ésta la única opción que obligaría a Gran Bretaña a
negociar sin más engaños y dilaciones la soberanía sobre Malvinas.-
La Fuerza de Tareas
Por esa época, ver operar a nuestra Flota de Mar en ejercicios con la Infantería
de Marina en la zona Sur era cosa corriente, este hecho facilitaba mantener el
secreto necesario mientras se reunía y preparaban los medios y material.-
Los efectivos que tendrían a su cargo la ejecución de la Operación Azul eran: la
Flota de Mar, Aviación Naval, Infantería de Marina, Regimiento de Infantería 25
del Ejército y aviones C-130 Hércules de la Fuerza Aérea. Estas unidades
contaban con un alto nivel de adiestramiento en tiempo de paz que les permitía
estar disponibles en pocas horas.-
La Flota de Mar fue designada Fuerza de Tareas 40 (FT-40) y se integró con los
destructores misilísticos “ARA Hércules” y “ARA Santísima Trinidad”;
portaaviones “ARA 25 de Mayo”; destructores: “ARA Py”, “ARA Seguí” y “ARA Piedra
Buena”; corbetas: “ARA Drummond” y “ARA Granville”, el buque de desembarco de
tanques BDT “ARA Cabo San Antonio”; rompehielos “ARA Almirante Irizar”;
transporte “ARA Isla de los Estados” y el submarino “ARA Santa Fe”. Como
aeronaves orgánicas de la FT-40 se asignaron unidades de la 1ª y 2ª Escuadrilla
Aeronaval de Helicópteros. Cazas embarcados de la 3ª Escuadrilla Aeronaval de
Ataque (A-4Q Skyhawk) y aviones de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina (S2-E
Tracker). Además en el Irizar embarcaba un helicóptero Puma de la Aviación de
Ejército.-
El componente de ocupación estaba representado por los efectivos de las tropas
de desembarco que pertenecían a la Agrupación de Buzos Tácticos, Agrupación de
Comandos Anfibios (ambas Agrupaciones en 1982, tenían su asiento natural en la
ciudad de Mar del Plata), elementos de asalto del Batallón de Infantería de
Marina Nº 2 (BIM 2), una batería del Batallón de Artillería de Campaña, Batallón
de Vehículos Anfibios, elementos del Batallón de Servicios y una fracción del
Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino.-
La Operación Rosario
El día 27 de marzo zarpó desde la Base Naval Mar del Plata, el submarino “ARA
Santa Fe”, con una pequeña fracción de la Agrupación de Buzos Tácticos, el día
28 desde la Base Naval de Puerto Belgrano zarpó el resto de las unidades
navales. El destructor “ARA Santísima Trinidad” era el Buque Insignia del
Comandante de la FT-40, Contraalmirante Gualter Allara y transportaba al
Comandante del Teatro de Operaciones Malvinas (TOM), General Osvaldo García.-
El día 29, estando ya mar afuera, la flota comenzó a navegar en formación
circular protegiendo al núcleo de la misma, el BDT “ARA Cabo San Antonio”, con
rumbo 202 y a 14 Kts. (nudos).-
La meteorología imperante en la zona se iba a encargar de retrasar en un día los
planes previstos. En la noche del 30 de marzo, vientos de 40 Kts. (72 Kms/h),
pocas veces visto en esa época del año, hizo rolar al BDT “ARA Cabo San Antonio”
hasta 44 grados a cada banda. Situación más que riesgosa si tenemos en cuenta
que su capacidad de transportar 450 hombres había sido excedida para transportar
750. Su bodega de cargas se encontraba ocupada con 20 vehículos anfibios
blindados (VAO’S) y un vehículo anfibio de ruedas (VAR). La cubierta estaba
colmada con 30 vehículos de la Infantería de Marina y del Ejército, en total una
carga de combate de 8.000 toneladas, muy superior a los valores logísticos
admitidos para esa nave.-
Al reducir la velocidad y perder un día sobre lo programado, permitió que EE.UU.
transfiriera su información satelital a Gran Bretaña. Las informaciones radiales
que llegaban desde las Islas alertaban que el Gobernador Rex Hunt, preparaba las
defensas. El factor sorpresa se había perdido.-
Se cambiaron los planes originales sobre la marcha, se descartó la toma del
aeropuerto de Malvinas por las tropas aerotransportadas. La misión se encomendó
a la fracción del Regimiento 25 que formaba parte de la FT-40, se haría por
medio de la misma operación anfibia.-
La operación debía capturar la localidad de Stanley, luego rebautizada Puerto
Argentino, en la costa oriental de la Isla Soledad, preservando sus servicios
básicos, energía, comunicaciones y sanidad, el Cuartel de los Royal Marines, el
aeropuerto, Cape Penbroke o Faro San Felipe y controlar a la población civil,
reducir al gobernador de las islas y exigir su rendición. No ocasionar bajas ni
daños, consigna casi imposible de lograr si no se cuenta con el factor sorpresa.
Pero los Infantes de Marina cumplirían con su axioma “... lo difícil está hecho,
lo imposible..., tardamos un poco más, pero también está hecho.”.-
Madrugada del 2 de abril
Cuando expiraba el día 1º de abril, el submarino “ARA Santa Fe”, en superficie,
desembarcó una fracción de 10 Buzos Tácticos en las proximidades de Cape
Penbroke, tenían la tarea de controlar que las playas elegidas para el
desembarco estuvieran despejadas. Los “Tácticos” encontraron actividad en los
puntos preseleccionados y no fueron detectados por los Royal Marines.
Inmediatamente, marcaron otras playas para el desembarco. Al inspeccionar las
playas a la mañana siguiente se comprobó que esta decisión de los “Tácticos”
había salvado innumerables vidas. Con linternas y literalmente "pegados" a la
playa, marcaron los nuevos puntos de desembarco. Habían utilizado canoas y botes
de goma con remos, una navegación de varias millas y muy riesgosa. Sigilosos,
astutos e invisibles habían logrado burlar a los famosos “SBS” británicos. Aun
hoy no sabemos como los británicos contaban con información tan precisa sobre
los planes de la FT-40.-
En avanzada, desde el destructor “ARA Santísima Trinidad” había desembarcado el
grupo conjunto de Buzos Tácticos y Comandos Anfibios del Capitán Giachino, lo
hicieron en “playa verde” a 18/20 Kms. de la casa del gobernador.-
Pasadas las 05 hs. del 2 de abril, el destructor “Santísima Trinidad” y la
corbeta “Granville” ocuparon sus posiciones para dar apoyo de fuego al asalto
anfibio. Mientras, desde el BDT “Cabo San Antonio”, escoltado por el destructor
“Hércules” y la corbeta “Drummond” entraban en Puerto Groussac, al Norte de
Puerto Argentino. A las 06.15 hs. comenzó el desembarco de los VAO’S con el
Grupo de Tareas 40.1. Este grupo integrado por fuerzas del BIM 2 y del Batallón
de Artillería de Campaña hicieron pie en Playa York. Debían tomar el aeropuerto
con el apoyo de fuerzas heliportadas del Regimiento de Infantería 25, desde el
rompehielos “Alte. Irizar”, limpiar los obstáculos de la pista y permitir que a
partir de las 08.30 hs. comenzaran a aterrizar los C-130 Hércules de la Fuerza
Aérea con el grueso de las tropas del Regimiento de Infantería 25.-
Operación Brillante
En las acciones por la toma de la casa del gobernador, perdía la vida el Sr.
Capitán de Corbeta (IM) D. Pedro Edgardo GIACHINO, había nacido en la ciudad de
Mendoza y fueron heridos el Teniente de Corbeta (BT) D. Diego GARCÍA QUIROGA y
el Cabo enfermero (BT) URBINA.
Todas las fuerzas intervinientes, para el día 03 de abril ya estaban de regreso
en el continente. Pasaron a la historia como un ejemplo de acción conjunta
militar, reconocidas mundialmente por su disciplina en combate, tropas de elite
dispuestas a dar la vida y no causar bajas al enemigo, por su concepción
intachable, coordinación perfecta, precisión, valor y arrojo individuales.
Lograron lo que Inglaterra no se va a perdonar jamás, ni siquiera después de los
90 años de secreto impuesto sobre las acciones del Atlántico Sur, ...”que sus
tropas se rindieran y entregaran las Islas casi sin combatir.-


1982 – 3 de Abril - 2012
LA RECUPERACIÓN DE LAS ISLAS GEORGIAS
Cuando recordemos el 2 de abril de 1982 no olvidemos lo que pasó el día
siguiente
Este año conmemoramos el treinta
aniversario de la recuperación de las Islas Malvinas, sin duda un hecho presente
en el imaginario colectivo de todos los argentinos en forma muy diversa.
Me permito llamar a la reflexión que
este hecho se enmarca en otros dos de igual trascendencia estratégica, el
primero la ocupación efectiva argentina de las islas Sandwich del Sur en forma
transitoria en 1955 y luego en 1976 con la creación de la Estación Científica
Corbeta Uruguay. Cabe mencionar que ello se realizó sin que mediara otra acción
inglesa que una protesta diplomática.
A este hecho debemos sumar el segundo
cuando el 3 de abril de 1982 se produjo el desembarco en Grytviken, en las
islas Georgias del Sur, hecho sobre el cual me explayaré en este artículo, para
materializar la presencia del Estado argentino en el lugar.
Ocurrida de la recuperación de las
islas Malvinas el día 2 de abril, el gobierno argentino informaba, por varios
Comunicados Oficiales, que ellas las Sandwich y las Georgias, eran parte
integrante de la soberanía nacional, junto a los espacios marítimos y aéreos
asociados.
Sin duda que ello e informes del
Gobierno de Su Majestad británica, alertaron a la Guarnición inglesa en
Grytviken de la inminencia de acciones militares argentinas en pos de su
recuperación. Está Unidad era de veintidós hombres, que dispusieron de un Plan
de Contingencia para resistir el accionar militar argentina en la intención de
demostrar voluntad de lucha en una efectiva defensa, que significara además
un costo en Medios humanos y materiales a la Fuerza de desembarco argentina. La
resistencia puesta de manifiesto en Malvinas por las fuerzas británicas desde ya
auguraba un combate.
El plan de operaciones definitivo fue
recibido el día 1 de abril en la Buque Polar A.R.A. Bahía Paraíso,
constituyéndose el Grupo de Tareas 60.1, con el mencionado buque que estaba
cumpliendo con la Campaña Antártica, la Corbeta A.R.A. Guerrico que había
zarpado días antes de la Base Naval de Puerto Belgrano con una Fracción del
Batallón de Infantería de Marina Número Uno de cuarenta hombres y un Pelotón de
catorce Comandos Anfibios y Buzos Tácticos. Los Medios aéreos embarcados en el
Buque Polar eran un helicóptero Alouette de la Armada Argentina y un Puma del
Ejército Argentino.
La navegación de la A.R.A. Guerrico a
la zona de operaciones desde Puerto Belgrano, su base de asiento a más de 1.300
millas marinas en un mar tempestuoso fue por demás ardua e impuso a su
Comandante un importante desafío profesional atento las capacidades de
combustible del buque y el tonelaje del mismo en ese océano de fuertes vientos y
corrientes marinas.
Ellas retrasaron la llegada del mismo
y recién el día 3 a las 0730 pudo reunirse con el A.R.A. Bahía Paraíso para
embarcar en él armamento y los Infantes de Marina, a la vez de reabastecerse de
combustible.
En este punto resulta interesante
destacar que la Corbeta había sido alistada en cuarenta y ocho horas, y en el
momento de recibir la directiva inicial estaba en Dique Seco en reparaciones
generales, lo cual obligó a un rápido y pormenorizado alistamiento de combate,
parte de su Dotación y Plana Mayor recién había sido recibida de pase. La larga
navegación a Georgias permitiría ajustar todos los roles necesarios para su
acción en ellas, incluyendo la prueba de sus cañones.
Luego de la reunión de Comandantes se
decide que la Corbeta ingrese a Gryviken, Caleta Capitán Vago, con la intención
de detectar emisiones electromagnéticas que significaran la presencia de buques
ingleses en la zona, luego de lo cual apoyaría el desembarco de los Infantes de
Marina. Existía la suposición de la presencia de buques de esa nacionalidad, en
particular el buque Polar H.M.S. Endurance.
Como apretado resumen de las acciones
desarrolladas podemos recordar que a 1100 horas a la vez que la Corbeta
ingresaba a la Bahía Cumberland en cuyas aguas interiores está la Caleta
mencionada, intimando a la Guarnición inglesa a rendirse, a la vez que un
helicóptero naval Alouette realizaba un vuelo de reconocimiento en la zona. Ante
estos hechos el Jefe de de la Base Científica del British Antartic Survey
solicita tiempo para tomar decisiones cosa que le es negada.
El desembarco se comenzó con el
helicóptero Puma del Ejército argentino que a 1140 horas, aproximadamente,
depositó en tierra quince Infantes de Marina. Los ingleses comenzaron a abrir
fuego, de resultas del cual cuando la segunda ola, helitransportada desde el
A.R.A Bahía Paraíso, estaba próxima a tierra dieron de lleno en el helicóptero
produciendo dos bajas mortales los Conscriptos Mario Almonacid y Jorge Águila ,
a ellos se sumaría momentos más tarde el Cabo Primero de la Armada Patricio
Guanca. Sin duda héroes de una acción poco conocida y que merecen que sus
nombres sean rescatados del anonimato del imaginario colectivo argentino.
Derribado el helicóptero Puma, que
logra llegar a tierra en emergencia, su tripulación se pone a órdenes del Jefe
de la Fracción de Infantería de Marina y continuó el combate en tierra como
Soldados de Infantería.
En un momento de la acción se pide
Apoyo de Fuego a la Corbeta A.R.A. Guerrico, pero sus cañones se trabaron no
pudiendo hacer fuego, excepto un tiro con su cañón de 100 mm, recibiendo de
lleno el impacto directo de un lanzacohetes británico y de decenas de armas
automáticas que le ocasionaron bajas y daños de diversa consideración.
Mientras esto sucedía el único
helicóptero disponible, el Alouette naval, continuaba realizando vuelos con
sucesivas pequeñas olas de desembarco hasta completar el efectivo previsto,
incluyendo un Grupo Morteros de 60 mm, su Copiloto en un momento del combate
desembarca y se suma a la Fuerza terrestre abriendo fuego con una ametralladora
a la fuerza británica, a la vez que el Mecánico desde la aeronave repele desde
la misma el fuego británico, por ello los tres son Condecorados “a posteriori”
con la distinción “Honor al Valor en Combate”.
Como corolario de este resumen a 1250
horas se recibe el pedido de rendición de la fuerza británica poniéndose fin al
combate de inmediato. Horas más tarde los integrantes de la misma son embarcados
como prisioneros de guerra, siendo conducidos con posterioridad a Uruguay. En
Georgias quedaron cuarenta y un hombres en Griytviken y catorce en Puerto
Leigh,en su mayoría personal de Infantería de Marina, ambas Fracciones con
armamento liviano.
Creo que esta es una acción que
debemos conocer y rescatar ya que estamos acostumbrados a hablar de la Guerra de
Malvinas, cosa que para mí es incorrecta o incompleta. A mi modo de ver debemos
hablar de la Guerra del Atlántico Sur, ya que se realizaron operaciones
militares no sólo en Malvinas, sino en Georgias y Sandwich, en estos lugares de
menor intensidad por los Medios empeñados, pero de una trascendencia
geoestratégica igual a lo ocurrido en Malvinas. La presencia soberana en esas
islas y aguas y espacios aéreos generados es lo que estamos dirimiendo en modo
diplomático con el Gobierno británico el día de hoy.
Me permito recordar que la última
acción militar del conflicto, aún abierto, ocurrió el 20 de junio de 1982,
cuando una Fuerza de Tareas Anfibia británica, compuesta por el buque polar
H.M.S Endurance, la fragata H.M.S. Yarmouth, el petrolero R.F.A. Olwen , el
remolcador Salvageman y una Compañía del Batallón Comando 42 de la Real
Infantería de Marina británica intiman la rendición de la Estación Científica
Corbeta Uruguay en las Sandwich del Sur. La misma no era una Unidad de Combate y
estaba conformada por diez efectivos. Su Jefe había recibido instrucciones el
día 15 de junio de ante la presencia de fuerzas británicas muy superiores
formalizar una enérgica protesta y que no ofreciera resistencia.
El Conflicto del Atlántico Sur sigue
su curso por otras vías distinta que la militar, nuestra Constitución Nacional,
ley fundamental de la Nación, dice claramente que Malvinas, Georgias y Sandwichs
del Sur y los espacios marítimos y aéreos que generan, conforme el Derecho
Internacional, son parte indisoluble del Territorio argentino.
En el año 2009 nuestro País, conforme
exigencias internacionales, presentó los límites de su Plataforma Continental,
espacio marítimo que se extiende a 350 millas de sus costas y donde el Estado
ribereño tiene derechos de explotación de recursos del lecho y subsuelo marino.
Es entonces que el límite oriental de nuestro País está 350 millas náuticas
(unos 650 kilómetros) al este de Sandwich y así lo entendieron nuestros
legisladores al modificar nuestra Constitución en 1994, reconociendo los
derechos soberanos a miles de kilómetros cuadrados de Mar, siendo esta la
esencia de un Conflicto que auguramos se resuelva con en el marco del Derecho
Internacional.
Nuestro recuerdo y homenaje a el Cabo
Primero Patricio Guanca, los Conscriptos Mario Almonacid y Jorge Aguilla que
con el supremo sacrificio de su vida contribuyeron a la recuperación de las
Islas Georgias, y cuyos restos mortales están en el Continente.
Esto sin dejar de olvidar al
Suboficial Primero Félix Omar Artuso de la Dotación del Submarino A.R.A. Santa
Fe, que ofrendara su vida en ese buque el 27 de abril, siendo enterrado, con
honores militares británicos en Grytviken. Sin duda él cubre en soledad y con
eficiencia el puesto de Centinela de la Patria en ese lejano rincón de nuestro
País.
Por: Rafael Luis SGUEGLIA
Fotos: Aporte del SM (VGM) Edgardo Héctor ACOSTA (nunca antes publicadas)






Guillermo Brown, ¿era masón?
Ten. de Navío (Post Morten) Aviador Naval
Marcelo G. Márquez
Agradecemos al corresponsal naval Oscar
Filippi y al Dr. Eduardo C. Gerding Miembro de Número
del Instituto Browniano Nacional.
1826 – Cabo Corrientes en la Historia Naval - 2010
Hace 184
años, el almirante Brown fondeaba frente al cabo
Corrientes
Su genio naval, supo reconocer la importancia
estratégica del entonces llamado “Cabo de las Dos
Corrientes” para la defensa de nuestro País y señaló
desde la historia, la costa sobre la cual crecería esta
hermosa ciudad. Un siglo después, la Armada Argentina
inauguraba la Base Naval Mar del Plata, la segunda en
importancia, de nuestro litoral marítimo.
Como un índice geográfico que señala el futuro a
los argentinos. Con paciencia de piedras
eternas, como esperando que despertemos al
verdadero desafío de nación marítima, integrada
pero jamás entregada al resto del mundo, así se
proyecta majestuoso el “Cabo de las Dos
Corrientes”, tal su nombre primigenio.
Frente a él, en titánica y eterna lucha, la
corriente fría proveniente de nuestras Malvinas
pugna por doblegar a la corriente cálida
proveniente del Brasil. Coincidencia simple que
proviene de la pura lógica de la oceanografía
física, pero con ojos de historia, homenaje
eterno del propio Mar Argentino a la epopeya
browniana de nuestra Independencia.
Con coraje criollo
Con el año de 1826 llegarían a nuestra patria
sombrías nubes de guerra. El Imperio del Brasil,
con una poderosa flota de 80 navíos, penetraba
en el Río de la Plata y bloqueaba a la ciudad de
Buenos Aires. Pretendía extender sus dominios
sobre la Banda Oriental.
Urgidos entonces a recomponer nuestro poder
naval, inexplicablemente desmantelado luego de
la histórica victoria sobre la escuadra española
el 17 de mayo de 1814. De haber acompañado al
general San Martín en la campaña libertaria de
Chile y Perú y de las brillantes
acciones corsarias subsecuentes. Nuestro primer
presidente
constitucional, Bernardino Rivadavia, volvía a
confiar la libertad y la independencia de
nuestra patria al almirante Guillermo Brown.
El veterano marino, nacido en tierras en las que
también soplan vientos de libertad, volvió a
desplegar su valor irlandés y junto al coraje
criollo de Tomás Espora y Leonardo Rosales, el
30 de junio y el 11 de julio de ese mismo año
(1826), escribirían las páginas más heroicas de
nuestra historia naval al derrotar en desiguales
combates a la imponente escuadra imperial, en
las batallas de Los Pozos y Quilmes,
respectivamente.
Aun así, el peligro no había desaparecido, los
buques del Imperio del Brasil seguían
amenazantes, merodeando nuestras costas. Urgía
comprar más naves para nuestra escuadra. Había
que reponer a las heroicas “25 de Mayo” y
“Congreso”.
A tal fin, Bernardino Rivadavia había enviado a
Chile, en misión especial, al coronel Ventura
Vázquez para adquirir tres naves de guerra.
Las noticias provenientes de Chile no eran
alentadoras, las naves adquiridas habían sido
bautizadas así: “Montevideo”, “Buenos Aires” y
“Chacabuco”. Zarparon el 6 de agosto de 1826 del
puerto de Valparaíso. La “Montevideo”
sorprendida por un temporal, debió regresar a
puerto; la fragata “Buenos Aires” naufragó en
Cabo de Hornos, nunca apareció un vestigio de
esa nave o de su tripulación. A su bordo
regresaba a la Argentina el coronel Ventura
Vázquez. Sólo la corbeta “Chacabuco” llegaría
más de dos meses después de su zarpada de
Valparaíso.
Esas naves compradas en Chile tenían orden de
fondear frente al cabo Corrientes, el punto más
oriental de nuestra geografía continental, donde
al almirante Guillermo Brown debía asumir el
mando de esa nueva división y el coronel Ventura
Vázquez regresaría a la Capital para dar cuenta
de sus gestiones.
Viaje por tierra
Partiendo en carruaje desde Buenos Aires, el
almirante Brown, junto al teniente coronel
Francisco Sayós y 40 hombres de escolta, llegó
al paraje que hoy conocemos como “Estación
Macedo”, el 23 de agosto de 1826. Se alojó en la
estancia más próxima a la Laguna de “Mar
Chiquita”, propiedad de don Francisco Sáenz
Valiente. Con dos botes, él y su grupo
establecieron el transporte de víveres y
auxilios al Destacamento de la Costa.
Brown, después de una larga espera sobre las
piedras del Cabo Corrientes, aquejado por una
dolencia física y desalentado por la falta de
noticias, regresó a la Capital Federal.
En su lugar quedaron, el teniente coronel Sayós
y el piloto Michel que ya había trasladado una
balandra hasta el cabo Corrientes y establecido
el servicio de guardia reclamado para esperar a
las nuevas naves.

Días después de su regreso, el almirante Brown
recibe en Buenos Aires la noticia de la llegada
de la corbeta “Chacabuco” a nuestro cabo
Corrientes. El almirante resuelve entonces
alistar la barca “Congreso”, al mando del
capitán Guillermo R. Mason; el bergantín
“República” a cargo del capitán Guillermo E.
Granville y la goleta “Sarandí” comandada por el
capitán Juan H. Coe, en ella, el Almirante Brown
enarbola su insignia.
El plan del almirante, como siempre, es sencillo
y audaz: unirse con esas unidades a la recién
llegada “Chacabuco” y dirigirse directo a las
costas del Brasil. Si ellos querían la guerra,
llevaría la guerra a sus propias costas.
Llega por mar
Zarpan de Buenos Aires el 26 de octubre por la
noche (20.45) con viento del S/SE y bajo las
narices de los marinos brasileños que con sus
poderosas naves mantienen el bloqueo al Puerto
de Buenos Aires.
La Sarandí navegó durante la noche sin novedad
y en la mañana del 27 se encontró con varias
naves enemigas. Como ardid de guerra, el astuto
almirante mantenía izada la bandera imperial,
sin abrir fuego y rompió el bloqueo y se dirigió
rumbo al Cabo Corrientes.
Las otras dos naves debieron regresar a puerto
al ser detectadas por los cariocas. La corbeta
“Chacabuco” poseía 22 cañones y 150 hombres de
tripulación, su comandante era el capitán
Santiago Jorge Bynon y se convertía en el primer
comandante de una nave de guerra de nuestra
Armada que fondeaba frente a lo que hoy es Mar
del Plata.
A las 11.30 del 30 de octubre de 1826, el
almirante Guillermo Brown, a bordo de la
“Sarandí” entró en contacto con la “Chacabuco”.
Aún no nacida, en el brillante amanecer de
nuestra historia, el Sol iluminaba a Mar del
Plata. Debía nacer como hija dilecta del propio
Mar Argentino. Faro, custodia y guía de los
intereses argentinos en el mar. Así se inició
desde las costas del “Cabo de las Dos
Corrientes” otro de los grandes capítulos de
nuestra historia naval. Un crucero de guerra
memorable, que permitió capturar numerosas naves
y crear en el propio Imperio del Brasil, la
sensación de un serio obstáculo a la navegación
frente a sus propias costas, situación que
aceleró la finalización del bloqueo a Buenos
Aires.
Del libro de bitácora
Aquel histórico 30 de octubre de 1826, en el
libro de bitácora de la goleta Sarandí, el
almirante Guillermo Brown escribía:
“…
En este momento en que son las 12 del
día, acabo de incorporarme con la corbeta
Chacabuco, remito a tierra diez soldados que hay
en ésta de la guardia de negros que hay en
tierra e inmediatamente me dirijo sobre la costa
del Brasil, conforme a las instrucciones de
V.E.. Al bergantín República y la barca Congreso
los perdimos de vista a las 10.30 de la noche de
mi salida y no los he vuelto a ver. Me es
imposible el poder designar el punto de mi
crucero, pues he de operar conforme lo exijan
las circunstancias. Dios guarde a V.E. muchos
años. Frente al cabo Corrientes, en vela.
Octubre 30 de 1826”.
Firmado: W. Brown
Las pude ver
Fue hace más de seis años, la Armada Argentina
me había vuelto a distinguir con una comisión
para navegar en nuestra hermosa fragata
“Libertad”.
Esa esbelta dama blanca de los mares del mundo,
que en sus velas abraza y guarda toda la mística
de “ser marino”. Habíamos zarpado de la Base
Naval Mar del Plata, temprano en la mañana, con
fuerte viento del S/SE al comando del capitán de
navío Guillermo Keuneke. Navegábamos a vela pura
y habíamos llegado a dar ¡14 nudos! El tiempo no
era el mejor, había nubes bajas y cortos
chubascos. Justo frente al Cabo Corrientes, el
paisaje de la ciudad se desdibujaba tras la
bruma y las nubes. Sé que fue producto de la
emoción de navegar esta hermosa fragata. Sé que
fue el sonido del viento silbando en las
jarcias. Sé que fue el crujir de las propias
velas, quizás mi propio interés en nuestra
historia naval… De ello estoy seguro. Pero
también estoy seguro de que las vi. Entre las
nubes y la bruma, por nuestra amura de babor y
recortadas en la costa… ¡Eran la Sarandí y la
Chacabuco! Con sus velas henchidas de gloria,
como en el óleo que ilustra esta nota, navegando
en homenaje a Mar del Plata. Era la historia
misma que nos visitaba…, como cada vez que nos
visita su propio legado… la “Libertad”.
Por
Oscar Filippi
06/11/06 LA CAPITAL de Mar del Plata
1777 – 22 de Junio
– 2010
Almirante Guillermo Brown
A 233 años de su natalicio. En homenaje a
su legado cívico, con gratitud por su ejemplo, a
su entrega y patriotismo.
P or: Oscar Filippi
Alguna vez, el gran pensador, José A. Ortega y
Gasset escribió, “… La ingratitud es el defecto
más grave del hombre. Fundo esa calificación
superlativa, en que siendo la sustancia del
hombre su historia, todo comportamiento
antihistórico adquiere el carácter de suicidio.”
Así lo ratifica un gran escritor argentino, Don
Marcos Aguinis, quien en su libro titulado, “El
Combate Perpetuo”, (un verdadero homenaje
literario a la figura del Almirante Guillermo
Brown), en el prólogo escribió: “… Ignoraba cuan
novelesca había sido la vida del Almirante
Guillermo Brown (…) Integra la galería de
personajes cuya riqueza de aventuras hubiera
entusiasmado a los mejores cultores del género.
Los documentos sobre sus vicisitudes no sólo
proporcionan asombro, sino fantasía. Parece
inverosímil cuánto le sucedió y cuánto hizo. Es
un personaje que deslumbra y enternece desde el
principio al fin.” Marcos Aguinis, fiel a su costumbre, realizó una
exhaustiva investigación de los archivos
históricos nacionales para conocer en
profundidad la historia de nuestro Gran
Almirante. De ella poco existe en los libros
escolares, el olvido, que es el mejor amigo de
la ingratitud, había caído sobre su persona. “El
combate Perpetuo”, fue editado por primera vez
en 1982, pero sólo en 1995 cobró notoriedad
pública. Hasta ese entonces, sólo en pequeños
ámbitos académicos navales, la persona y el
valioso aporte a nuestra historia, del Almirante
Brown, era dimensionado y verdaderamente
reconocido.
Afortunadamente, fue en ese ámbito, donde el
vicealmirante (R) Jorge E. Duyos, en su
investigación histórica, encontró y publicó como
parte del manual de “Introducción a la Historia
Marítima” una carta que el Almirante Guillermo
Brown le escribiera al Brigadier General Juan
Manuel de Rosas. Esa carta había quedado
olvidada en la historia (encontrada en 1962),
quizás, hasta haya querido ser ignorada en algún
momento de nuestros tiempos. Lo cierto es que al
leerla reconoceremos que el legado del Almirante
Guillermo Brown a nuestras tradiciones navales,
no sólo es militar, es también cívico. Esta carta fue escrita por Brown, en uno de esos
tantos momentos trágicos que signaron nuestra
historia con guerras civiles y desencuentros
entre hermanos… la reproducimos tal cual él la
escribiera y dice así:
Buenos Aires 12 de Abril de 1829 – “Mi
estimado amigo y Sr. General Dn. Juan Manuel de
Rosas – Escribía a V. una carta amistosamente y
con el mejor intention del mundo de mi parte
aunque no he tenido el gusto de recivir
contestación como Gefe General de la Escuadra
Nacional creí que V. me hubiese correspondido y
ahora le repito como amigo particular de V. y en
general del país, teniendo el honor de
proponerle un medio por el qual se corte
desavenencias que no producen outra cosa que la
destruction de los mejores intereses del país
como está sucediendo, agregándose la disunión
entre las familias digna de mejor suerte; esta
es del modo siguiente:” “Que queden los Exercitos a igual distancia de
esta Capital, dexando al pueblo y campaña
enteramente libres para elegir la Junta
Legislativa, observando la más perfecta
neutralidad que todo hombre libre se pronuncie
con la mejor confianza de su voto, y luego que
esta corporación este reunido obre y delibere
sobre la felicidad general, sometiéndonos a sus
providencias, y de este modo tendríamos la
gloria de haber contribuido en parte evitando al
mismo tiempo la efusión de sangre entre hermanos
que solo deben abrasarse olvidar el pasado y
rogar al poderoso para que jamás aparescan entre
nosotros calamidades de la guerra civil y que
viviendo unidos podramos lograr nuestra
verdadera felicidad.” “Los consules extranjeros puedan garantir este
convenio si es del agrado de V. quienes estan
interesado en la prosperidad del país. Yo espero
que este proposición será bien recojido por
todos y los verdaderamente amigos de la grandeza
y prosperidad del país. Yo escribo esta como Dn.
Guillermo Brown y no como Gobernador Delegado
sin embargo la proposición será cumplido. Queda
su más atento y obediente servidor. – Q.S.M.B.
Firmado: W. Brown” (sic) del original.
Aunque no aparezca en muchos libros de historia
naval, Guillermo Brown fue uno de los
Almirantes, en la historia mundial, que más
veces se batió en combate en el mar. A
diferencia de otros grandes almirantes de la
historia, la grandeza de sus hazañas y victorias
navales, proviene precisamente por la
precariedad y poco número de naves que le tocó
comandar.
Así la historia lo convirtió en el “crisol”
donde se forjan los marinos argentinos. A su
humildad, su inteligencia naval, determinación,
espíritu de sacrificio, generosidad, valor y
coraje, hoy lo homenajeamos también por su
integridad cívica, reflejada en éste documento,
muy pocas veces publicado.
La Armada Argentina navega hoy con proa al
futuro, al igual que ayer, lo hace con escasos
medios, pero con la misma determinación de
aquellos marinos de nuestra independencia, de
aquellos marinos también, que ofrendaron su vida
en Malvinas… con su legado y tradiciones, la
Armada sabe hoy, que las coordenadas del futuro
hacia el que navega, están escritas en nuestra
heroica historia naval. Fueron escritas por el
propio Almirante Guillermo Brown.
Para cerrar esta nota, nada mejor que la pequeña
frase con la que Marcos Aguinis cerró el prólogo
de su libro sobre el Almirante Guillermo Brown:
“… Por su mensaje desde el ayer para el hoy tan
confundido.”
Así le cantó un payador:
"¿y qué esperaba de un hombre que lleva por apellido el tronido del cañón? ...ante semejante jefe la simple duda es traición..."
(Anónimo, después de la victoria
de Quilmes – 1826)
Declaración de Sitio Histórico por parte el
H.C.D de la M.G.P.
Por
iniciativa del Conejal Maximiliano ABAD, (Bloque
UCR) se obtuvo la siguiente Ordenanza sobre el
“Cabo de las Dos Corrientes”.
FECHA DE SANCION :
Septiembre 10 de 2009
NUMERO DE REGISTRO :
EXPEDIENTE H.C.D. Nº :
1774 LETRA
U AÑO
2009
ORDENANZA
Artículo 1º.-
Declárase sitio histórico al sector costero del
litoral atlántico denominado Cabo Corrientes,
por ser éste el punto desde donde, en 1826, el
Almirante Guillermo Brown lanzó su campaña naval
contra el Imperio del Brasil.
Artículo 2º.-
Encomiéndase al Departamento Ejecutivo la
correspondiente señalización del sitio,
incorporando las referencias históricas del
mismo.
Artículo 3º.-
Con motivo de celebrarse el próximo 30 de
octubre el aniversario del paso y desembarco
del Almirante Brown, el Departamento Ejecutivo
posibilitará el emplazamiento de un monolito
conmemorativo idéntico al construido en 1963,
el que será inaugurado en acto especial
convocado al efecto.
Artículo 4º.-
Comuníquese, etc.-
1826 – Victoria Naval en
Los Pozos y Quilmes – 2010
CUMBRES SUBLIMES DE NUESTRO
HEROÍSMO NAVAL
Se han cumplido 184 años de las dos Batallas
Navales más heroicas de nuestra historia. Como
siempre, peleadas en desventaja, con coraje
criollo y valor irlandés, con más determinación
en el corazón, que munición en los cañones.
Por: Oscar Filippi
“En estas aguas el viento sopla del Sur y son
los vientos de un pueblo libre … ¡Que lo sepan
aquellos que nos quieren oprimir desde el
Norte…!”
Coronel de Marina, Tomás ESPORA (1826)
Pese
a los antecedentes remotos de este conflicto
heredado como dignos hijos de las Coronas de
España y Portugal, por aquellos años y, podemos
agregar, hasta nuestros días, la imprevisión
política en materia de estrategia, planeamiento
y defensa nacional, ha marcado una constante en
nuestra historia.
La guerra que el Imperio del Brasil
declaró a las Provincias Unidas del Río de la
Plata el 10 de Diciembre de 1825 y mantuvo
durante el trienio 1826-1828, encontró a nuestro
país en un total estado de indefensión.
Situación que no hubiera ocurrido, si tan sólo
los dirigentes políticos de aquella época
hubieran leído los libros de historia.
Desde el Siglo XVII en que los
portugueses fundaron la Colonia del Sacramento,
en clara demostración expansionista, enfrentaron
a la Corona Española en distintas acciones
bélicas de las que ésta salió victoriosa y los
lusitanos convirtieron en resonantes triunfos
diplomáticos al considerarlos en la letra de los
tratados. El conflicto continuó ventilándose en
permanentes fricciones durante toda la guerra de
independencia y fue que ya constituido el
Imperio del Brasil (1822) este ocupó ilegalmente
dicha colonia, queriendo así establecer su
predominio sobre la Banda Oriental del Uruguay.
De la simple comparación de los recursos
estratégicos, poderío económico, organización
político comercial y composición de sus fuerzas
militares y navales, el Brasil era muy superior
por ser un país consolidado y en marcha.
Contaba con una poderosa flota regular
de cerca de ochenta unidades, desde las de más
alto bordo a las de tipo menor. Con ella
irrumpió en el Río de la Plata, bloqueando a la
ciudad de Buenos Aires.
Nuestro país contaba con sólo dos viejos
Bergantines (el Belgrano y el Balcarce) un
lanchón (la Correntina) que transportaba piedras
desde la isla Martín García y doce cañoneras.
El entonces Gobernador de Buenos Aires,
General Juan Gregorio de Las Heras, ante la
magnitud de la agresión, recurrió al ya glorioso
marino, Almirante Guillermo Brown y el 12 de
Enero de 1826, lo designó Jefe de la escuadra
criolla.
El marino irlandés, que ya se acercaba a
los 49 años de vida, volvió a izar su insignia
en el bergantín “Balcarce”. Otras grandes
figuras de nuestra epopeya libertaria fueron
llamadas al servicio, Juan Bautista Azopardo,
segundo jefe de la Escuadra y comandante del
bergantín “Belgrano”, Tomás Espora, Leonardo
Rosales, Bartolomé Ceretti, Nicolás Jorge,
Antonio Richitelli, Juan Francisco Seguí, Felipe
Scaillet, Victorio Francisco Dandreys y Carlos
Robinson.
Mientras se gestionaba la compra de tres
navíos en Chile, el gobierno urgido por el
Almirante Brown, adquiere la fragata “Comercio
de Lima” a la que se rebautizará con el nombre
de “25 de Mayo”, el bergantín “Armonía” que
pasaría a llamarse “Independencia”, dos
bergantines, bautizados “República Argentina” y
“Congreso Nacional” y tres goletas que fueron
bautizadas: “Sarandí”, “Pepa” y “Río de la
Plata”.
Estos refuerzos de gran significación
llegaron cuando Bernardino Rivadavia asumía por
Ley, la primera magistratura del país el 8 de
Febrero de 1826.
Batalla Naval de “LOS POZOS”
¡Fuego rasante, el Pueblo nos contempla..!!
Orden de Batalla del Almirante Guillermo Brown.
Los cariocas nunca pudieron dominar el
Río de la Plata, el bloqueo dispuesto fue
violado innumerables veces y nuestro glorioso
Almirante, preparando a sus tripulaciones y
tratando de desorientar a los brasileños,
sostuvo dos combates de suerte dispar y
resultados inciertos.
El primero de los grandes encuentros
navales llegaría el 11 de Junio de 1826.
Pedro Iº, Emperador del Brasil, ordenó
enfáticamente al comandante Norton, nuevo Jefe
de la Escuadra Imperial: “... - ¡Exijo una
acción definitoria! ¡Liquide a la insignificante
escuadrilla del Plata (…)!!”.
Ese día, los habitantes de Buenos Aires,
desde terrazas y campanarios, desde la costa
misma del Río, ven acercarse las velas de 31
navíos enemigos dispuestos en tres divisiones,
cuentan con 266 cañones y 2.300 hombres.
Nuestro Almirante zarpa en la “25 de
Mayo”, buque Insignia al comando del bravo
marino porteño Tomás Espora, los siguen la
“Congreso”, los bergantines “República” e
“Independencia” y siete cañoneras.
La otra división patriota al mando de
otro valiente criollo, Leonardo Rosales, se
apresuraba a regresar del puerto de Colonia,
donde había dejado refuerzos de infantería.
Sólo diez viejos y frágiles navíos, la
desventaja en número y poder de fuego, ya es una
vieja conocida de nuestros heroicos marinos y no
conduce a razones dignas como para no dar
batalla.
El Almirante Brown dispone a sus 10
barcos en semicírculo, el eligió el lugar para
el combate, lo conoce de memoria, los brasileños
desconfían… el sitio se llama “Los Pozos” y es
una cita de honor con la Gloria… La escuadra
Imperial con sus tres imponentes líneas, se les
viene encima. El bravo Almirante, parado en el
puente de la “25 de Mayo” junto a su fiel
comandante y camarada Tomás Espora, ordena: “…-
¡Fuego rasante, el pueblo nos contempla…!!
El cañoneo es feroz, la lucha titánica…
ambas escuadras quedan envueltas en el humo del
disparo de los cañones. Los atónitos testigos,
desde la ciudad, sólo pueden ver un enorme
nubarrón blanco-grisáceo, furia de tormenta
desatada al ras del Río, relámpagos y
atronadores ruidos, jirones de velas al viento,
maderos, esquirlas y astillas zumbantes, un
infierno que presagia el peor de los
resultados.
Cuando el humo que envuelve a la batalla
comienza a disiparse, los porteños desde la
costa, no dan crédito a sus ojos, lejos de
perseguidos nuestros buques se convierten en
perseguidores.
Rosales y Jorge que llegaban con su
división para dar apoyo, se convierten en el
blanco de los imperiales. Nuestro Almirante, ve
llegado el momento de atacar a la nave capitana,
la “Nictheroy” del Almirante Norton. Para ello
trasborda a una cañonera y a remos y a vela,
seguido por Espora, Mason, Bathurst y otros
oficiales, se lanza decidido al ataque.
La Escuadra Imperial comienza a ceder,
cuando el crepúsculo cae sobre Buenos Aires, la
victoria se llama Argentina. Una vez más, son
los hombres de Brown los que le dan valor a los
escasos medios con los que combatieron. La
subordinación y el coraje es criollo, el valor
es irlandés y con ellos derrotaron al poder y la
confianza enemiga.
Batalla Naval de “Quilmes”
“¡ Es preferible irse a pique, antes que rendir
el pabellón !”
Orden de Batalla del Almirante Guillermo Brown.
Al decir del propio contralmirante D.
Laurio Destéfani en su libro - Manual de
Historia Naval Argentina – “…- donde Brown
alcanzó las cumbres más sublimes del heroísmo,
fue en el famoso combate de Quilmes del 30 de
Julio de 1826”.
A las diez y media de la noche del 29,
Brown arremete sobre la formación brasileña, el
resto de la escuadra se retrasa sin motivo
aparente, la “25 de Mayo” sorprende, sola, ¡a
bala rasa y cañonazos! e indemne vira para
buscar al resto de la flota.
Cuando el Sol comenzaba a despuntar
sobre la ribera de Quilmes en ese glorioso día,
veintidós (22) naves brasileñas impecablemente
formadas, en línea y a sotavento vienen en busca
del “viejo” Almirante, la revancha de la batalla
de Los Pozos era vivamente buscada por los
brasileños.
Brown decide atacar como el Almirante
Nelson en Trafalgar, cortaría la línea por
retaguardia, atacaría a las naves en forma
individual antes que la vanguardia pudiera
socorrerlas.
Imparte su hoy famosa orden de Quilmes:
“¡Es preferible irse a pique, antes que rendir
el pabellón! La Escuadra Patriota inicia el
combate.
Nuevamente a bordo de la “25 de Mayo”
como siempre al comando de Tomás Espora, inicia
la maniobra de ataque sobre el final de la línea
de los buques imperiales. Con sorpresa y
desagrado comprueba nuevamente, que algunas de
nuestras naves se quedan rezagadas, otras por
indecisión de sus comandantes, ante la imponente
magnitud de la fuerza enemiga, se abren sin
causa justificada.
Es así que la valiente nave capitana, la
“25 de Mayo”, seguida únicamente por la goletita
“Río” del valiente Leonardo Rosales, cortan
solas, a puro cañonazo y coraje la línea
enemiga.
Durante tres largas horas se baten
heroicamente, la “25 de Mayo” con más de treinta
rumbos en el casco y con 40 bajas en cubiertas.
La “Río” de Rosales se queda sin sacas de
pólvora. La tripulación se desnuda, con las
mangas de las chaquetas y las piernas de sus
pantalones, con pólvora a granel, fabrican más
sacas de pólvora, en cueros, con el uniforme que
Dios les dio al nacer, firmes y dignos, siguen
disparando ¡su único cañón…! Con valiente
determinación y el heroico ejemplo de Rosales,
su Comandante, se mantienen junto a su bravo
Almirante y al valeroso Espora que finalmente
cayó malherido.
“…- ¡Aquel muchacho sabe pelear con su
gaviota! Exclama Brown, orgulloso por Rosales.
Recién a las nueve de la mañana
acudieron en su ayuda ocho cañoneras y otros
barcos mayores, Brown se traslada al
“República”, arrestó a su Comandante y ante una
justificación de éste, le gritó a la cara, la
frase que también pasaría a la historia… “- No
conozco más valientes que Brown, Espora y
Rosales”. Reorganiza inmediatamente la línea
patriota y pone en fuga a la escuadra imperial.
Resuelto continúa la lucha desde a bordo
del bergantín “República”. Ante el temor de
quedar varados por la bajante, la escuadra
brasileña se retira y las naves de nuestro Gran
Almirante, empavesadas como en días de gala,
llegan al puerto de Buenos Aires, Espora, herido
gravemente, es atendido de inmediato. La nave
insignia, la heroica “25 de Mayo” tuvo que ser
remolcada hasta el puerto, el castigo que había
recibido no permitían su maniobra y la
flotabilidad estaba seriamente amenazada.
A pesar de todo… los vientos habían
soplado del Sur y tal como lo afirmara el
valiente Tomás Espora, esos vientos fueron de
libertad.
8 y 9 de Febrero de 1827
Combate Naval de “El
Juncal”
Gloria de la Historia Naval Argentina
Por: Oscar Filippi
En 1826, el entonces
Imperio del Brasil, había cerrado la navegación
y el comercio del Río de la Plata con una
importante escuadra naval de más de 80 navíos.
Nuestro país no contaba con una marina de
guerra, apremiado por las circunstancias,
Rivadavia convoca al Almirante Guillermo Brown y
con algunos buques mercantes transformados en
navíos de guerra y otros comprados urgentemente
en el extranjero, se crea una nueva Escuadra
Naval para hacer frente a las fuerzas cariocas.
Superado totalmente en
número de naves, en cañones y tripulantes bien
adiestrados, el Almirante Brown, junto a Tomás
Espora, Leonardo Rosales y otros bravos marinos
criollos, pone a prueba su propia capacidad
táctica y logra ese mismo año, los resonantes
triunfos de “Los Pozos” y “Quilmes”. Cumbres
sublimes del valor naval argentino, de cuyas
victorias fueron testigos los propios habitantes
de Buenos Aires, que amenazados por un
desembarco, no daban crédito a sus ojos, cuando
la pequeña escuadra de Brown puso en fuga a más
de 80 navíos de guerra imperiales. Fue en esas
dos batallas en la que el Almirante Brown,
inscribe para siempre en las historia, sus dos
órdenes más famosas. En “Los Pozos”, viendo que
la población de Buenos Aires se agolpaba en la
rivera del Río de la Plata, en balcones,
terrazas y campanarios para contemplar el
desigual combate que se avecinaba, nuestro Gran
Almirante, con determinación ordenó: “ – ¡Fuego
rasante, el pueblo nos contempla!” y en la
Batalla de “Quilmes” quedaría inscripta la orden
que aun hoy es estandarte de valor para un
marino argentino… “-¡Irse a pique antes que
rendir el pabellón!
Esa misma orden, en letras
de bronce acuñadas, se leía en el puente de
mando del crucero General Belgrano aquel 2 de
Mayo de 1982. El valor de 323 camaradas que
sucumbieron con el buque, mantuvieron viva
aquella orden y el mismo orgullo histórico por
su entrega y determinación.
Sorprendidos por el arrojo
y determinación de nuestros hombres y su pequeña
escuadra, los imperiales no se sentían aun
vencidos. Aprovechando el desconcierto generado,
Brown recibe frente a las costas del Cabo de las
“Dos Corrientes” (Mar del Plata) en Octubre
de1826, el refuerzo de la recién adquirida
fragata Chacabuco, procedente de Chile.
Enarbolando su gallardete en la goleta
“Sarandí”, el Almirante Brown inicia una
temeraria, pero decidida campaña de corso,
frente a las costas mismas del Brasil, acosando
al tráfico mercante. Como resultado de esa
brillante maniobra, parte de la flota imperial
abandona el Río de Plata con la urgente
necesidad de proteger su propio territorio.
Ahora sí, Guillermo Brown,
podría dar cuenta definitiva de las naves
cariocas que quedaban navegando en las aguas del
Plata.
Es así como llegamos al 8
de Febrero de 1827, fecha en la que se
desarrolla la primera jornada de la Batalla
Naval de “EL Juncal”. El Almirante Guillermo
Brown, que izaba su insignia en la goleta
“Sarandí”, estaba al mando de una división naval
compuesta por seis (6) naves mayores, un buque
hospital y nueve cañoneras. En este día se
encuentra en las proximidades de la Isla de El
Juncal (cercanías de la desembocadura del Río
Uruguay en el Río de la Plata) con la Tercera
División Naval Brasileña, integrada por un
bergantín, diez (10) goletas, seis (6) cañoneras
y una lancha. El capitán de fragata Senna
Pereyra mandaba las naves imperiales. El combate
comenzó con un fuerte cañoneo entre ambos
bandos. La lucha no llegó a términos decisivos
por cuanto un fuerte temporal, de los llamados
pamperos, separó las naves.
El día 9 de Febrero las
acciones dan comienzo con un fortísimo cañoneo
naval entre nuestros buques y las naves
imperiales, con más determinación, conocedores
expertos de esas aguas, nuestros marinos logran
ubicarse mejor y casi a “quemarropa” logran
doblegar al circunstancial adversario. Logran
rendir y apresar a doce (12) naves imperiales,
tres fueron incendiadas por su propia
tripulación y tres consiguieron alejarse del
combate remontando el Río Uruguay. Asimismo,
fueron hechos muchos prisioneros, entre los
cuales se encontraba el capitán Senna Pereyra
quien entregó su espada a otro bravo marino de
nuestra historia, Francisco Seguí.
Esta fue la última gran
batalla por sostener nuestra soberanía en los
mares y ríos en aquellos aciagos días. Tras la
euforia por estos resonantes triunfos, llegó
después también la misma despreocupación por los
peligros que siempre acechan desde el mar. La
escuadra fue nuevamente olvidada y sólo cuando
franceses y británicos volvieron sobre nuestras
aguas, el interés por los asuntos del mar,
volvió a golpear con dureza y urgencias.
Afortunadamente el Almirante Guillermo Brown
seguía con vida… el valor y determinación de sus
hombres, nuestros marinos criollos, también y en
“La Vuelta de Obligado” consolidarían para
siempre nuestra soberanía y determinación de ser
definitivamente libres. Pero ese, es otro
capítulo de nuestra heroica Historia Naval.
Agradecemos al corresponsal naval,
Oscar Filippi, por permitirnos la
publicación de sus artículos.
"Bouchard, el corsario de la Patria"
Por Felipe Pigna.
La comisión de Estudios Históricos ha analizado
el texto de “Bouchard, el corsario de la
patria”, de Felipe Pigna; considera que deben señalarse
los siguientes errores históricos y pone al
alcance de los interesados la bibliografía
correspondiente.
1.- El reglamento español de Corso de 1801, no
fue un “mamotreto” como escribe Pigna, sino “una
completa legislación de larga aplicación en el
Plata a partir de mayo de 1810” – Ver Rodríguez
– Arguindeguy: El corso rioplatense, página 53.
2.- El hermano de Guillermo Brown, integrante de
la expedición corsaria al Pacífico, se llamaba
Miguel y no Luis como figura en dos
oportunidades en el texto, lo que no es error de
imprenta sino del autor.
3.- Felipe Pigna menciona al duque de Florida
Blanca como Gobernador de Guayaquil y a su
sobrina, la condesa de Camargo, ambos
prisioneros en la fragata “Consecuencia”,
nombres que no figuran en la Bibliografía
responsable. En “Guillermo Brown. Apostillas a
su vida” y en “El Corso rioplatense” de P.
Arguindeguy y H. Rodríguez, páginas 111 y 177
respectivamente, leemos la lista de prisioneros
de la fragata “Consecuencia”: (...) se hallan a
bordo actualmente de la fragata Comandante
nombrada el Hércules: Señor Brigadier D. Manuel
de Mendiburu, Señor D. León Altolaguirre de la
Orden de Carlos III, Intendente de Provincia y
Contador Mayor del Real Tribunal de Cuentas de
Lima; Señor D. Andrés Ximenes, juez subdelegado
de la Provincia de Jauja; Señor José Antonio
Navarrete, Diputado que fue en Cortes de la
Provincia de Piura y hoy electo Fiscal de la
Real Audiencia de Chile; Señor D. Francisco
Iriarte, Teniente Coronel del Real Cuerpo de
Ingenieros, destinado al Virreinatos del Perú,
Manuel de Mendiburu era el Gobernador designado
para Guayaquil. En ninguno de los textos se lo
menciona como duque de Florida Blanca y menos
aún figura la condesa de Camargo entre los
prisioneros.
4.- Guillermo Brown no usó el pabellón nacional
como poncho o chalina como se observa en los
dibujos del libro sino que, como leemos en las
“Memorias del Almirante Brown”, publicación de
la Comisión Nacional de Homenaje al Almirante
Brown en el centenario de su muerte, habiendo
perdido todo la ropa en el saqueo, el comodoro
Brown se vio obligado, para ir a tierra, a
envolverse, nada menos que en el pabellón
patriota que encontró en cubierta” – página 52.
5.- En cuanto el trato que recibió Brown, al que
el dibujante representa en una celda, sentado en
el suelo, leemos en su “Memoria” escrita en 3°
persona, “Desde la playa donde el gobernador
permanecía a caballo (...) fue conducido a la
guardia por algunos oficiales de confianza y
principales habitantes de la ciudad.
Inmediatamente se le remitieron ropas y el
Gobernador le invitó a comer. La calma que
desplegó ante tal revés de fortuna, le mereció
el respeto de todos los que se hallaban allí
reunidos, así como la temeraria intrepidez que
demostrara muy poco antes, había excitado su
admiración, sobre todo la del Gobernador y del
Obispo, quienes lo cumplimentaron de la manera
más honrosa”, página 52.
En cuanto a los demás prisioneros, dice el
Almirante: “Los oficiales y tripulación
restantes fueron confinados con menos
restricciones y el pueblo, al conversar con los
prisioneros, se dio cuenta de la naturaleza de
la revolución y del objeto de la expedición y
deploró sobremanera haber cooperado en la
defensa de la ciudad.” Página 53.
6.- Pigna describe un ataque demoledor a la
ciudad por Bouchard y su tripulación quienes,
por las armas, obligan a las autoridades, tras
someterlas en la residencia oficial, a liberar a
los prisioneros y especialmente, al Almirante
Brown. La documentación histórica establece, sin
dar lugar a dudas, que esa liberación se logró
por tratativas entre Miguel Brown y Vasco
Pascual.
Leemos en la “Memoria” del Almirante Brown: “Tan
pronto como la pérdida del “Trinidad” se supo en
la escuadrilla que estaba todavía en La Puna, la
Hércules que había quedado al mando del capitán
Miguel Brown y el Halcón zarparon y procedieron
a remontar el río, resueltos a destruir la
ciudad, si su jefe y compañeros de armas no eran
tratados como prisioneros de guerra. Antes de
que ellos estuvieran a la vista, el Gobernador
despachó un parlamento proponiendo canje de
prisioneros con tal de que retrocedieran a
determinado punto. Esta propuesta se debió,
evidentemente, al temor de que se alzaran los
criollos y la negociación terminó en un
intercambio de prisioneros a satisfacción de
ambas partes”. Página 52.
En la carta de Guillermo Brown a su hermano
Miguel y a Walter Chitty leemos: “Queridos
Walter y Miguel: me hallo prisionero sin lesión
en mi persona. El Gobernador es un hombre de un
espíritu amable y militar. Ustedes no tratarán
de subir; antes al contrario se retirarán. Yo he
propuesto desechar a todos los prisioneros en
tierra si me dan libertad pero temo no lograrlo.
Yo he dicho que ustedes no se quedarán más que
dos o tres días y que seguirán con sus
prisioneros a Buenos Aires abandonándome a mi
suerte (...). Página 111.
7.- Lenguaje inadecuado en un texto que pretende
ser escrito para escolares. Nuestro idioma posee
un riquísimo material sin necesidad de utilizar
expresiones procaces que desvirtúan la finalidad
educativa de la obra.
8.- Tras Guayaquil, Buenaventura y Galápagos
Brown navegó hacia el Atlántico por la ruta del
Cabo de Hornos. Noticias sobre la presencia
portuguesa en el Plata, lo obligaron a dirigirse
a la isla Barbados para reparar su nave. La
insidiosa intervención del capitán Stirling lo
llevó a la Antigua donde fue juzgado por la
Corte del Adelantazgo local.
Estos hechos aclaran que Brown no continuó la
guerra de Corso en las Antillas como especifica
Pigna. Ver: Apostillas ..., ob.cit. Página 111 y Ratto;
ob.cit, Página 120.
9.- El lugre mencionado como San José se
denominaba Neptuno.
10.- Bouchard fue muy severo en su propiedad
económica peruana, pero ello no debe llevar al
lector al concepto de inhumanidad. No puede
presentarse su imagen con trabajadores
encadenados y engrillados como en épocas de dura
esclavitud, sobre todo en un trabajo para
escolares fácilmente influenciables.
La Comisión de Estudios Históricos no recomienda
la difusión de este texto como bibliografía a
nivel escolar.
Guillermo Brown , ¿era
masón?
Dos documentos que muestran que seguramente
lo era. Pero, ¿porqué tanta reserva?
EL ALMIRANTE
BROWN, ¿FUE MASÓN?
Por la Logia Almirante Guillermo Brown N°
445.
Gran Logia de la Argentina de LL. y AA.
Masones (en Pdf)
ALMIRANTE WILLIAM BROWN
SU CAPTURA Y RESCATE POR LA MASONERÍA EN
GUAYAQUIL
por el Dr. J. R, Levi-Castillo (En Word)
Traducción de Natalio Marengo
Teniente de Navío (Post Morten) Aviador
Naval
Marcelo Gustavo Márquez,
único aviador de Mar del Plata, caído en el
conflicto Malvinas.
A su memoria
Por: Oscar Filippi
Aquel 21 de Mayo de 1982
El
21 de Mayo de 1982, dos secciones reforzadas
de la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza
y Ataque, integradas por el Capitán de
Corbeta Alberto Jorge Philippi, Teniente de
Fragata Marcelo Gustavo Márquez, Teniente de
Navío José César Arca, Teniente de Navío
Benito Italo Rotolo, Teniente de Navío
Carlos Alberto Lecour y Teniente de Navío
Roberto Gerardo Sylvester atacan unidades de
superficie británicas estacionadas en el
estrecho de San Carlos, hundiendo a la
fragata H.M.S. "Ardent". Los aviones
pertenecientes a los tres primeros pilotos
son derribados por aviones "Harrier"
ingleses que escoltaban al buque,
falleciendo el Teniente de Fragata Marcelo
Gustavo Márquez.
En homenaje
Hoy, tal como lo hacemos dese el 21 de Mayo
de 1982, queremos evocar a este valiente
aviador naval, el Teniente de Navío (Post
Mortem) Marcelo Gustavo MÁRQUEZ. Desde
aquella fecha, su nombre está inscripto en
la Historia Naval Argentina.
Sus acciones sobre los cielos de Malvinas en
aquellos días de 1982, asombraron al mundo.
Su profesionalismo, su arrojo y entrega,
fueron el firme mensaje de la determinación
soberana argentina. A tal punto que, el
General de la Aviación Francesa Pierre
Clostermann, quien derribara 33 aparatos
alemanes durante la Segunda Guerra Mundial,
escribió una carta en la que demostraba su
admiración por las proezas, coraje y
valentía de los aviadores de combate
argentinos. Esta carta finalizaba diciendo:
"… hay de este mundo que sólo cree en
aquellas causas en las que sus protagonistas
se hacen matar por ellas."
En el año de 2003, pocos meses antes de su
muerte, en ocasión de reeditar su libro, “El
Gran Circo”, el miso General Pierre
Clostermann, volvió a escribir: “- También
quiero que los jóvenes lectores de este
nuevo libro, guarden un pensamiento para los
pilotos franceses de Mayo de 1940, los
pilotos ingleses de Septiembre de 1940, los
americanos de Enero de 1942 en las
Filipinas, los de la Luftwaffe en 1945 en la
defensa de Berlín y los pilotos argentinos
que volaron en Mayo de 1982 sobre los cielos
de Malvinas. Ellos todos fueron sacrificados
y todos ellos heredaron el caos dejado por
otros: pacifistas, políticos, generales
incompetentes y naciones indolentes,
negligentes o laxas. Sin embargo, estos
pilotos deben ser admirados, no mirados con
pena, porque en el instante final ellos
pudieron decir: “He experimentado en mi
avión lo que otros nunca conocerán.”
Al
leer este mensaje del gran As de la Aviación
Francesa, Pierre Clostermann, me hizo
recordar las palabras con las que después de
relatar sus acciones durante la Segunda
Guerra Mundial y a modo de epílogo finaliza
este libro tan admirado por los aviadores de
todo el mundo: “- El Gran Circo ha pasado,
el público ha quedado satisfecho, los
actores no demasiado malos, quizás en
familia se siga hablando de él otro día más,
y aún cuando todo quede olvidado, en la
plaza del pueblo todavía estará la aureola
del aserrín y los agujeros de las
Estacas, la lluvia y el olvido pronto
borrarán las huellas, sólo los que fuimos
actores lo recordaremos…”
Por eso mismo estas líneas, para que la
lluvia y el olvido no borren las huellas
heroicas que hombres como el Teniente de
Navío Marcelo Gustavo MÁRQUEZ dejaron
impresas en nuestra orgullosa Historia
Naval.
Aún sin haber sido uno de los protagonistas
de aquella gloriosa gesta, si tenemos el
orgullo de haber sido sus compañeros y
camaradas y como tal lo recordamos.
Recordarlo hoy, es recordar nuestra heroica
herencia, nuestro orgullo de ser marinos.
Combatir como lo hizo él y antes lo hicieron
los hombres de BROWN, aún en desventaja
numérica y tecnológica. Con valor y firmeza,
confianza en la causa justa, determinación y
coraje criollo, así logramos hacer nuestra
patria desde el mar.
La guerra es siempre cruel. Antes de
estallar nos sobrecoge con el temor, durante
ella nos fustiga con el dolor y la muerte y
al final nos corroe con la duda, la mentira
hipócrita y la ausencia de
responsabilidades, que sólo pretenden hacer
caer en el olvido a aquellos que nos
iluminaron con su ejemplo, valor y
sacrificio sublime.
Por eso hoy quiero evocar en este acto, lo
más valioso y digno que la guerra nos ha
legado: el sacrificio de los camaradas
caídos en el Mar.
Los móviles que impulsan a los hombres están
influidos por el carácter de cada uno. La
guerra les trazó el camino. Al empezar la
lucha iban en pos de la verdad, la cual está
por encima de las ideologías, los
partidismos o el gobierno de turno. En los
momentos de peligro se arroja todo el lastre
por la borda y entonces se ven las cosas en
su exacta dimensión y uno se encuentra de
pronto con el alma desnuda y el rostro al
viento. Sólo entonces se ofrece la
oportunidad que nunca antes se nos había
presentado, de ponernos verdaderamente a
prueba.
La experiencia así obtenida, por los
ejemplos como el del Teniente de Navío
MÁRQUEZ, me permite afirmar que no es la
técnica lo que más vale, sino los hombres.
Ellos fueron quienes les dieron valor a las
armas que tripularon.
El que ha convivido con estos hombres, duros
en la lucha y firmes ante la muerte, lleva
en su alma algo valiosísimo para el futuro.
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