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El almirante Brown en Cabo Corrientes

Por Luis Fernando Furlan. Magíster en Defensa Nacional.

El cabo Corrientes es uno de los tantos y pintorescos paseos de Mar del Plata. A su relevancia turística y paisajística se le agrega el haber sido escenario de las actividades del almirante Guillermo Brown (1777-1857), máximo héroe naval de nuestro país. La importancia histórica de aquel emblemático lugar está indicada por un monolito que corona las imponentes formaciones pétreas que emergen del Mar Argentino, y por unas placas conmemorativas ubicadas en el paseo costanero circundante.

En 1826 nuestro país (entonces Provincias Unidas del Río de la Plata) se hallaba en guerra con el Imperio del Brasil por la disputa del Río de la Plata y la Banda Oriental. Los aspectos marítimos y navales fueron muy importantes por las características del teatro de la guerra. Así el Imperio del Brasil desplegó su poderosa flota en el Río de la Plata para bloquear la ciudad de Buenos Aires, y las costas aledañas. Como nuestras fuerzas navales fueron disueltas tras el triunfo contra los españoles de Montevideo en 1814, fue necesario contar con un nuevo poder naval. Con gran esfuerzo se formó una flota, que fue puesta una vez más al mando del almirante Brown, conductor de la campaña naval de 1814.

La lucha contra las fuerzas navales imperiales en el escenario rioplatense fue muy dura. Pese a la notable actuación de nuestra flota en los combates de Los Pozos (11 de junio de 1826) y Quilmes (29 y 30 de julio de 1826), el Imperio del Brasil mantuvo el bloqueo.

Para contrarrestar aquella situación de bloqueo, el gobierno de las Provincias Unidas decidió, en 1826, reforzar la flota, e iniciar una campaña naval de corso sobre las costas brasileñas. Para cumplir dichos objetivos se compraron en Chile la fragata Buenos Aires y las corbetas Montevideo y Chacabuco. Fue en ese contexto cuando se eligió cabo Corrientes para planificar las nuevas actividades navales.

Por instrucciones del gobierno, las naves adquiridas en Chile debían fondear frente a cabo Corrientes, donde serían recibidas por el almirante Guillermo Brown, quien quedaría al mando de las mismas; además, cabo Corrientes sería considerado como una suerte de centro de operaciones donde se terminaría de organizar aquella escuadra para desde allí iniciar la campaña corsaria sobre el litoral del Imperio del Brasil.

Los tres buques zarparon de Valparaíso el 6 de agosto de 1826, hacia cabo Corrientes. La navegación fue muy difícil. La corbeta Montevideo, por su pésimo estado, no pudo pasar al Atlántico y regresó a Chile, mientras que la fragata Buenos Aires se hundió en la zona del Cabo de Hornos. Solamente la corbeta Chacabuco, al mando del capitán Santiago Jorge Bynon, continuó la travesía hasta cabo Corrientes.

Conductor naval

En tanto, el almirante Brown viajó a la zona de cabo Corrientes para esperar a los buques, y asumir el mando. Previendo que se trataría de una misión prolongada, solicitó que, durante su ausencia, el total de sus haberes se destinara a su familia. Según sus Memorias, el gobierno lo envió por tierra al cabo Corrientes, que era el punto de reunión, para embarcarse allí y ejecutar con esa fuerza auxiliar una diversión sobre la costa del Brasil (?), por haberse concentrado en el Río de la Plata casi toda la fuerza imperial.

El 15 de agosto de 1826, en carruaje, y acompañado por el teniente coronel Francisco Sayós, Brown partió de Buenos Aires. Como escolta se agregaron 40 hombres del fortín Kakel Huincul (cercano a la actual ciudad de Maipú). El periplo terrestre culminó el 23 de agosto, cuando llegaron a Macedo; allí se alojaron en la estancia de Francisco Sáenz Valiente (zona de Mar Chiquita), donde recibieron todo tipo de auxilios.

Para establecer contacto con los buques que venían de Chile, se buscó un punto alto y visible para instalar allí señales (banderas de distintos colores) y fogatas a fin de concretar las comunicaciones. Se eligieron las elevadas formaciones rocosas de cabo Corrientes. Brown señaló a esa zona como árida y carente de leña, y destacó el bajo fondo y la muy brava que es la mar continuamente por toda la costa. Desde Macedo, por medio de dos pequeñas embarcaciones, se abasteció a aquella posición con agua, víveres y leña.

El 5 de octubre Brown partió a Buenos Aires, al no tener noticias sobre los buques de Chile, y por su deficiente estado de salud. En cabo Corrientes dejó un destacamento para auxiliar a aquellos buques. Al día siguiente, la Chacabuco llegó a cabo Corrientes.

Mientras Guillermo Brown se recuperaba de sus dolencias en Buenos Aires, la Chacabuco permanecía en cabo Corrientes. Allí fue apoyada por la gente que había dejado el Almirante antes de partir, en tanto esperaba la llegada de aquel jefe naval.

El 26 de octubre de 1826 el Almirante partió una vez más para cabo Corrientes. Esta vez lo hizo por vía marítima, al mando de una escuadrilla formada por la goleta Sarandí (donde enarboló su insignia), y los bergantines República y Congreso. Los dos últimos buques fueron interceptados por la fuerza brasileña bloqueadora, y regresaron a Buenos Aires. La goleta Sarandí continuó sola la navegación hacia las costas del Sur. Las instrucciones de corso establecían como un punto de reunión cabo Corrientes, y que desde allí se iniciaría el crucero después sobre la costa del Brasil, para tomar presas, hundir, incendiar, y destruir, ajustándose a los usos de la guerra.

El 30 de octubre de 1826 la Sarandí y la Chacabuco se encontraron en cabo Corrientes. El Almirante Brown informó al Ministro de Guerra y Marina que en este momento que son las doce del día acabo de incorporarme con la corbeta Chacabuco, (?) me dirijo sobre la costa del Brasil conforme a las instrucciones (?). Frente a cabo Corrientes, en vela, octubre 30 de 1826. Como la Chacabuco estaba en malas condiciones, comunicó a la tripulación que la corbeta debía carenarse (repararse) para luego participar en el corso, pero, según otra de sus notas, todos a una voz quisieron ir al crucero y no a carenar. (?). En vela sobre el cabo Corrientes. Octubre 30 de 1826. En cabo Corrientes, Brown finalizó los preparativos, y al día siguiente zarparon desde allí a las costas del Brasil para cumplir una campaña corsaria de dos meses, que será intensa y provechosa.

Así, el maravilloso enclave de cabo Corrientes, orgullo de marplatenses y deleite de turistas, fue uno de los escenarios donde el Almirante Guillermo Brown desplegó su experiencia de conductor naval, y se convirtió en un sitio significativo para la estrategia nacional en la guerra contra el Imperio del Brasil.

 

 

 

Nota publicada el 23 de abril de 2015, en el matutino "La Capital" por el ex presidente del Instituto Nacional Browniano Filial Mar del Plata , Dr. Rafael Benito de Diego:

 
EDELWEISS JOSÉ VILLAR
 

El 11 de abril ha fallecido en Mar del Plata un hombre valioso. Nacido en el límite sur de nuestra extensa provincia, en la histórica y valiente Carmen de Patagones, junto al Río Negro, profesó desde su adolescencia un profundo amor hacia su pago, hacia sus queridos maragatos, como así llamaba a sus vecinos
Este extraordinario afecto se encarnó con fuerza singular en un personaje heroico en la historia de nuestra república, en nuestra historia naval y patagónica, el comandante Luis Piedra Buena, hijo dilecto de Carmen de Patagones, defensor inclaudicable de los derechos argentinos sobre las tierras y mares patagónicos, tantas veces atacados con argucias, sofismas y hasta con intentos de violencia.
Edelweiss Villar fue un enciclopédico conocedor de la biografía, documentos, discusiones parlamentarias y opiniones periodísticas sobre el tema.
Radicado en Mar del Plata desde años atrás, sobre la base de un centro de Residentes de Carmen de Patagones fundó el INSTITUTO LUIS PIEDRABUENA, único en el país. Los marplatenses y desde ya los maragatos residentes escuchamos con enorme interés sus fundamentales razones para reconocer al prócer en su vida y obras. Bajo su inspiración , los miembros del Instituto realizamos viajes a las provincias patagónicas incluyendo Chile y Tierra del Fuego, visitando lugares históricos donde actuó Luis Piedra Buena.
Edelweiss Villar organizó recepciones oficiales en ciudades y pueblos, dando conferencias y dejando literatura impresa sobre el gran marino, cosa que se evitó en territorio chileno.
Todas esas incursiones entre 1990 y 2004, cinco en total, se hicieron con fondos aportados exclusivamente de Instituto y simpatizantes o acompañantes invitados, sin prebendas o subvenciones del estado.
Villar no fue una persona de grandes recursos económicos y se puede decir con amplia justificación que su vida económica estuvo acotada por esa singular ansiedad.
El destino lo ayudó finalmente. Ya en su edad madura, apareció en los viajes patagónicos Inés Crespell, una valiosa mujer que interpretó su alma y sus valores y se hizo su esposa.
Ella es la que le ha cerrado sus párpados, sabiendo que Edelweiss Villar descansará en paz porque ha cumplido bien honestamente el afán de su vida.

Rafael Benito de Diego

 

El Almirante Guillermo Brown en la Numismática Argentina.
Por Juan Patricio Etchegoin (Integrante del Instituto Nacional Browniano Filial Mar del Plata)

No son muchas, ni frecuentes, las apariciones del Almirante Guillermo Brown en la numismática argentina, al menos no tanto como las de otros próceres como San Martín, Belgrano, o los primeros presidentes. Pero no obstante ello, este irlandés nacionalizado argentino, considerado el Padre de la Armada Argentina, se ha hecho su lugar en varios billetes y algunas monedas a lo largo de la historia monetaria del país.

A grandes rasgos, hay que diferenciar dos períodos en la cronología de las emisiones de papel moneda en nuestro territorio, el primero anterior a la unificación monetaria de la Nación por la ley 1130 de 1881, el cual se caracteriza por las emisiones provinciales o por bancos privados; y el segundo, posterior a esa ley, con una moneda unificada para todo el país, la Moneda Nacional, con el peso de Oro y Plata, que continuaría sin ese patrón desde 1895.

En la etapa “provincial” encontramos la aparición de Brown en los siguientes billetes:

-1000 Pesos Moneda Corriente: Emitidos por la Provincia de Buenos Aires por intermedio del Banco de dicha provincia, en el período comprendido entre 1869 a 1883, aunque se mantuvo su circulación hasta 1889. Eran impresos por la Compañía Americana de Billetes de Banco de Nueva York, a los que se agregaba la firma manuscrita del Inspector y del Presidente del Banco.
Vale la aclaración de que el Peso Moneda Corriente convivía en esa época con el Peso Fuerte, diferenciándose ambos por el curso forzoso e inconvertibilidad en moneda metálica del primero, siendo el segundo convertible, respetando el patrón del valor en oro o plata; y aunque en el comienzo tenían un valor equivalente, con el paso del tiempo el Peso Moneda Corriente se devaluó y fue reemplazado por el Peso Moneda Nacional de la ley 1130 en 1881.

-50 Pesos de Oro: Emitidos por el Banco de la Provincia de Buenos Aires en 1883, en el cual comparte protagonismo con el retrato del General Alvear. Impresos por la misma compañía que el billete anterior, fueron emitidos para cumplir con la ya mencionada Ley General de Monedas. Circularon hasta 1885 en que se suspendió la conversión a moneda metálica, y parte de esta emisión fue resellada por el Gobierno Nacional.

-50 Pesos Moneda Nacional Oro: Billete similar al anterior, pero que lleva el resello de la ley de inconversión de 1885 que reza: “Gobierno Nacional - Intervención Ley 14 Octubre 1885”, puesto en la Casa de Moneda de la Nación, y que los habilitaba para poder circular.
Luego de este período, con el fin de lograr la unificación de las emisiones de papel moneda y asegurar su respaldo de garantía, el Congreso de la Nación aprobó, el 3 de Noviembre de 1887, la ley 2216, conocida como “Ley de Bancos Nacionales Garantidos”, que autorizaba a ciertos Bancos a emitir billetes garantizados con Fondos Públicos Nacionales, los cuales tendrían curso legal en todo el territorio de la República.

 


En estas emisiones, el Almirante Brown aparecería en los billetes de 1 Peso. Existen numerosas variedades de este billete, ya que fueron varias las instituciones financieras que lo emitieron y en cada uno de ellos figura el nombre de dicha entidad, casi en su totalidad bancos provinciales, pero la impronta es idéntica en todos.
Por la fragilidad de la garantía que ofrecieron los Bancos Nacionales Garantidos, el sistema fracasó, y la crisis económica de 1890 llevó a la creación por ley de la Caja de Conversión, por la cual La Nación iba a ser la única responsable del circulante.
Como ninguno de los Bancos pudo cumplir con la conversión de los billetes que había emitido, la Nación tuvo que hacerse cargo de sus compromisos, y hasta tanto llegara la nueva emisión desde Londres, se autorizaron a circular, a través de diferentes leyes, los billetes de los Bancos Nacionales Garantidos, habilitados con sellos especiales de cada ley, hasta principios del Siglo XX.

En 1895, en paralelo a los billetes resellados, La Nación comenzó a emitir otra serie de billetes, la que se completaría entre 1904 y 1906 con los billetes de 1 Peso que nuevamente llevarían el retrato de Brown, siendo ésta su última aparición en el papel moneda nacional.

Habría que esperar hasta la década de 1970 para encontrarlo nuevamente, pero esta vez en monedas. Dentro de la emisión de los Pesos Ley 18.188, que reemplazaron al peso moneda nacional, sacándole 2 ceros, a consecuencia de la inflación que había en el país, en el año 1976 la Casa de Moneda de la Nación comenzó a acuñar monedas de 5 y 10 Pesos con el Sol Patrio en el anverso, el cual fue reemplazado en parte de la acuñación de 1977 con el busto de Brown y la leyenda “1777-1977 Bicentenario del Almirante Brown”, ya que en ese año se conmemoraron los 200 años de su nacimiento. La composición de los cospeles era de Bronce de Aluminio, acuñándose 11.297.808 monedas de 5 pesos, con un módulo de 24 milímetros, y 60.008.179 monedas de 10 pesos, con un módulo de 25 milímetros.

Hasta el día de hoy, esta figura no volvió a ser parte de los billetes y monedas argentinos, pero, y para finalizar, siendo que por Decreto 2161/2013 se declaró al Año 2014 “Año de Homenaje al Almirante Guillermo Brown, en el Bicentenario del Combate Naval de Montevideo”, quizás las autoridades de la Casa de Moneda dispongan una nueva acuñación de monedas representativas de Brown, siendo costumbre actual de dicha institución este tipo de emisiones conmemorativas.

 

El casamiento de Guillermo con Elizabeth

EL ANILLO DE BODAS DE ELIZABETH Y GUILLERMO

 
Guillermo Brown se casó el 29 de julio de 1809 en la Parroquia de la Iglesia Anglicana de Saint George condado de Middlesex, Londres, a los 32 años de edad, con Elizabeth Chitty, una bella joven inglesa de 22 años de edad (Una gran mujer que siempre supo estar a su altura y fue excelente esposa y madre), quién en su testamento dijo al respecto “eramos de clase que cuando contrajimos matrimonio, ninguno de los cónyuges introdujo más que la decencia de su persona”.


Guillermo era católico y Elizabeth era protestante, pero como hija, nieta y hermana de marinos era coherente que se haya casado con un hombre de mar aunque de distinta religión, lo que demuestra lo que debía valer Brown para que esa familia accediera a tomarlo en su seno. 
Demostrando una gran amplitud de criterio para la época, en materia religiosa, llegaron a un acuerdo. Las hijas que nacieran de ese matrimonio, serían educadas en la religión de la madre y los varones en la del padre.


Guillermo Brown, que era sumamente romántico y galante, le regaló a Elizabeth un anillo de compromiso de oro blanco con un importante diamante en forma de corazón, secundado por otros dos diamantes más pequeños a los lados. 
Este diseño de anillo era muy utilizado en esa época para tales acontecimientos. Eran muy apreciados aquellos que simbolizaban el amor; como los corazones, las coronas o las flores, tradición que se había iniciado a mediados del año 1700 entre las familias de abolengo. Siempre estaban fabricados con materiales nobles y fuertes como los diamantes y el oro. 


Elizabeth llevó el anillo de bodas durante 59 años, hasta su fallecimiento el 26 de julio 1868. Tenía 82 años de edad.
La tradición familiar había dispuesto que el anillo lo heredase la primera hija mujer en llevar el apellido Brown de cada generación. El hermoso anillo fue pasando de mujer Brown a mujer Brown y en general de tía a sobrina, pues los descendientes de las mujeres Brown llevarían el apellido de sus esposos.
La primera depositaria del anillo debió haber sido Elisa Brown, la primer hija de Guillermo y Elizabeth, pero Elisa falleció ahogada en el Río de la Plata, cuando sólo tenía 17 años de edad. Por tal motivo, el anillo de Elizabeth lo heredó su hermana menor, Martina García Brown. Luego pasó a su sobrina Corina Brown de Caravia, después a Corina Brown de Morel.

Hoy el anillo lo tiene en custodia María Cristina Brown, descendiente directa 5º generación del Almirante Guillermo Brown, quien lo uso sólo una vez en su vida, en ocasión de asistir a una boda.
Dos de los hijos de su hermano, Guillermo Brown, tienen hijas mujeres y según la tradición lo heredaría la hija mayor del mayor de los hermanos.


 

 

17 DE MAYO DE 1814

 

COMBATE NAVAL DE MONTEVIDEO

 

Entre  el  14  y el  17  de  mayo  de  1814, la  escuadra   patriota   al mando  de Guillermo Brown puso fin al dominio español en aguas del Río de la Plata.

 

 

El 17 de mayo de 1814, Brown, culminó el Combate Naval de Montevideo apresando y destruyendo la flota española. Esta acción pus o fin al dominio español en aguas del Río de la Plata y permitió la caída de Montevideo. Finalmente, la ciudad fue tomada por el ejército patriota el 23 de junio de 1814 luego de un sitio de dos años.

 

INTRODUCCIÓN

 

La decisión política de armar una escuadra como elemento de defensa o ata que, constituyó un factor importante en los acontecimientos del período independentista. Conllevó esfuerzos y recursos del Estado y de los comerciantes1 de Buenos Aires hacia un sector en pos de una estrategia. Es tos últimos veían sus intereses perjudicados por el asedio de la flota realista .2

 

Teniendo en cuenta que en estas latitudes del mundo no existía personal “calificado” con la formación específica encomendar tropas navales, situación similar ocurría con el personal para la conformación de las tripulaciones de las embarcaciones, lo que implicó que quienes debían ser reclutados provinieran de los sectores de trabajadores del puerto o de la marinería de buques mercantes. 3

 

SITIO DE MONTEVIDEO (1812­1814)

 

La   historiografía naval sobre este acontecimiento es variada y abundante. En ella se pasa    revista por los diferentes  aspectos,   ante   lo   cual   queremos   hacer referencia que  la  Plaza  de  Montevideo era  la  base operacional  de   las   fuerzas  españolas ,  desde  donde abastecían  a   los  distintos  componentes  que   tenían

 

desplegados en el territorio Oriental que, a su vez, recibía logística de la flota realista, a aunque la ciudad d había sido sitiada por los independentista s de las Provincias Unidas del  Río de  la  Plata  –comandadas  primero por  José Casimiro Rondeau, y luego por Carlos María de Alvear, durante la capitulación–.

 

La decisión de sitiar Montevideo desde el año 1812, le ocasionó un enorme desgaste económico y operativo a las fuerzas sitiado ras  por lo prolongado de la disposición; motivo por el cual fue necesario desplegar una táctica que le diera término. Una de las medidas adopta das por los gobernantes de Buenos Aires fue la creación de una Escuadra; decisión resistida por la experiencia negativa del Combate de San Nicolás de los Arroyos. En su formación se vio apremiada por el tiempo y las circunstancias, pero llegó a consolidarse con el financiamiento del comerciante naviero norteamericano, Guillermo Pio White.4

 

La designación   de comandante de la Escuadra recayó en Guillermo Brown, capitán mercante de origen irlandés, a quien se lo nombró al efecto como Teniente Coronel. La escuadra estuvo compuesta por la Hércules, como nave insignia, el bergantín Nancy, las goletas Julliet y Fortuna, la balandra Nuestra señora del Carmen, una cañonera, una sumaca y dos faluchos .5

 

ACCIONES PREVIAS

 

En marzo de 1814 se registraron las primeras acciones de la escuadra de Brown, entorno a la isla Martín García, desde donde se apoyaban las fuerzas españolas, y llave de acceso a los ríos Paraná y Uruguay.  El 11 de marzo, Brown

atacó  la  escuadra  realista  comandada por  el capitán Jacinto de Romarate, la cual contaba con tres bergantines y  cinco naves  menores; los  españoles a  pesar  de  la inferioridad numérica rechaza ron el ata que, causándole averías a la Hércules. A este hecho se sumó, la pérdida de los comandantes de la Julliet y de la nave insignia, Seaver y Elías Smith,6 que fueron reemplazados por sus segundos comandantes, Ricardo Baxter y  Guillermo Mc Dougall, respectivamente.

 

Ante los daños que le habían ocasionado, Brown emprendió la retirada del alcance del fuego enemigo para reponer fuerzas, arreglar las averías, levanta r la moral de la tripulación, hacer recuento del personal caído y los enfermos; pero también en busca de una mejor estrategia que posibilitara la conquista del objetivo. Luego, el 15 de marzo, volvió a atacar ejecutando un desembarco que logró la captura de la isla. Las fuerzas   realistas fueron sorprendidas por esta operación al quedar sin la protección del apoyo de fuego de las baterías de tierra. Ante tal situación, se vieron obligados a retirarse aguas arriba del río Uruguay.

 

Algunos buques de la armada patriota al mando del norteamericano Tomás Nother realizaron la persecución de las naves españolas hasta darles alcance en Arroyo de La China (hoy Concepción  del Uruguay). Allí se produjo un nuevo enfrentamiento (28  de  marzo) en  el cual   los peninsulares tomaron ventaja de la posición defensiva alcanza da, repeliendo el asedio al que  estaba n siendo sometidos mediante un fuego constante y  sostenido, y ocasionándoles numerosas bajas  a  las  fuerzas de  las Provincias  Unidas, entre ellas la de su  comandante, el menciona do Nother. La balandra Carmen quedó encallada y ante tal circunstancia, Samuel Spiro,7  tomó la medida de desembarcar a  su  tripulación y  proceder a  realizar la voladura de la santa bárbara, en donde él pereció. La batalla de Arroyo de la China hizo distinguir las figuras de Leonardo Rosales, Nicolás Jorge y Ángel Hubac.

 

BLOQUEO DE MONTEVIDEO

 

Zarpó la escuadra compuesta por las fragatas –Mercedes  y Neptuno, las corbetas Paloma  y Mercurio, los bergantines, Cisne  y  San  José, la goleta María,  el falucho  Fama, la balandra Corsario, el lugre San Carlos, y el queche  Hiena, como insignia, al mando de Sierra.

 

COMBATE NAVAL DE MONTEVIDEO

 

El 14 de mayo, durante el primer encuentro entre ambos bandos, la escuadra de Brown realizó un ensayo de retirada yendo hacia aguas afuera; táctica que buscaba alejar a los buques realistas del apoyo y la seguridad del puerto de Montevideo. Esta acción   le deparó a   los españoles la caza del falucho San Luis y la pérdida de contacto con la nave insignia, el Hiena.

 

 

 

 

El 15, 16 y 17 de mayo continuaron los enfrentamientos en la zona de Buceo, con ambas escuadras moviéndose constantemente para no ofrecer tiro al blanco.  A pesa r de ello, los realistas al verse superados por el despliegue de los patriotas, trataron de alejarse en busca de una mejor posición, pero fueron alcanza dos y se les dio caza al San José, Neptuno, Paloma y María. Al quedar diezmados, los españoles se refugiaron en Montevideo siendo el puerto bloqueado nuevamente.

 

El triunfo del 17 de mayo puede considerarse uno de los hechos que consolidó la causa revolucionaria, dado que posibilitó la neutralización de uno de los bastiones españoles en América. La relevancia de sus consecuencias ha sido fundamento suficiente para establecerlo como el Día de la Armada Argentina (Decreto 5304, 1960).

 

Las consecuencias de la campaña naval de 1814 fueron la desaparición del dominio español en la región del Río de la Plata, un mejor posicionamiento de los ejércitos de las Provincias Unidas, y una mejor situación para afrontar los sucesivos embates que realizarían los peninsulares a sus ex dominios.

 

 

Ante el revés de  Arroyo  de la China, Brown tomó la medida de reunir sus fuerzas y aprovisionarse del material necesario a  la  espera  de  obtener la  autorización del gobierno de Buenos Aires para bloquear Montevideo. Esta estrategia le serviría para terminar con el predominio español en el Río de la Plata

 

 

 

Antonio González Suboficial Primero de Infantería de Marina Profesor en Historia

Estudios Históricos Navales – ARA Buen os Aires, 15 de abril de 2013  

 

NOTAS

 

Partió a dicha misión con los buques fragata Hércules, corbetas Belfast y Zephyr, bergantín Nancy y goleta Juliet. El 11 de mayo se le suma ron la corbeta Agreable, la sumaca Trinidad y un falucho, el San Luis.

 

Las autoridades  de  Montevideo, encabezad as  por  su gobernador Gaspar de Vigodet, al observar la situación de aislamiento por tierra y  mar al que estaban siendo sometidos, establecieron una  Junta para determinar las medidas a seguir, en la cual resolvieron que era perentorio reforzar la escuadra con los buques mercantes que se encontraban en el puerto y convocar a la leva forzosa para conformar la tripulación necesaria. Según Caillet­Bios, los miembros del Ayuntamiento notaron la superioridad que poseían sobre la flota de Buenos Aires.  El 14 de mayo,

 

1 Oyarzabal ,  Guillermo; Guillermo  Brown;  Librería Editorial  Histórica

Emilio J. Perrot; Colección Histórica; Buen os Ai res; 2006; Pág. 37.

2 Caillet­Bois, Teodoro; Historia Naval Argentina; Emecé  S.A. Editores;

Buenos Aires; 194 4; Pá g. 83,84 .

3 Luqui­Lagleyze, Julio M.; El aporte extranjero a la conformación de las tripulaciones   de   las   escuadras   argentinas   en   las   Guerras   de Independencia y  del  Brasil  1814­1830; Editorial Pontificia   Universidad Católica Argentina, Facultad de  Filosofía   y  Letras, Centro de Historia Argentina y Americana N° 1 0; Buen os Aires; 200 7; Pág. 90­91.

4 Caillet­Bois, Teodoro; Historia Naval Argentina;: Emecé S.A. Editores; Buen os Aires; 194 4; Pá g. 85.

5  Oyarzabal ,  Guillermo; Guillermo  Brown;  Librería Editorial  Histórica

Emilio J. Perrot; Colección Histórica; Buen os Ai res; 2006; Pág. 46.

6 Caillet­Bois, Teodoro; Historia Naval Argentina; Emecé  S.A. Editores;

Buen os A ires; 194 4; Pá g. 90 y 91.

7  Oyarzabal ,  Guillermo; Guillermo  Brown;  Librería Editorial  Histórica

Emilio J. Perrot; Colección  Histórica; Buen os Aires; 2006; Pág. 56.

 

22 de junio de 2013

1777 – 22 de Junio – 2013

Almirante Guillermo Brown

A 236 años de su natalicio. En homenaje a su legado cívico, con gratitud por su ejemplo, a su entrega y patriotismo.

Por: Oscar Filippi

Alguna vez, el gran pensador, José A. Ortega y Gasset escribió, “… La ingratitud es el defecto más grave del hombre. Fundo esa calificación superlativa, en que siendo la sustancia del hombre su historia, todo comportamiento antihistórico adquiere el carácter de suicidio.”

Así lo ratifica un gran escritor argentino, Don Marcos Aguinis, quien en su libro titulado, “El Combate Perpetuo”, (un verdadero homenaje literario a la figura del Almirante Guillermo Brown), en el prólogo escribió: “… Ignoraba cuan novelesca había sido la vida del Almirante Guillermo Brown (…) Integra la galería de personajes cuya riqueza de aventuras hubiera entusiasmado a los mejores cultores del género. Los documentos sobre sus vicisitudes no sólo proporcionan asombro, sino fantasía. Parece inverosímil cuánto le sucedió y cuánto hizo. Es un personaje que deslumbra y enternece desde el principio al fin.”

Marcos Aguinis, fiel a su costumbre, realizó una exhaustiva investigación de los archivos históricos nacionales para conocer en profundidad la historia de nuestro Gran Almirante. De ella poco existe en los libros escolares, el olvido, que es el mejor amigo de la ingratitud, había caído sobre su persona. “El combate Perpetuo”, fue editado por primera vez en 1982, pero sólo en 1995 cobró notoriedad pública. Hasta ese entonces, sólo en pequeños ámbitos académicos navales, la persona y el valioso aporte a nuestra historia, del Almirante Brown, era dimensionado y verdaderamente reconocido.

Afortunadamente, fue en ese ámbito, donde el vicealmirante (R) Jorge E. Duyos, en su investigación histórica, encontró y publicó como parte del manual de “Introducción a la Historia Marítima” una carta que el Almirante Guillermo Brown le escribiera al Brigadier General Juan Manuel de Rosas. Esa carta había quedado olvidada en la historia (encontrada en 1962), quizás, hasta haya querido ser ignorada en algún momento de nuestros tiempos. Lo cierto es que al leerla reconoceremos que el legado del Almirante Guillermo Brown a nuestras tradiciones navales, no sólo es militar, es también cívico.

Esta carta fue escrita por Brown, en uno de esos tantos momentos trágicos que signaron nuestra historia con guerras civiles y desencuentros entre hermanos… la reproducimos tal cual él la escribiera y dice así:

Buenos Aires 12 de Abril de 1829 – “Mi estimado amigo y Sr. General Dn. Juan Manuel de Rosas – Escribía a V. una carta amistosamente y con el mejor intention del mundo de mi parte aunque no he tenido el gusto de recivir contestación como Gefe General de la Escuadra Nacional creí que V. me hubiese correspondido y ahora le repito como amigo particular de V. y en general del país, teniendo el honor de proponerle un medio por el qual se corte desavenencias que no producen outra cosa que la destruction de los mejores intereses del país como está sucediendo, agregándose la disunión entre las familias digna de mejor suerte; esta es del modo siguiente:”

“Que queden los Exercitos a igual distancia de esta Capital, dexando al pueblo y campaña enteramente libres para elegir la Junta Legislativa, observando la más perfecta neutralidad que todo hombre libre se pronuncie con la mejor confianza de su voto, y luego que esta corporación este reunido obre y delibere sobre la felicidad general, sometiéndonos a sus providencias, y de este modo tendríamos la gloria de haber contribuido en parte evitando al mismo tiempo la efusión de sangre entre hermanos que solo deben abrasarse olvidar el pasado y rogar al poderoso para que jamás aparescan entre nosotros calamidades de la guerra civil y que viviendo unidos podramos lograr nuestra verdadera felicidad.”

“Los consules extranjeros puedan garantir este convenio si es del agrado de V. quienes estan interesado en la prosperidad del país. Yo espero que este proposición será bien recojido por todos y los verdaderamente amigos de la grandeza y prosperidad del país. Yo escribo esta como Dn. Guillermo Brown y no como Gobernador Delegado sin embargo la proposición será cumplido. Queda su más atento y obediente servidor. – Q.S.M.B. Firmado: W. Brown” (sic) del original.

Aunque no aparezca en muchos libros de historia naval, Guillermo Brown fue uno de los Almirantes, en la historia mundial, que más veces se batió en combate en el mar. A diferencia de otros grandes almirantes de la historia, la grandeza de sus hazañas y victorias navales, proviene precisamente por la precariedad y poco número de naves que le tocó comandar.

Así la historia lo convirtió en el “crisol” donde se forjan los marinos argentinos. A su humildad, su inteligencia naval, determinación, espíritu de sacrificio, generosidad, valor y coraje, hoy lo homenajeamos también por su integridad cívica, reflejada en éste documento, muy pocas veces publicado.

La Armada Argentina navega hoy con proa al futuro, al igual que ayer, lo hace con escasos medios, pero con la misma determinación de aquellos marinos de nuestra independencia, de aquellos marinos también, que ofrendaron su vida en Malvinas… con su legado y tradiciones, la Armada sabe hoy, que las coordenadas del futuro hacia el que navega, están escritas en nuestra heroica historia naval. Fueron escritas por el propio Almirante Guillermo Brown.

Para cerrar esta nota, nada mejor que la pequeña frase con la que Marcos Aguinis cerró el prólogo de su libro sobre el Almirante Guillermo Brown: “… Por su mensaje desde el ayer para el hoy tan confundido.”

Así le cantó un payador:

"¿y qué esperaba de un hombre/ que lleva por apellido

el tronido del cañón?

...ante semejante jefe/ la simple duda es traición..."

(Anónimo, después de la victoria de Quilmes – 1826)

 

 

 

 

A treinta años del 2 de abril de 1982:

de Oscar Héctor Filippi

Muchas son las preguntas que hoy persisten sobre las causas que lo motivaron. ¿Fue una irresponsable decisión del gobierno argentino? ¿Había intereses internacionales en reforzar la presencia militar británica y necesitaban la excusa?... ¿por qué?

 



Dos Hipótesis
Todavía, a 30 años de la recuperación de nuestras Islas Malvinas, los debates y discusiones sobre el génesis del conflicto con la Gran Bretaña siguen vivas. Esa polémica marca dos vertientes fundamentales de opinión. Están quienes sostienen que el mismo fue provocado por causas de irresponsabilidad absoluta surgidas del deterioro político de la Junta Militar del Gobierno argentino que necesitaba de un gran hecho “patriótico” para perpetuarse en el poder y por su cuenta tomó la responsabilidad de recuperar las islas. Hecho simple que acredita la escalada diplomática y el inicio de un conflicto internacional a causas de política doméstica. En la segunda vertiente se encuentran quienes relacionan el conflicto con la compleja y peligrosa situación mundial de la época en la que el mundo todavía bipolar, jugaba su estratégico “ajedrez fatal” sobre el mapa del mundo. Atribuyendo así, con mayor y profundo análisis, a causas externas el inicio del conflicto. En otras palabras, desde afuera nos volvieron a usar en beneficio de sus propios intereses hegemónicos. Hipótesis que queda reforzada si agregamos que el “vector” que les facilitó el camino fue precisamente el “militarismo” del gobierno de facto.-
La primera de las hipótesis es siempre atacada por una misma razón, ¿por qué el Reino Unido se prestaría al juego del General Galtieri? La segunda es cuestionada por una falsa percepción, que nace en la escuela y tiene que ver con nuestra austral ubicación geográfica, ¿a quién le importamos, si al fin y al cabo vivimos en el fin del mundo?

Falsa Percepción
La denominada “Guerra Fría” tuvo para nosotros la falsa y simple interpretación de la confrontación de dos grandes potencias, Estados Unidos vs. la Unión Soviética o, a lo sumo, el capitalismo contra el comunismo. Por lo tanto, como no éramos ni capitalistas ni comunistas, el enfrentamiento era “cosa de ellos”, a nosotros, viviendo acá abajo, no nos afectaba.-
En el colegio aprendimos a estudiar a Europa por un lado, Asia por el otro. Nunca nos dejaron ver que Eurasia es en sí misma una gran unidad geoestratégica y sumado a los programas del estudio de la historia, jamás pudimos aprender la dimensión de interrelacionar sus hechos dentro de los marcos geográficos y en sus líneas de tiempo. Por lo tanto se aseguraron así que de hacer proyecciones geopolíticas y/o estratégicas los argentinos nunca seríamos capaces.-
Lo cierto es que ese enfrentamiento, aparentemente tan lejano, no era otra cosa que el peligrosísimo conflicto entre el mundo continental y el mundo marítimo. Con este pequeño cambio de óptica, vemos que el conflicto lo teníamos enfrente, porque aunque no nos hayamos dado cuenta, la Argentina es un país marítimo y como tal, era parte del conflicto. Al menos para ellos.-

Dos Mundos
La ex URSS lideraba el llamado mundo continental, junto a sus aliados comerciales del denominado COMECOM se hallaban unidos para su defensa en lo que conocimos como el Pacto de Varsovia (PV), ocupaban la estratégica posición de dominio del centro de Eurasia y se autoabastecían de energía y de gran parte de los elementos estratégicos vitales (73%). Hasta 1960 permaneció consolidando esta posición estratégico-continental.-

 

 


Los Estados Unidos de Norteamérica lideraban el llamado mundo marítimo y junto a sus aliados de Europa Occidental (países ribereños), que entre ellos se agrupaban para sus fines comerciales en la Comunidad Económica Europea (CEE) conformaron a los fines de su defensa la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Junto a la alianza de estos con Japón y Corea del Sur, centraban su actividad comercial (Comisión Trilateral) por la vía marítima y por la misma vía el poder naval de EE.UU y la Gran Bretaña, contenían la posible expansión de influencias del mundo continental hacia el resto del mundo. A su vez, con el dominio del mar, se aseguraban de obtener los elementos estratégicos y la energía para sus industrias, solo se autoabastecían del 37%. Europa depende en un 70% del petróleo de Oriente Medio y este solo es transportable por mar (hasta ahora).-
Como Estados Unidos y la Gran Bretaña construyeron, controlaban y dominaban los estratégicos Canales de Panamá y de Suéz, fijaron como límite meridional de defensa para la OTAN al Trópico de Cáncer. Para ellos el Sur había dejado de existir, ambos canales nos habían excluido del tránsito marítimo, de la inclusión económica y de los fines estratégicos y de defensa. Negocio redondo y sin preocupaciones, para ellos, claro está.

Continentales y Marítimos
A mediados de los años ’50, hubo un hombre decidido a expander la hegemonía de la URSS, el almirante de la flota roja, Sergey Gorshkov y su política de mostrar la bandera navegando. Firme partidario del aumento del poder naval y llevar la presencia militar soviética a todo el mundo por la vía marítima.-
La llamada Crisis de los Misiles basados en Cuba en 1962, potenciaron su decisión y para 1970 la URSS contaba con cuatro agresivas flotas, la del Mar del Norte, la del Pacífico, la del Mar Negro y la del Mar Báltico. Las tranquilas Líneas de Comunicación Marítima (LCM) del mundo marítimo estaban ya amenazadas.-
La Guerra Fría comenzó así a “calentarse” y la principal causa de la expansión del poder naval soviético fue el conflicto de Oriente Medio. El apoyo brindado por EE.UU. y la Gran Bretaña a Israel, tras la Guerra del Yom Kippur, le facilitaron a la URSS por parte de los países árabes, puertos, bases aeronavales y apoyo logístico y operativo en Egipto, Somalia y Siria. Previamente (1969), el acercamiento político a países Africanos le habían otorgado facilidades operativas navales en Guinea, empleando la Base Naval de Conakry. El mayor éxito de la proyección naval soviética en África Occidental ocurrió en 1976, cuando Moscú patrocinó en Angola la rebelión que llevó al poder al Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) a partir de allí contó con los Puertos de Luanda, Lobito y Mocamedes. Desde ese momento, la URSS amenazaba las rutas comerciales de Occidente en el corazón mismo del Atlántico Sur. Los submarinos nucleares soviéticos navegaban la Ruta del Cabo de Buena Esperanza, al Sur de África..., frente a las narices de Argentina.-

 

 


La Yugular de Occidente
La Guerra de los Seis Días (1967), entre Israel y los países árabes de la región, había demostrado que con un solo barco hundido en el Canal de Suez, este dejaba de ser operativo. Además los superpetroleros de más de 70 mil toneladas, no podían ya transitarlo. En caso de un enfrentamiento y por 1980 era muy factible, entre ambos bloques, las fuerzas aeronavales soviéticas basadas en Cuba y Nicaragua con el apoyo de submarinos nucleares provenientes de puertos africanos, tendrían como prioridad la destrucción de las exclusas del Canal de Panamá. Para colmo de males, ya en 1981 “asesores militares” cubanos y soviéticos construían un aeropuerto en la estratégica isla caribeña de Grenada, amenazando, una vez operativo, el tráfico de las reservas de petróleo norteamericanas que provenientes de Venezuela, se transportan por el Mar caribe. La estrategia naval soviética había vuelto a colocar al Sur en los mapas del Norte.-

El petróleo y materiales estratégicos que alimentaban la costa Este de los EE.UU. y a toda Europa occidental navegarían así, obligadamente, por las rutas del Cabo de Buena Esperanza, frente a Sudáfrica. Con los Canales de Suez y Panamá activos, el tráfico mercante diario en esa zona era de 55 barcos por día, en caso de ser neutralizados, más de 90 al día..., la aviación naval y los submarinos soviéticos podían clavar sus bombas, misiles y torpedos en la yugular de occidente.-

Bastión Estratégico
Como el lector ya se pudo haber dado cuenta, en enero de 1833, con la ocupación de nuestras Islas Malvinas, el Reino Unido de la Gran Bretaña, no solo se aseguró los beneficios de la pesca y la caza de focas, lobos marinos y ballenas para ellos y sus por entonces, casi aliados norteamericanos. Se aseguró de ocupar militarmente el estratégico bastión marítimo que controla una triple comunicación oceánica: a través del Cabo de Hornos; el Pacífico Sur con el Atlántico Sur y; frente a Malvinas; el Atlántico Sur con el Océano Indico. No incluimos, que es la ruta de control vital de la Antártida.-
Para 1982, ante la expansión naval soviética en el Atlántico Sur, la OTAN estaba obligada a reforzar la defensa de la vital Yugular de Occidente, (si la URSS atacaba con éxito esa vía marítima, en tres meses, Europa Occidental quedaba desabastecida) para ello, imperiosamente tenía que reforzar la presencia militar en Malvinas. Si lo hacía por “motu propio” la reacción negativa de Latinoamérica ante esta unilateral decisión, podría favorecer aun más la influencia de la URSS en la región, por lo tanto se necesitaba una excusa para tal propósito.-
Que mejor excusa que el intento de recuperación de las islas por parte de República Argentina. Total, el Concejo de Seguridad de la ONU, se encargaría de mostrarnos como país agresor y su propósito estratégico quedaría legitimado ante el mundo.-
De lo expuesto hay pruebas más que suficientes, quienes nos visitaron, quienes nos alentaron desde afuera, quienes conspiraron desde adentro y fundamentalmente, la historia del empresario Constantino Davidoff y sus “chatarreros”, detonante de una crisis diplomática que habría de escalar a un conflicto bélico controlado..., al menos eso esperaban los británicos.-
De esta parte nos ocupamos en la próxima entrega, lo importante fue demostrar y enterarnos que no vivimos en el fin del mundo..., somos parte de él y estratégicamente, como nación marítima ocupamos un lugar destacado. Solo falta que nos demos cuenta de ello y actuemos en consecuencia, con responsabilidad y de ser posible, una vez en nuestra historia, fijemos un curso de acción en una sola dirección, será bueno demostrar que podemos ser una Nación confiable con una política exterior seria.
 

 



Los intereses en juego
¿Qué intereses tenía EE.UU. en las Islas? - ¿Alentó a través de emisarios encubiertos la recuperación? - ¿Estos influyeron en la Multipartidaria y condicionaron el proceso democrático posterior? – El informal y despectivo juego de la diplomacia británica – Davidoff, un contrato oportuno – Nos llevaron a la última opción, la recuperación militar de nuestras Islas.

Preocupación de Estados Unidos
El incremento de la presencia aeronaval soviética en el Atlántico Sur, a partir de bases y apoyo logístico en puertos africanos, preocupaba seriamente al gobierno de Estados Unidos de Norteamérica en 1980. En enero de ese año, el Consejo de Seguridad de EE.UU. aprobó un documento llamado “Free Oceans Plan” (Plan para los Océanos Libres) que por su importancia fue incluido en la historiografía oficial soviética sobre el Conflicto del Atlántico Sur, el mismo señalaba: “- ... Aun cuando los EE.UU. pueden contar con apoyo efectivo y duradero de la Unión Sudafricana y de la República de Chile y eventualmente de la Argentina, que facilita la ejecución de sus planes para el extremo Sur de los tres Océanos (Pacífico, Atlántico, Indico), es indispensable contar con el apoyo de Gran Bretaña. Esta debe ser nuestra principal aliada en esa área, no sólo porque es nuestra amiga más confiable en el orden internacional, sino porque todavía ocupa diversas islas en el Atlántico Sur que en caso de necesidad podrían convertirse en bases aeronavales, de acuerdo con el modelo de Diego García, o en puntos de apoyo logístico como la Isla Ascensión. Gran Bretaña debe ser alentada a mantener aquellas islas bajo su soberanía ante cualquier circunstancia, incluso en los casos que la Argentina reclama para sí, como las Falklands, las Sandwich y las Georgeias del Sur...”.-

No harían falta más precisiones, pero fue el propio Almirante Hidalgo, Secretario de Marina de los EE.UU. quien declaró públicamente que las Islas Falklands (Malvinas) eran una real preocupación para su país, diciendo que eran dos magníficos portaaviones geográficos.-
El Subsecretario de Planeamiento del Departamento de Estado, ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU., Fred Ikle, presentó un informe el 15 de diciembre de 1981, en el que daba cuenta que, entre el decenio 1960/70 y el decenio 1970/80, las naves de guerra soviéticas habían incrementado sus días de operaciones en el Atlántico Sur de 200 a 2.600. Agregaba que a través de esta presencia naval. Las Líneas de Comunicación Marítima (LCM) en esa zona eran mucho más vulnerables que en la década anterior, en la que se produjo la Crisis de los Misiles basados en Cuba.-

Dr. Arturo Frondizi
El 10 de septiembre de 1989, en declaraciones efectuadas al Diario La Prensa, el ex presidente constitucional argentino (1958-1962) Dr. Arturo Frondizi, sobre la comprensión del Conflicto del Atlántico Sur y la importancia de la cuestión Malvinas dijo que, en el año de 1981 lo había visitado un general norteamericano, quien le había pronosticado que EE.UU. propiciaría un desembarco argentino en las Islas Malvinas; EE.UU. apoyaría nominal y tácticamente a Gran Bretaña en la recuperación del archipiélago, a efectos de congelar el pleito de la soberanía; el motivo de tal actitud sería la necesidad de instalar una base militar en las islas; finalmente, que su país no podía contar con la Argentina, porque era considerado poco confiable por su falta de estabilidad política.-
Por la importancia de esta declaración, el 29 de septiembre de 1989, el Dr. Mariano Cesar Bartolomé (Prof. De la Escuela Superior de Guerra), entrevistó personalmente al Dr. Arturo Frondizi, no solo le ratificó lo expresado al Diario La Prensa, sino que identificó a su visitante, el General Vernon Walters, cuya presencia en la Argentina durante 1981 está por demás documentada.- (El Gral. Vernon Walters, se desempeñó durante 1975-80 en el escalón de inteligencia para Latinoamérica del Comando Sur del VIº Cuerpo de Ejército de los EE.UU. con base en Panamá. Durante 1981-82, por su confesión católica se desempeñaba como 2º jefe de la CIA para la seguridad del Estado Vaticano.- Nota del redactor.)
Autores argentinos y británicos sitúan al general Vernon Walters, visitando nuestro país entre octubre de 1981 y febrero de 1982. Durante esas visitas habría planteado la necesidad de establecer un dispositivo de defensa en el Atlántico Sur que incluyera instalaciones militares en las Islas Malvinas operadas por las Fuerzas Armadas Argentinas. Fue el negociador del gobierno norteamericano para conseguir el apoyo argentino a la estrategia de contención a la flota de la URSS, que por esos momentos articulaba el Presidente Ronald Reagan.-
Pregunto: ¿por qué el Dr. Arturo Frondizi esperó más de siete años para realizar tan importante, grave y reveladora declaración? Y agrego: sin dudas el Dr. Frondizi no fue el único político contactado. Por aquella época era un buen referente político, pero obviamente no era el principal. La segunda misión del general Vernon Walters habrá consistido en alentar la reorganización de los partidos políticos (Multipartidaria) con miras a la democracia que sobrevendría a la derrota de la Junta Militar en Malvinas, detectar los mejores aliados en ese campo y entregar los futuros cursos de acción para nuestra entrada en el primer mundo. Entiéndase, desmalvinización, entrega de nuestra soberanía en el Canal Beagle, islas y aguas adyacentes, no investigación de la nacionalización de la deuda privada (deuda externa), Ley del punto final y obediencia debida, desmantelamiento operativo de las fuerzas armadas, desarticulación del servicio militar obligatorio con la consecuente pérdida de capacidad para la movilización de reservistas, privatización y entrega de nuestros recursos e industrias estratégicas (energía, comunicaciones, alimentación, transporte aéreo y marítimo, cierre de nuestros astilleros, regalo de nuestra Fábrica Militar de Aviones, la vergonzosa destrucción del proyecto Cóndor, la postración del CONICET, INTA etc., etc.), política exterior de relaciones carnales con los EE.UU. y de vergonzosa seducción con la Gran Bretaña, endeudamiento constante, sumisión absoluta, miseria social, estafas bancarias, inseguridad pública, devolución del odio, división social, disolución de los partidos políticos tradicionales, etc., etc., … etc. . En resumen, ¿el apoyo económico para la futura democracia y sus gobiernos estables (para el FMI – BM – BID) sería pagada con la sujeción a este modelo? ¡Los argentinos podríamos votar solo estando de rodillas! ¿Habrá sido así? ¿Por qué nadie investigó más a fondo...?, en especial el Congreso, también por omisión se puede ser traidor y responsable.-
El Dr. Raúl Alfonsín, pocos meses antes de su fallecimiento, reconoció ante un grupo de jóvenes partidarios (universitario) que a mi instancia le hicieron la pregunta, haber participado de esos “contactos” y reuniones con el Gral. Vernon Walters en 1981. Pero se negó a revelar lo tratado, aludiendo que ese diálogo quedaría reflejado en “sus memorias”. Demás está decir que todavía no aparecieron. Lo cierto es, que a la luz de los hechos posteriores, el Dr. Raúl Alfonsín, no fue precisamente el candidato que desde el Norte esperaban para la “transición” democrática en la Argentina (1983). Ellos alentaban y esperaban el triunfo del Dr. Ítalo Argentino Luder, el Dr. Domingo Felipe Cavallo, ya había sido infiltrado en sus filas.
Hoy, a la luz de la historia y por el libro publicado por quien fuera uno de sus Ministros de Defensa, el Dr. Horacio Jaunarena (La Casa está en Orden), sabemos que el Dr. Alfonsín, no tuvo pactos, ni admitió jamás las sugerencias venidas del Norte. El final es historia conocida, rebeldía sindical, presión internacional, huelgas, ingobernabilidad y la frustración de tener que entregar su mandato con anticipación.
Las pruebas de la sumisión al modelo antes descripto llegarían inmediatamente luego de asumir la Presidencia de la Nación, el Dr. Carlos Saúl Menem. En 1990, firma los acuerdos de “Paz y Amistad” con la Gran Bretaña en Madrid (el 15 de Febrero) y Londres (11 de Diciembre) y la consecuente ley 24.184, aún vigentes. La postración definitiva de la Argentina ante el vencedor de Malvinas, fue así un hecho. Nadie hasta la fecha, oficialistas u opositores, han denunciado estos acuerdos. (Ver el libro “Los Tratados de Paz por la Guerra de Malvinas” del Dr. Julio C. González. Ediciones del Copista 2004).

Actitud Británica
Cuando uno comienza la investigación de las causas que hicieron tomar la decisión al gobierno de la Junta Militar de recuperar las Islas Malvinas, más tarde o más temprano, va a tropezar con el Informe de la Comisión de la Cámara de los Comunes que presidida por Lord Franks, estudió el comienzo del conflicto de Malvinas en 1982, se lo conoce como el Informe Franks. Al leerlo uno se sorprende al comprobar el grado de infiltración de la inteligencia británica en nuestro sistema gubernamental, con qué precisión manejaron siempre de antemano las decisiones diplomáticas argentinas y con qué grado de soberbia e indiferencia, adoptaron permanentemente, a lo largo de los años, posiciones dilatorias y esquivas a la solución de la soberanía.-
Sin temor a equivocarnos, podemos ubicar la causa del conflicto en el año 1960, cuando la Organización de las Naciones Unidas dicta la Resolución 1514 por la cual se creaban los mecanismos legales tendientes a la descolonización de territorios ocupados y particularmente, la Resolución 2065, que se refiere específicamente a Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.-
Las únicas veces en que Gran Bretaña mostró una actitud más seria, fue durante los años 1967 y 68 luego del Operativo Cóndor y entre 1975 y 77 cuando la Argentina le demostró que su paciencia tenía límites, llegándose entonces a esbozar una negociación conocida como el status de Hong-Kong. Dejada finalmente de lado en diciembre de 1980 por los enormes plazos de tiempo que abarcaba el arriendo solicitado por el Reino Unido y fundamentalmente por la resistencia de los Kelpers.-
El año clave sería el de 1975, por la influencia de grupos económicos poderosos, tanto en Londres como en Malvinas, (Falklands Islands Company, United Kingdom Falkland Committee, British Antartic Survey, Royal Navy, etc.) que se benefician directamente de la usurpación desde 1833, sostenían radicalmente que, no se debía negociar nada con el gobierno Argentino. Gran Bretaña se aparta así, unilateralmente y contra las Resoluciones aceptadas de la ONU y comienza a priorizar la autodeterminación de los habitantes de las islas (no contemplada bajo ningún punto de vista en la Resolución 2065 de la ONU).-
Mientras tanto la Argentina mantenía por esa época una actitud de acercamiento a los pobladores de las islas, manteniendo un puente aéreo a través de LADE, suministrando facilidades en combustibles, alimentos, de correo e intercambio de estudiantes con actividades educativas y culturales. Mientras tanto Inglaterra, negocia por negociar.-
El mismo Informe Franks señala que el 20 de julio de 1981 el ministro británico Ridley le informaba al canciller Lord Carrington que al margen del leaseback (arriendo) no había ninguna otra alternativa que tuviera la menor posibilidad de resolver la disputa, a la vez que lo alertaba, que si para principios de 1982 la Argentina llegaba a la conclusión que Gran Bretaña no quería o no podía negociar seriamente, probablemente hubiera actos de represalia (sic).-
Continúa el mismo informe: “A principios de 1981, en mayo, se ordenó confeccionar un plan que previera qué debía hacer Gran Bretaña si los argentinos decidían recuperar militarmente las islas. Este plan quedó listo y fue aprobado en septiembre de 1981. Este llegaba a la conclusión que se necesitaría una fuerza excesivamente grande para proteger las islas y que, si los argentinos invadían primero, no había garantías de desalojarlos (sic).-
El momento clave para la ejecución de los planes de la OTAN había comenzado, solo faltaba encender la mecha.-

Contrato Comercial
Hacía más de 110 años que la Gran Bretaña no otorgaba ningún contrato comercial que involucrara trabajos en alguna de sus “posesiones” a empresas que no fueran pertenecientes al Commonthwealth, extraña o sugestivamente, en septiembre de 1979, el gobierno británico decidió extender, a través de una firma escocesa, al empresario argentino Constantino Davidoff el contrato para el desmantelamiento de las instalaciones balleneras abandonadas en Leith, Stromnes y Husvick en la Isla San Pedro del archipiélago de las Georgias del Sur. La tarea debía ser desarrollada con la presencia en el lugar del British Antartic Survey y el transporte del buque HMS Endurance.-
Pero cuando Davidoff, en 1982, luego de haber efectuado todas las comunicaciones pertinentes y obtenido la autorización del gobierno y la embajada británica, solicitó, como estaba previsto, el arrendamiento del buque HMS Endurance, la Embajada Británica le comunicó que no podía disponer de ese barco porque el British Antartic Survey sería levantado en breve y consecuentemente, el Endurance retirado de servicio activo. Lo extraño es que todos los marplatenses vimos al HMS Endurance amarrado en la escollera Norte de la Base Naval Mar del Plata, durante todo el mes de enero y febrero de 1982.-
Constantino Davidoff fue autorizado por las autoridades británicas a contratar otro buque. Cada paso que dio fue reiteradamente comunicado por él, a las autoridades británicas, tanto las de Londres como las de Malvinas y a la Embajada en Buenos Aires. En diciembre de 1981 realizó un viaje a Georgias llevado por el Rompehielos ARA (Q-5) Almirante Irizar. Las autoridades de Malvinas intentaron entonces generar un incidente que diera lugar a una protesta diplomática, pero el gobierno de Londres lo impidió y en febrero de 1982, en un yate de bandera panameña, operarios de Davidoff se instalaron en la Isla San Pedro.-
El 19 de marzo la situación diplomática sería muy distinta, desde Malvinas y desde Londres. Ese día el empresario argentino, Constantino Davidoff desembarcó con un grupo de operarios desde la cubierta del transporte naval arrendado a nuestra Armada, ARA Bahía Buen Suceso e izó una bandera argentina.-
El anzuelo, tan trabajosamente instalado, había sido mordido, la mecha estaba encendida, la OTAN y Gran Bretaña, sonreían complacidas. Ya estaba preparada una Fuerza de Tareas compuesta por 110 buques, 2 portaaviones y tres submarinos nucleares para recuperar el honor perdido por la “afrenta” argentina.-

 

 



OPERACIÓN “CORPORATE”


Según publicaciones de la época, procedentes de Londres, en solo “tres días”, el Ministerio de Defensa Británico alistó la “Task Force 317” compuesta por 26 buques de guerra, 15 naves auxiliares, 42 buques mercantes, 52 aviones, 136 helicópteros y al menos 6 submarinos, 3 nucleares y 3 convencionales para efectuar la “Operación Corporate” nombre clave para la recuperación de Malvinas.


Conflicto bipolar
En la segunda entrega de esta serie de notas, analizamos la importancia de la amenaza de los submarinos y buques de guerra soviéticos a las Líneas de Comunicación Marítima (LCM) vitales a los intereses estratégicos de los EEUU y la OTAN en el Atlántico Sur, como un factor del conflicto bipolar que en el marco de la denominada “Guerra Fría” revitalizó la importancia de la ubicación geoestratégica de nuestras Islas Malvinas, que como dos inmensos portaaviones geográficos controlan el extremo Sur de los Océanos Pacífico, Atlántico e Indico, a la vez que se convierten en guardianes celosos de las rutas navales de aproximación a la Antártida.-
Con el único objeto de intentar probar que la Argentina se vio envuelta en una “guerra fabricada” a la medida de la OTAN que beneficiaría a la Gran Bretaña en las posteriores negociaciones diplomáticas al congelarse definitivamente el tema de la reclamación de la soberanía argentina y les aseguraría a los países miembros de la alianza atlántica una base aeronaval de magnitud que aseguraría las LCM que transitaban por el extremo Sur del Continente Africano, es que conviene detenerse en el análisis del tremendo esfuerzo económico que le representó al gobierno de la Gran Bretaña movilizar una Fuerza de Tareas de tal magnitud para recuperar las Islas luego del 2 de abril de 1982.-
Otro punto a analizar es el del factor interno de la política de defensa de la Gran Bretaña de esos años. Desde 1966, Inglaterra había realizado grandes cambios en su política de defensa para convertirse en la “punta de diamante” de la lucha antisubmarina en el Atlántico Norte y consecuentemente llamó la atención de sus parlamentarios en forma acorde para lograr los cambios en la doctrina naval, tendiente a cumplir ese objetivo que les permitiera enfrentar la creciente amenaza naval soviética. Aunque con una flota más pequeña, los portaaviones seguirían siendo el eje principal de su flexibilidad.-
Pero para 1981 el gobierno de la señora Margaret Tatcher se había convertido en el más impopular de la Gran Bretaña en los últimos veinticinco años. Principalmente a causa de su política monetarista, pero su impopularidad se reflejaba abiertamente, también, con relación a su política de defensa.-

La Flota en juego
Para 1980, la situación económica de la Gran Bretaña era muy complicada, el desempleo había llegado a porcentajes muy elevados, entre los permanentes y severos ajustes y recortes del presupuesto, la “Dama de Hierro” había puesto sus objetivos para la defensa en una drástica reducción de la flota de superficie de la Royal Navy. Para ello, apoyada en la dura posición del presidente norteamericano Ronald Reagan y su política de mayor “disuasión nuclear” concretó con el “Tratado de Washington” de 1981 la compra de los submarinos nucleares de la clase “Trident”.-
La inminente reducción de la flota de superficie era casi un hecho, los detractores del Almirantazgo sostenían que los nuevos portaaviones del Tipo “Invencible” eran muy vulnerables a cualquier escenario bélico moderno y que incluso su función específica de guerra antisubmarina era cumplida con mejor desempeño por los submarinos de ataque de propulsión nuclear, los temidos “hunter-killer”. En consecuencia se congeló la construcción (ya en proceso) de los portaaviones gemelos, el “HMS Ilustrius” y el “HMS Intrepid” y se decidió la venta del “Invencible” a Australia, esto sucedía en junio de 1981.-
El Almirantazgo británico contraatacó sobre la política de defensa de Margaret Tatcher utilizando toda su influencia sobre el Ministerio de Defensa, el Parlamento y sobre todos los sectores influyentes de la sociedad británica. La misma sociedad que vio fundar su imperio sobre la base misma de la orgullosa Royal Navy y le guarda por lo tanto, un respeto ancestral.-
Para consolidar su posición, el Almirantazgo necesitaba urgentemente, una hipótesis de conflicto de interés nacional prioritario, ¡qué mejor que una “invasión” argentina a una de “sus posesiones” de ultramar!.-
Según lo ratificara el propio “Informe Franks”, en septiembre de 1981, apenas tres meses después de la decisión oficial del gobierno británico de reducir la flota de superficie y de vender el portaaviones “HMS Invencible”, el informe del Comité Conjunto de Inteligencia de la Gran Bretaña, se refería al potencial problema del Atlántico Sur, sugiriendo respaldar la posición solicitada por los isleños y las corporaciones de empresas comprometidas en su actividad comercial, de no negociar más con la República Argentina la soberanía sobre las Islas Malvinas. Por lo tanto sugería establecer en las islas, una fuerza de disuasión que comprendiera un portaaviones, cuatro fragatas y dos submarinos. El Ministerio de Defensa fue más lejos, aprobó el 21 de septiembre de 1981 los planes alternativos para una posible “recuperación” del archipiélago.-
La pregunta surge sola, ¿cómo sabían que las recuperaríamos en 1982, cómo podían aconsejar el uso de una fuerza naval que a todo efecto, según su propio gobierno, no existía más?
El gobierno de Ronald Reagan se anotaba un doble triunfo estratégico y comercial. Por un lado logró un multimillonario contrato por la venta de los submarinos nucleares “Trident”, los cuales eran garantía suficiente para el control de las rutas del Atlántico Norte y además lograba que la Gran Bretaña no se desprendiera de su flota de superficie, la cual enviada al Atlántico Sur, haría un excelente papel disuasivo frente a las costas africanas sin necesidad de afectar buques de ninguna de sus flotas, ni la del Atlántico Norte y Caribe y menos los de la del Mediterráneo. Un verdadero triunfo a dos puntas. ¡Gracias Argentina...!!!!.-

La Task Force 317
Como vimos en el artículo anterior, el empresario argentino Constantino Davidoff, había comunicado al gobierno británico que durante el mes de marzo de 1982 comenzaría a ejecutar su contrato comercial en las Islas Georgias del Sur. Aunque el gobierno británico se negó a alquilar el buque de patrulla antártica “HMS Endurance” con la excusa que sería sacado de servicio, durante los meses de enero y febrero de ese año, permaneció amarrado a la escollera Norte del Puerto de la ciudad de Mar del Plata. Aun recordamos la imagen de los oficiales navales británicos paseando por nuestra ciudad con su elegante uniforme “tropical” y los vuelos de “entrenamiento” de sus helicópteros “Sea Wasp”.-
Para mediados de marzo cuando comenzó la escalada diplomática planificada con puntillosa anticipación por la Gran Bretaña, zarparon inmediatamente del Puerto de Gibraltar, el submarino nuclear de ataque “HMS Spartan” y el buque de apoyo logístico “Fort Austin” que transportaba varias unidades del SAS (Special Air Service) y del SBS (Special Boat Squadron) y el Ministerio de Defensa británico puso en marcha a toda prisa, la Fuerza Especial destinada a llevar a cabo la “Operación Corporate” (Reconquista de las Islas Malvinas y Georgias del Sur) recordemos, aprobada el 21 de septiembre de 1981. La mayor parte de las unidades designadas a esa Fuerza zarparían el día 5 de abril. El cuadro que adjuntamos es para que Ud. analice si es realmente posible, aun para una potencia naval como la Gran Bretaña, movilizar, requisar y fletar tamaña flota, con la convocatoria consecuente de todos sus tripulantes y la inmensa logística requerida, ¡en tan solo tres (3) días!.-
El núcleo de esta fuerza operacional estaba constituido por dos portaaviones, el buque Insignia “HMS Hermes” y el “HMS Invencible” en ellos embarcaban los “Squadron 800 y 801 de la Royal Navy” respectivamente, equipados con aviones V/STOL “Sea Harrier FRS 1”, estaban escoltados por otros 24 buques de guerra y 15 naves auxiliares. El trayecto desde Gran Bretaña a las Islas Malvinas superaba los 13.000 kilómetros (23.400 NM). Como punto de apoyo utilizaban la Base Aeronaval norteamericana de Wideawake, en la Isla Ascensión, 6.850 Kms. (11.330 NM) desde los puertos del archipiélago británico.-

 

 

 

 


 



Apoyo Logístico
El mantenimiento de una línea de aprovisionamiento de una longitud superior a los 13.000 Kms. (representa 21 días de navegación) planteó problemas logísticos considerables. Además de sus buques de guerra, la fuerza operacional utilizó otras 54 naves (desplazamiento total 673.000 Toneladas) pertenecientes a 33 compañías, fletadas o requisadas por la Royal Navy. Diecinueve (19) de estos buques, designados STUF (Shipping Taken-Up From Trade) fueron provistos de plataformas para operaciones con helicópteros, además casi todos ellos fueron transformados de manera de servir para realizar tareas de aprovisionamiento en alta mar. ¡ en tan solo tres días ¡ .-
Transportaron un total de 9.000 hombres, más de 100.000 Toneladas de pertrechos y 95 vehículos. Desde los puertos de Davenport y Portsmouth, la Royal Navy envió más de 30.000 Toneladas de víveres, municiones y vituallas. Los 16 petroleros fletados o requisados transportaron cada mes hacia la fuerza operacional, 180.000 metros cúbicos de combustibles (naval, aeronáutico y automotor), lo que representa un mínimo de 420.000 metros cúbicos embarcados continuamente. Para el 14 de junio (fin del conflicto), la fuerza operacional comprendía 26 buques de guerra, 6 a 8 submarinos, 15 naves auxiliares, 42 mercantes, 52 aviones y 136 helicópteros, todos ellos en acción o patrullando por mar.-
El esfuerzo económico para abastecer el Teatro de Operaciones demuestra por si solo que el enemigo al que enfrentaban era mucho más poderoso que las Fuerzas Armadas Argentinas. Nos usaron de excusa..., sin tener en cuenta el valor y profesionalismo de los argentinos..., ¡y casi les cuesta la guerra!.-
El valor, la determinación y el coraje criollo mostrado en combate lo reconocen hoy día. Para que los propios británicos y nosotros, no nos enteremos de los daños sufridos por la orgullosa Royal Navy y el apoyo directo (acción de guerra) de un país vecino, impusieron un secreto de 90 años sobre las acciones de guerra del conflicto del Atlántico Sur. Además se aseguraron con la ayuda de su socio y el apoyo vernáculo de siempre, que económica, sanitaria, social, educativa y militarmente, hoy a casi 30 años de aquel conflicto, la Argentina esté casi de rodillas e inmersa en una verdadera “guerra urbana” bajo el fuego indiscriminado de la delincuencia común y mirando espantada la creciente presencia de carteles del narcotráfico, las extrañas alianzas diplomáticas con Venezuela y por ella, vía Irán y al terrorismo internacional. Lo que siguen sin tener en cuenta, es que a pesar de todo, los argentinos estamos de pie, con el mismo coraje, el mismo patriotismo y la misma determinación. El camino diplomático, con el apoyo de nuestros países hermanos de Sudamérica es la vía para la recuperación definitiva de nuestros últimos espacios soberanos ocupados por esta potencia colonialista. El apoyo de Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile y Perú, ha sido obra del ex Presidente del Brasil, Inacio Lula Da Silva. Desde Menem (1989) a la fecha, ningún gobierno argentino, ha tomado medidas diplomáticas serias y menos aún, denunciado los acuerdos de 1991 con la Gran Bretaña. La Sangre de nuestros más Heroicos y Generosos Hermanos nos reclama no claudicar en nuestro compromiso y así lo haremos.-

 

 

 

 

 

OPERACIÓN “ROSARIO”
A las 00 hs. del 2 de abril de 1982 un puñado de Comandos Anfibios y de Buzos Tácticos ponían pie en las Islas Malvinas, la OPERACIÓN ROSARIO estaba en marcha. La orden, recuperar las Islas sin causar bajas a las fuerzas británicas ni a la población civil. Fue cumplida acabada y profesionalmente. Hoy es ejemplo de estudio en las principales Academias Militares del mundo.-


En homenaje al Sr. Capitán de Fragata (IM) D. Pedro Edgardo Giachino
A la Agrupación de Comandos Anfibios
A la Agrupación de Buzos Tácticos
(Desde la ciudad de Mar del Plata, partieron a la gloria a las 23 hs. del 26 de marzo de 1982)

...”La gloria pertenece al hombre que está en realidad en la arena de la lucha, cuya cara está manchada por polvo, sudor y sangre... quien conoce del gran entusiasmo, de la gran devoción y quien se consume en una causa valerosa... quien al final, en lo mejor, conoce el triunfo de haber llegado, y en lo peor, falla sin importarle demasiado. Así, su lugar nunca estará con aquellas almas frías y tímidas que no conocen ni la victoria ni la derrota”.-
de Emilio Villarino (Batallón 5)


La Operación Azul
Hoy ya no quedan dudas que el inicio del conflicto y la decisión final de recuperar militarmente las Islas Malvinas, sobrevino como consecuencia de la crisis diplomática desatada con el Reino Unido a partir del arribo del comerciante Constantino Davidoff y su grupo de operarios a Puerto Leith, Isla San Pedro en el Archipiélago de las Georgias del Sur, el día 19 de marzo de 1982.-
Las febriles y agitadas negociaciones que se sucedieron para llegar a un acuerdo diplomático se vieron interrumpidas por la intransigencia británica y el 25 de marzo, los ingleses anunciaron que no tratarían más la cuestión de la soberanía sobre las islas y que solo atenderían los deseos de los Kelpers, disfrazando de legalidad, el derecho a la autodeterminación de los mismos. Ese mismo día comenzó a enviar buques de guerra hacia el Atlántico Sur. Desde el Puerto chileno de Punta Arenas zarpó el transporte “HMS Brandsfield”, desde Portsmouth (RU) dos submarinos nucleares y desde Gibraltar (España) dos destructores.-
El gobierno argentino había aprobado la Directiva Estratégica Nº1. Las directivas militares se clasifican en planes y órdenes. El plan es un conjunto de previsiones destinadas a resolver un problema que eventualmente se puede llegar a producir y las medidas consideradas y adoptadas en él no entran en ejecución. En caso de ocurrir el hecho motivador, a ese plan se le fija fecha de ejecución, convirtiéndose de esta forma en una orden.-
Dentro de la Directiva Estratégica y el Plan Esquemático de Campaña, habían sido nombrados: Comandante del Teatro de Operaciones Malvinas (TOM) el jefe del Vº Cuerpo de Ejército, General Osvaldo García; Comandante de la Fuerza Terrestre, el General Américo Daher; Comandante de la Fuerza Aérea de Tareas, el Brigadier H. Castellanos; Comandante de la Fuerza de Tareas Anfibias, el Almirante Gualter Allara; Comandante de la Fuerza de Desembarco, el Almirante Carlos Büser y Gobernador Militar de las Islas, el General Mario B. Menéndez.-
El plan consistía básicamente en la ejecución de dos operaciones coordinadas, una anfibia y otra aerotransportada. El éxito de ambas dependería del secreto absoluto para obtener el factor sorpresa, debía ser ejecutada sin provocar bajas británicas y preservar a toda costa la vida y los bienes de los habitantes civiles de las islas.-
Se estimaba que la reacción británica podría ir desde la protesta ante los foros internacionales al envío de una Fuerza de Tareas para la recuperación bélica de las mismas. Por lo tanto, luego de la recuperación se daba máxima prioridad al trabajo diplomático de nuestra Cancillería, habiéndose previsto una serie de negociaciones favorables al Reino Unido en cuanto a la explotación de hidrocarburos, pesca y licencias aduaneras, a la vez que se garantizaría el patrimonio y la vida de los Kelpers. El objetivo, no provocar la reacción militar de Inglaterra. Sin duda error inducido por las falsas percepciones que dejaron la visita de oscuros personajes extranjeros, producidas entre octubre del ’81 y febrero del ’82 (de esto existen pruebas y testimonios).-
El día 26 de marzo la Junta Militar ordenó poner en ejecución la Operación Azul, nombre en código del plan de recuperación de nuestras Islas Malvinas. La fecha para su ejecución (día D), fue fijada para el 1º de abril. El gobierno de ese momento consideraba a ésta la única opción que obligaría a Gran Bretaña a negociar sin más engaños y dilaciones la soberanía sobre Malvinas.-

La Fuerza de Tareas
Por esa época, ver operar a nuestra Flota de Mar en ejercicios con la Infantería de Marina en la zona Sur era cosa corriente, este hecho facilitaba mantener el secreto necesario mientras se reunía y preparaban los medios y material.-
Los efectivos que tendrían a su cargo la ejecución de la Operación Azul eran: la Flota de Mar, Aviación Naval, Infantería de Marina, Regimiento de Infantería 25 del Ejército y aviones C-130 Hércules de la Fuerza Aérea. Estas unidades contaban con un alto nivel de adiestramiento en tiempo de paz que les permitía estar disponibles en pocas horas.-
La Flota de Mar fue designada Fuerza de Tareas 40 (FT-40) y se integró con los destructores misilísticos “ARA Hércules” y “ARA Santísima Trinidad”; portaaviones “ARA 25 de Mayo”; destructores: “ARA Py”, “ARA Seguí” y “ARA Piedra Buena”; corbetas: “ARA Drummond” y “ARA Granville”, el buque de desembarco de tanques BDT “ARA Cabo San Antonio”; rompehielos “ARA Almirante Irizar”; transporte “ARA Isla de los Estados” y el submarino “ARA Santa Fe”. Como aeronaves orgánicas de la FT-40 se asignaron unidades de la 1ª y 2ª Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros. Cazas embarcados de la 3ª Escuadrilla Aeronaval de Ataque (A-4Q Skyhawk) y aviones de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina (S2-E Tracker). Además en el Irizar embarcaba un helicóptero Puma de la Aviación de Ejército.-
El componente de ocupación estaba representado por los efectivos de las tropas de desembarco que pertenecían a la Agrupación de Buzos Tácticos, Agrupación de Comandos Anfibios (ambas Agrupaciones en 1982, tenían su asiento natural en la ciudad de Mar del Plata), elementos de asalto del Batallón de Infantería de Marina Nº 2 (BIM 2), una batería del Batallón de Artillería de Campaña, Batallón de Vehículos Anfibios, elementos del Batallón de Servicios y una fracción del Regimiento de Infantería 25 del Ejército Argentino.-

La Operación Rosario
El día 27 de marzo zarpó desde la Base Naval Mar del Plata, el submarino “ARA Santa Fe”, con una pequeña fracción de la Agrupación de Buzos Tácticos, el día 28 desde la Base Naval de Puerto Belgrano zarpó el resto de las unidades navales. El destructor “ARA Santísima Trinidad” era el Buque Insignia del Comandante de la FT-40, Contraalmirante Gualter Allara y transportaba al Comandante del Teatro de Operaciones Malvinas (TOM), General Osvaldo García.-
El día 29, estando ya mar afuera, la flota comenzó a navegar en formación circular protegiendo al núcleo de la misma, el BDT “ARA Cabo San Antonio”, con rumbo 202 y a 14 Kts. (nudos).-
La meteorología imperante en la zona se iba a encargar de retrasar en un día los planes previstos. En la noche del 30 de marzo, vientos de 40 Kts. (72 Kms/h), pocas veces visto en esa época del año, hizo rolar al BDT “ARA Cabo San Antonio” hasta 44 grados a cada banda. Situación más que riesgosa si tenemos en cuenta que su capacidad de transportar 450 hombres había sido excedida para transportar 750. Su bodega de cargas se encontraba ocupada con 20 vehículos anfibios blindados (VAO’S) y un vehículo anfibio de ruedas (VAR). La cubierta estaba colmada con 30 vehículos de la Infantería de Marina y del Ejército, en total una carga de combate de 8.000 toneladas, muy superior a los valores logísticos admitidos para esa nave.-
Al reducir la velocidad y perder un día sobre lo programado, permitió que EE.UU. transfiriera su información satelital a Gran Bretaña. Las informaciones radiales que llegaban desde las Islas alertaban que el Gobernador Rex Hunt, preparaba las defensas. El factor sorpresa se había perdido.-
Se cambiaron los planes originales sobre la marcha, se descartó la toma del aeropuerto de Malvinas por las tropas aerotransportadas. La misión se encomendó a la fracción del Regimiento 25 que formaba parte de la FT-40, se haría por medio de la misma operación anfibia.-
La operación debía capturar la localidad de Stanley, luego rebautizada Puerto Argentino, en la costa oriental de la Isla Soledad, preservando sus servicios básicos, energía, comunicaciones y sanidad, el Cuartel de los Royal Marines, el aeropuerto, Cape Penbroke o Faro San Felipe y controlar a la población civil, reducir al gobernador de las islas y exigir su rendición. No ocasionar bajas ni daños, consigna casi imposible de lograr si no se cuenta con el factor sorpresa. Pero los Infantes de Marina cumplirían con su axioma “... lo difícil está hecho, lo imposible..., tardamos un poco más, pero también está hecho.”.-

Madrugada del 2 de abril
Cuando expiraba el día 1º de abril, el submarino “ARA Santa Fe”, en superficie, desembarcó una fracción de 10 Buzos Tácticos en las proximidades de Cape Penbroke, tenían la tarea de controlar que las playas elegidas para el desembarco estuvieran despejadas. Los “Tácticos” encontraron actividad en los puntos preseleccionados y no fueron detectados por los Royal Marines. Inmediatamente, marcaron otras playas para el desembarco. Al inspeccionar las playas a la mañana siguiente se comprobó que esta decisión de los “Tácticos” había salvado innumerables vidas. Con linternas y literalmente "pegados" a la playa, marcaron los nuevos puntos de desembarco. Habían utilizado canoas y botes de goma con remos, una navegación de varias millas y muy riesgosa. Sigilosos, astutos e invisibles habían logrado burlar a los famosos “SBS” británicos. Aun hoy no sabemos como los británicos contaban con información tan precisa sobre los planes de la FT-40.-
En avanzada, desde el destructor “ARA Santísima Trinidad” había desembarcado el grupo conjunto de Buzos Tácticos y Comandos Anfibios del Capitán Giachino, lo hicieron en “playa verde” a 18/20 Kms. de la casa del gobernador.-
Pasadas las 05 hs. del 2 de abril, el destructor “Santísima Trinidad” y la corbeta “Granville” ocuparon sus posiciones para dar apoyo de fuego al asalto anfibio. Mientras, desde el BDT “Cabo San Antonio”, escoltado por el destructor “Hércules” y la corbeta “Drummond” entraban en Puerto Groussac, al Norte de Puerto Argentino. A las 06.15 hs. comenzó el desembarco de los VAO’S con el Grupo de Tareas 40.1. Este grupo integrado por fuerzas del BIM 2 y del Batallón de Artillería de Campaña hicieron pie en Playa York. Debían tomar el aeropuerto con el apoyo de fuerzas heliportadas del Regimiento de Infantería 25, desde el rompehielos “Alte. Irizar”, limpiar los obstáculos de la pista y permitir que a partir de las 08.30 hs. comenzaran a aterrizar los C-130 Hércules de la Fuerza Aérea con el grueso de las tropas del Regimiento de Infantería 25.-

Operación Brillante
En las acciones por la toma de la casa del gobernador, perdía la vida el Sr. Capitán de Corbeta (IM) D. Pedro Edgardo GIACHINO, había nacido en la ciudad de Mendoza y fueron heridos el Teniente de Corbeta (BT) D. Diego GARCÍA QUIROGA y el Cabo enfermero (BT) URBINA.
Todas las fuerzas intervinientes, para el día 03 de abril ya estaban de regreso en el continente. Pasaron a la historia como un ejemplo de acción conjunta militar, reconocidas mundialmente por su disciplina en combate, tropas de elite dispuestas a dar la vida y no causar bajas al enemigo, por su concepción intachable, coordinación perfecta, precisión, valor y arrojo individuales. Lograron lo que Inglaterra no se va a perdonar jamás, ni siquiera después de los 90 años de secreto impuesto sobre las acciones del Atlántico Sur, ...”que sus tropas se rindieran y entregaran las Islas casi sin combatir.-

 

   

 

 

 


 

1982 – 3 de Abril - 2012

LA RECUPERACIÓN DE LAS ISLAS GEORGIAS

Cuando recordemos el 2 de abril de 1982 no olvidemos lo que pasó el día siguiente

 

Este año conmemoramos el treinta aniversario de la recuperación de las Islas Malvinas, sin duda un hecho presente en el imaginario colectivo de todos los argentinos en forma muy diversa.

Me permito llamar a la reflexión que este hecho se enmarca en otros dos de igual trascendencia estratégica, el primero la ocupación efectiva argentina de las islas Sandwich del Sur en forma transitoria en 1955 y luego en 1976 con la creación de la Estación Científica Corbeta Uruguay. Cabe mencionar que ello se realizó sin que mediara otra acción inglesa que una protesta diplomática.

A este hecho debemos sumar el segundo cuando  el 3 de abril de 1982 se produjo el desembarco en Grytviken, en las islas Georgias del Sur, hecho sobre el cual me explayaré en este artículo, para materializar la presencia del Estado argentino en el lugar.

Ocurrida de la recuperación de las islas Malvinas el día 2 de abril, el gobierno argentino informaba, por varios Comunicados Oficiales, que ellas  las Sandwich y las Georgias, eran parte integrante de la soberanía nacional, junto a los espacios marítimos y aéreos asociados.

Sin duda que ello e informes del Gobierno de Su Majestad británica, alertaron a la Guarnición inglesa en Grytviken de la inminencia de acciones militares argentinas en pos de su recuperación. Está Unidad era de veintidós  hombres, que dispusieron de un Plan de Contingencia para resistir el accionar militar argentina en la intención de demostrar  voluntad de lucha en una efectiva defensa, que significara  además  un costo en Medios humanos y materiales  a la Fuerza de desembarco argentina. La resistencia puesta de manifiesto en Malvinas por las fuerzas británicas desde ya auguraba un combate.

El plan de operaciones definitivo fue recibido el día 1 de abril en la Buque Polar A.R.A. Bahía Paraíso, constituyéndose el Grupo de Tareas 60.1, con el mencionado buque que estaba cumpliendo con la Campaña Antártica, la Corbeta A.R.A. Guerrico que había zarpado días antes de la Base Naval de Puerto Belgrano con  una Fracción del Batallón de Infantería de Marina Número Uno de cuarenta hombres y un Pelotón de catorce Comandos Anfibios y Buzos Tácticos. Los Medios aéreos embarcados en el Buque Polar eran un helicóptero Alouette de la Armada Argentina y un Puma del Ejército Argentino.

La navegación de la A.R.A. Guerrico a la zona de operaciones desde Puerto Belgrano, su base de asiento a más de 1.300 millas marinas en un mar tempestuoso fue por demás ardua e impuso a su Comandante un importante desafío profesional atento las capacidades de combustible del buque y el tonelaje del mismo en ese océano de fuertes vientos y corrientes marinas.

Ellas retrasaron la llegada del mismo y recién el día 3 a las 0730 pudo reunirse con el A.R.A. Bahía Paraíso para embarcar en él armamento y los Infantes de Marina, a la vez de reabastecerse de combustible.

En este punto resulta interesante destacar que la Corbeta había sido alistada en cuarenta y ocho horas, y en el momento de recibir la directiva inicial estaba en Dique Seco en reparaciones generales, lo cual obligó a un rápido y pormenorizado alistamiento de combate, parte de su Dotación y Plana Mayor recién había sido recibida de pase. La larga navegación a Georgias permitiría ajustar todos los roles necesarios para su acción en ellas, incluyendo la prueba de sus cañones.

Luego de la reunión de Comandantes  se decide que la Corbeta ingrese a Gryviken, Caleta Capitán Vago, con la intención de detectar emisiones electromagnéticas que significaran la presencia de buques ingleses en la zona, luego de lo cual apoyaría el desembarco de los Infantes de Marina. Existía la suposición de la presencia de buques de esa nacionalidad, en particular el buque Polar H.M.S. Endurance.

Como apretado resumen de las acciones desarrolladas podemos recordar que a 1100 horas a la vez que la Corbeta ingresaba a la Bahía Cumberland en cuyas aguas interiores está la Caleta mencionada,  intimando a la Guarnición inglesa a rendirse, a la vez que un helicóptero naval Alouette realizaba un vuelo de reconocimiento en la zona. Ante estos hechos el Jefe de de la Base Científica del British Antartic Survey solicita tiempo para tomar decisiones cosa que le es negada.

El desembarco se comenzó con el helicóptero Puma del Ejército argentino que a 1140 horas, aproximadamente, depositó en tierra quince Infantes de Marina. Los ingleses comenzaron a abrir fuego, de resultas del cual cuando la segunda ola, helitransportada desde el A.R.A Bahía Paraíso, estaba próxima a tierra dieron de lleno en el helicóptero produciendo dos bajas mortales los Conscriptos Mario Almonacid y Jorge Águila , a ellos se sumaría momentos más tarde el Cabo Primero de la Armada Patricio Guanca. Sin duda héroes de una acción poco conocida y que merecen que sus nombres sean rescatados del anonimato del imaginario colectivo argentino.

Derribado el helicóptero Puma, que logra llegar a tierra en emergencia, su tripulación se pone a órdenes del Jefe de la Fracción de Infantería de Marina y continuó el combate en tierra como Soldados de Infantería.

En un momento de la acción se pide Apoyo de Fuego a la Corbeta A.R.A. Guerrico, pero sus cañones se trabaron no pudiendo hacer fuego, excepto un tiro con su cañón de 100 mm, recibiendo de lleno el impacto directo de un lanzacohetes británico y de decenas de armas automáticas que le ocasionaron bajas y daños de diversa consideración.

Mientras esto sucedía el único helicóptero disponible, el Alouette naval, continuaba realizando vuelos con sucesivas pequeñas olas de desembarco hasta completar el efectivo previsto, incluyendo un Grupo Morteros de 60 mm, su Copiloto en un momento del combate desembarca y se suma a la Fuerza terrestre abriendo fuego con una ametralladora a la fuerza británica, a la vez que el Mecánico desde la aeronave repele desde la misma el fuego británico, por ello los tres son Condecorados “a posteriori”  con la distinción “Honor al Valor en Combate”.

Como corolario de este resumen a 1250 horas se recibe el pedido de rendición de la fuerza británica poniéndose fin al combate de inmediato. Horas más tarde los integrantes de la misma son embarcados como prisioneros de guerra, siendo conducidos con posterioridad a Uruguay. En Georgias quedaron cuarenta y un hombres en Griytviken y catorce en Puerto Leigh,en su mayoría personal de Infantería de Marina, ambas Fracciones con armamento liviano.            

Creo que esta es una acción que debemos conocer y rescatar ya que estamos acostumbrados a hablar de la Guerra de Malvinas, cosa que para mí es incorrecta o incompleta. A mi modo de ver debemos hablar de la Guerra del Atlántico Sur, ya que se realizaron operaciones militares no sólo en Malvinas, sino en Georgias y Sandwich, en estos lugares de menor intensidad por los Medios empeñados, pero de una trascendencia geoestratégica  igual a lo ocurrido en Malvinas. La presencia soberana en esas islas y aguas y espacios aéreos generados es lo que estamos dirimiendo en modo diplomático con el Gobierno británico el día de hoy.

Me permito recordar que la última acción militar del conflicto, aún abierto, ocurrió el 20 de junio de 1982, cuando una Fuerza de Tareas Anfibia británica, compuesta por el buque polar H.M.S Endurance, la fragata H.M.S. Yarmouth, el petrolero R.F.A. Olwen , el remolcador Salvageman y una Compañía del Batallón Comando 42 de la Real Infantería de Marina británica intiman la rendición de la Estación Científica Corbeta Uruguay en las Sandwich del Sur. La misma no era una Unidad de Combate y estaba conformada por diez efectivos. Su Jefe había recibido instrucciones el día 15 de junio de ante la presencia de fuerzas británicas muy superiores formalizar una enérgica protesta y que no ofreciera resistencia.

El Conflicto del Atlántico Sur sigue su curso por otras vías distinta que la militar, nuestra Constitución Nacional, ley fundamental de la Nación, dice claramente que Malvinas, Georgias y Sandwichs del Sur y los espacios marítimos y aéreos que generan, conforme el Derecho Internacional, son parte indisoluble del Territorio argentino.

En el año 2009 nuestro País, conforme exigencias internacionales, presentó los límites de su Plataforma Continental, espacio marítimo que se extiende a 350 millas de sus costas y donde el Estado ribereño tiene derechos de explotación de recursos del lecho y subsuelo marino. Es entonces que el límite oriental de nuestro País está 350 millas náuticas (unos 650 kilómetros)  al este de Sandwich y así lo entendieron nuestros legisladores al modificar nuestra Constitución en 1994, reconociendo los derechos soberanos a miles de kilómetros cuadrados de Mar, siendo esta la esencia de un Conflicto que auguramos se resuelva con en el marco del Derecho Internacional.

Nuestro recuerdo y homenaje a el Cabo Primero Patricio Guanca, los Conscriptos Mario Almonacid  y Jorge Aguilla que con el supremo sacrificio de su vida contribuyeron a la recuperación de las Islas Georgias, y cuyos restos mortales están en el Continente.

Esto sin dejar de olvidar al Suboficial Primero Félix Omar Artuso de la Dotación del Submarino A.R.A. Santa Fe, que ofrendara su vida en ese buque el 27 de abril, siendo enterrado, con honores militares británicos en Grytviken. Sin duda él cubre en soledad y con eficiencia el puesto de Centinela de la Patria en ese lejano rincón de nuestro País.

Por: Rafael Luis SGUEGLIA

Fotos: Aporte del SM (VGM) Edgardo Héctor ACOSTA (nunca antes publicadas)

 

 

 

 

Los perros de la guerra de Malvinas.

de Oscar Héctor Filippi, el jueves, 5 de abril de 2012 a la(s) 19:37

La Infantería de Marina de la Armada Argentina cuenta con el honor de haber destacado 18 perros de guerra en la Gesta de Malvinas de 1982, contándose con numerosas actuaciones heroicas por parte de estos "soldados".

Durante la defensa de Puerto Argentino, el Comando de la Infantería de Marina decidió el envío de una sección de perros de guerra de la Base Naval Puerto Belgrano, con el fin de impedir infiltraciones de comandos británicos en el dispositivo defensivo propio. Los perros llegaron a suelo malvinense el 7 de abril.

La alarma más eficaz y segura ante los bombardeos, fundamentalmente aéreos, eran dadas por los aullidos de los perros anunciándolo mucho antes de la iniciación del ataque.

En los últimos días de combate se decidió el envío de perros a primera línea y fueron tres las parejas enviadas; los conscriptos Carlos Del Greco con Ñaro, Raúl Andicochea con Negro y Carlos Silva con Xuavia.

Negro y Ñaro fueron al frente por su bravura y valentía. Eran los mejores del batallón, porque participaban de todas las exhibiciones (desarme de enemigos, control de detenidos y saltos de altura). Xuavia porque era extremadamente celosa y guardiana.

Los machos desaparecieron en el fragor del combate entre el 13 y el 14 de junio. Todos los esfuerzos por encontrarlos fracasaron y se presumió que ambos murieron en combate porque nunca fueron hallados sus collares. De haber seguido con vida, su instinto y sensibilidad los hubiera traído de regreso.

Sólo regresó Xuavia. Estaba preñada cuando partió a Malvinas. La noche del 13 al 14 de junio, luego de soportar un intenso bombardeo británico sobre las posiciones argentinas, Xuavia regresó junto a las tropas patriotas a Puerto Argentino pero repentinamente se separó y corrió hacia la negrura de la noche.

Varias horas después fue encontrada dándole calor con su cuerpo a un soldado del Ejército Argentino que estaba herido, a quien llevaron prontamente al hospital.

De no haber sido por Xuavia, ese soldado habría muerto congelado y desangrado. Luego del conflicto, la perrita regresó a su base y dio a luz a nueve cachorros.

De la dotación de perros de guerra de la Armada veteranos de Malvinas, el que superó a todos en longevidad, el más viejo, fue Vogel; un ovejero alemán nacido también en Puerto Belgrano.

Luego de la Gesta de Malvinas, este can presidió todas las ceremonias de la unidad, luciendo en su capa la condecoración de Veterano de Guerra de Malvinas.

Al fallecer, el 1 de diciembre de 1991, fue enterrado en la Agrupación Perros de Guerra. Su tumba mira hacia las islas y es monumento en honor a todos los perros veteranos de guerra.

Es nuestro deber también recordar a estos soldados de 4 patas. Nuestro humilde homenaje a ellos.

 

 


 


Brown frente a la costa de Cabo Corrientes     A 233 años de su natalicio   

Victoria Naval en Los Pozos y Quilmes  

Combate Naval de “El Juncal”    Bouchard, el corsario de la Patria  

La Armada Confederada y el relevamiento hidrográfico en pdf  

¡Recuerden la vuelta de Obligado! en pdf

Guillermo Brown, ¿era masón?    Ten. de Navío (Post Morten) Aviador Naval Marcelo G. Márquez

 

Agradecemos al corresponsal naval Oscar Filippi y al Dr. Eduardo C. Gerding Miembro de Número del Instituto Browniano Nacional.

 

1826 – Cabo Corrientes en la Historia Naval - 2010

Hace 184 años, el almirante Brown fondeaba frente al cabo Corrientes

Su genio naval, supo reconocer la importancia estratégica del entonces llamado “Cabo de las Dos Corrientes” para la defensa de nuestro País y señaló desde la historia, la costa sobre la cual crecería esta hermosa ciudad. Un siglo después, la Armada Argentina inauguraba la Base Naval Mar del Plata, la segunda en importancia, de nuestro litoral marítimo.

 

Como un índice geográfico que señala el futuro a los argentinos. Con paciencia de piedras eternas, como esperando que despertemos al verdadero desafío de nación marítima, integrada pero jamás entregada al resto del mundo, así se proyecta majestuoso el “Cabo de las Dos Corrientes”, tal su nombre primigenio.

Frente a él, en titánica y eterna lucha, la corriente fría proveniente de nuestras Malvinas pugna por doblegar a la corriente cálida proveniente del Brasil. Coincidencia simple que proviene de la pura lógica de la oceanografía física, pero con ojos de historia, homenaje eterno del propio Mar Argentino a la epopeya browniana de nuestra Independencia.

 

Con coraje criollo

Con el año de 1826 llegarían a nuestra patria sombrías nubes de guerra. El Imperio del Brasil, con una poderosa flota de 80 navíos, penetraba en el Río de la Plata y bloqueaba a la ciudad de Buenos Aires. Pretendía extender sus dominios sobre la Banda Oriental.

Urgidos entonces a recomponer nuestro poder naval, inexplicablemente desmantelado luego de la histórica victoria sobre la escuadra española el 17 de mayo de 1814. De haber acompañado al general San Martín en la campaña libertaria de Chile y Perú y de las brillantes acciones corsarias subsecuentes. Nuestro primer presidente constitucional, Bernardino Rivadavia, volvía a confiar la libertad y la independencia de nuestra patria al almirante Guillermo Brown.

El veterano marino, nacido en tierras en las que también soplan vientos de libertad, volvió a desplegar su valor irlandés y junto al coraje criollo de Tomás Espora y Leonardo Rosales, el 30 de junio y el 11 de julio de ese mismo año (1826), escribirían las páginas más heroicas de nuestra historia naval al derrotar en desiguales combates a la imponente escuadra imperial, en las batallas de Los Pozos y Quilmes, respectivamente.

Aun así, el peligro no había desaparecido, los buques del Imperio del Brasil seguían amenazantes, merodeando nuestras costas. Urgía comprar más naves para nuestra escuadra. Había que reponer a las heroicas “25 de Mayo” y “Congreso”.

A tal fin, Bernardino Rivadavia había enviado a Chile, en misión especial, al coronel Ventura Vázquez para adquirir tres naves de guerra.

Las noticias provenientes de Chile no eran alentadoras, las naves adquiridas habían sido bautizadas así: “Montevideo”, “Buenos Aires” y “Chacabuco”. Zarparon el 6 de agosto de 1826 del puerto de Valparaíso. La “Montevideo” sorprendida por un temporal, debió regresar a puerto; la fragata “Buenos Aires” naufragó en Cabo de Hornos, nunca apareció un vestigio de esa nave o de su tripulación. A su bordo regresaba a la Argentina el coronel Ventura Vázquez. Sólo la corbeta “Chacabuco” llegaría más de dos meses después de su zarpada de Valparaíso.

Esas naves compradas en Chile tenían orden de fondear frente al cabo Corrientes, el punto más oriental de nuestra geografía continental, donde al almirante Guillermo Brown debía asumir el mando de esa nueva división y el coronel Ventura Vázquez regresaría a la Capital para dar cuenta de sus gestiones.

 

Viaje por tierra

Partiendo en carruaje desde Buenos Aires, el almirante Brown, junto al teniente coronel Francisco Sayós y 40 hombres de escolta, llegó al paraje que hoy conocemos como “Estación Macedo”, el 23 de agosto de 1826. Se alojó en la estancia más próxima a la Laguna de “Mar Chiquita”, propiedad de don Francisco Sáenz Valiente. Con dos botes, él y su grupo establecieron el transporte de víveres y auxilios al Destacamento de la Costa.

Brown, después de una larga espera sobre las piedras del Cabo Corrientes, aquejado por una dolencia física y desalentado por la falta de noticias, regresó a la Capital Federal.

En su lugar quedaron, el teniente coronel Sayós y el piloto Michel que ya había trasladado una balandra hasta el cabo Corrientes y establecido el servicio de guardia reclamado para esperar a las nuevas naves.

 

Días después de su regreso, el almirante Brown recibe en Buenos Aires la noticia de la llegada de la corbeta “Chacabuco” a nuestro cabo Corrientes. El almirante resuelve entonces alistar la barca “Congreso”, al mando del capitán Guillermo R. Mason; el bergantín “República” a cargo del capitán Guillermo E. Granville y la goleta “Sarandí” comandada por el capitán Juan H. Coe, en ella, el Almirante Brown enarbola su insignia.

Cabo Corrientes  Monolito a Brown

El plan del almirante, como siempre, es sencillo y audaz: unirse con esas unidades a la recién llegada “Chacabuco” y dirigirse directo a las costas del Brasil. Si ellos querían la guerra, llevaría la guerra a sus propias costas.

 

Llega por mar

Zarpan de Buenos Aires el 26 de octubre por la noche (20.45) con viento del S/SE y bajo las narices de los marinos brasileños que con sus poderosas naves mantienen el bloqueo al Puerto de Buenos Aires.

La Sarandí navegó durante la noche sin novedad y en la mañana del 27 se encontró con varias naves enemigas. Como ardid de guerra, el astuto almirante mantenía izada la bandera imperial, sin abrir fuego y rompió el bloqueo y se dirigió rumbo al Cabo Corrientes.

Las otras dos naves debieron regresar a puerto al ser detectadas por los cariocas. La corbeta “Chacabuco” poseía 22 cañones y 150 hombres de tripulación, su comandante era el capitán Santiago Jorge Bynon y se convertía en el primer comandante de una nave de guerra de nuestra Armada que fondeaba frente a lo que hoy es Mar del Plata.

A las 11.30 del 30 de octubre de 1826, el almirante Guillermo Brown, a bordo de la “Sarandí” entró en contacto con la “Chacabuco”.

Aún no nacida, en el brillante amanecer de nuestra historia, el Sol iluminaba a Mar del Plata. Debía nacer como hija dilecta del propio Mar Argentino. Faro, custodia y guía de los intereses argentinos en el mar. Así se inició desde las costas del “Cabo de las Dos Corrientes” otro de los grandes capítulos de nuestra historia naval. Un crucero de guerra memorable, que permitió capturar numerosas naves y crear en el propio Imperio del Brasil, la sensación de un serio obstáculo a la navegación frente a sus propias costas, situación que aceleró la finalización del bloqueo a Buenos Aires.

 

Del libro de bitácora

Aquel histórico 30 de octubre de 1826, en el libro de bitácora de la goleta Sarandí, el almirante Guillermo Brown escribía:

“… En este momento en que son las 12 del día, acabo de incorporarme con la corbeta Chacabuco, remito a tierra diez soldados que hay en ésta de la guardia de negros que hay en tierra e inmediatamente me dirijo sobre la costa del Brasil, conforme a las instrucciones de V.E.. Al bergantín República y la barca Congreso los perdimos de vista a las 10.30 de la noche de mi salida y no los he vuelto a ver. Me es imposible el poder designar el punto de mi crucero, pues he de operar conforme lo exijan las circunstancias. Dios guarde a V.E. muchos años. Frente al cabo Corrientes, en vela. Octubre 30 de 1826”.

Firmado: W. Brown

 

Las pude ver

Fue hace más de seis años, la Armada Argentina me había vuelto a distinguir con una comisión para navegar en nuestra hermosa fragata “Libertad”.

Esa esbelta dama blanca de los mares del mundo, que en sus velas abraza y guarda toda la mística de “ser marino”. Habíamos zarpado de la Base Naval Mar del Plata, temprano en la mañana, con fuerte viento del S/SE al comando del capitán de navío Guillermo Keuneke. Navegábamos a vela pura y habíamos llegado a dar ¡14 nudos! El tiempo no era el mejor, había nubes bajas y cortos chubascos. Justo frente al Cabo Corrientes, el paisaje de la ciudad se desdibujaba tras la bruma y las nubes. Sé que fue producto de la emoción de navegar esta hermosa fragata. Sé que fue el sonido del viento silbando en las jarcias. Sé que fue el crujir de las propias velas, quizás mi propio interés en nuestra historia naval… De ello estoy seguro. Pero también estoy seguro de que las vi. Entre las nubes y la bruma, por nuestra amura de babor y recortadas en la costa… ¡Eran la Sarandí y la Chacabuco! Con sus velas henchidas de gloria, como en el óleo que ilustra esta nota, navegando en homenaje a Mar del Plata. Era la historia misma que nos visitaba…, como cada vez que nos visita su propio legado… la “Libertad”.

Por Oscar Filippi

06/11/06
LA CAPITAL de Mar del Plata




1777 – 22 de Junio – 2010

Almirante Guillermo Brown
A 233 años de su natalicio. En homenaje a su legado cívico, con gratitud por su ejemplo, a su entrega y patriotismo.

PMar del Plata  Monumento a Guillermo Brownor: Oscar Filippi

Alguna vez, el gran pensador, José A. Ortega y Gasset escribió, “… La ingratitud es el defecto más grave del hombre. Fundo esa calificación superlativa, en que siendo la sustancia del hombre su historia, todo comportamiento antihistórico adquiere el carácter de suicidio.”

Así lo ratifica un gran escritor argentino, Don Marcos Aguinis, quien en su libro titulado, “El Combate Perpetuo”, (un verdadero homenaje literario a la figura del Almirante Guillermo Brown), en el prólogo escribió: “… Ignoraba cuan novelesca había sido la vida del Almirante Guillermo Brown (…) Integra la galería de personajes cuya riqueza de aventuras hubiera entusiasmado a los mejores cultores del género. Los documentos sobre sus vicisitudes no sólo proporcionan asombro, sino fantasía. Parece inverosímil cuánto le sucedió y cuánto hizo. Es un personaje que deslumbra y enternece desde el principio al fin.”
Marcos Aguinis, fiel a su costumbre, realizó una exhaustiva investigación de los archivos históricos nacionales para conocer en profundidad la historia de nuestro Gran Almirante. De ella poco existe en los libros escolares, el olvido, que es el mejor amigo de la ingratitud, había caído sobre su persona. “El combate Perpetuo”, fue editado por primera vez en 1982, pero sólo en 1995 cobró notoriedad pública. Hasta ese entonces, sólo en pequeños ámbitos académicos navales, la persona y el valioso aporte a nuestra historia, del Almirante Brown, era dimensionado y verdaderamente reconocido.

Afortunadamente, fue en ese ámbito, donde el vicealmirante (R) Jorge E. Duyos, en su investigación histórica, encontró y publicó como parte del manual de “Introducción a la Historia Marítima” una carta que el Almirante Guillermo Brown le escribiera al Brigadier General Juan Manuel de Rosas. Esa carta había quedado olvidada en la historia (encontrada en 1962), quizás, hasta haya querido ser ignorada en algún momento de nuestros tiempos. Lo cierto es que al leerla reconoceremos que el legado del Almirante Guillermo Brown a nuestras tradiciones navales, no sólo es militar, es también cívico.
Esta carta fue escrita por Brown, en uno de esos tantos momentos trágicos que signaron nuestra historia con guerras civiles y desencuentros entre hermanos… la reproducimos tal cual él la escribiera y dice así:

Buenos Aires 12 de Abril de 1829 – “Mi estimado amigo y Sr. General Dn. Juan Manuel de Rosas – Escribía a V. una carta amistosamente y con el mejor intention del mundo de mi parte aunque no he tenido el gusto de recivir contestación como Gefe General de la Escuadra Nacional creí que V. me hubiese correspondido y ahora le repito como amigo particular de V. y en general del país, teniendo el honor de proponerle un medio por el qual se corte desavenencias que no producen outra cosa que la destruction de los mejores intereses del país como está sucediendo, agregándose la disunión entre las familias digna de mejor suerte; esta es del modo siguiente:”
“Que queden los Exercitos a igual distancia de esta Capital, dexando al pueblo y campaña enteramente libres para elegir la Junta Legislativa, observando la más perfecta neutralidad que todo hombre libre se pronuncie con la mejor confianza de su voto, y luego que esta corporación este reunido obre y delibere sobre la felicidad general, sometiéndonos a sus providencias, y de este modo tendríamos la gloria de haber contribuido en parte evitando al mismo tiempo la efusión de sangre entre hermanos que solo deben abrasarse olvidar el pasado y rogar al poderoso para que jamás aparescan entre nosotros calamidades de la guerra civil y que viviendo unidos podramos lograr nuestra verdadera felicidad.”
“Los consules extranjeros puedan garantir este convenio si es del agrado de V. quienes estan interesado en la prosperidad del país. Yo espero que este proposición será bien recojido por todos y los verdaderamente amigos de la grandeza y prosperidad del país. Yo escribo esta como Dn. Guillermo Brown y no como Gobernador Delegado sin embargo la proposición será cumplido. Queda su más atento y obediente servidor. – Q.S.M.B. Firmado: W. Brown” (sic) del original.

Aunque no aparezca en muchos libros de historia naval, Guillermo Brown fue uno de los Almirantes, en la historia mundial, que más veces se batió en combate en el mar. A diferencia de otros grandes almirantes de la historia, la grandeza de sus hazañas y victorias navales, proviene precisamente por la precariedad y poco número de naves que le tocó comandar.

Así la historia lo convirtió en el “crisol” donde se forjan los marinos argentinos. A su humildad, su inteligencia naval, determinación, espíritu de sacrificio, generosidad, valor y coraje, hoy lo homenajeamos también por su integridad cívica, reflejada en éste documento, muy pocas veces publicado.

La Armada Argentina navega hoy con proa al futuro, al igual que ayer, lo hace con escasos medios, pero con la misma determinación de aquellos marinos de nuestra independencia, de aquellos marinos también, que ofrendaron su vida en Malvinas… con su legado y tradiciones, la Armada sabe hoy, que las coordenadas del futuro hacia el que navega, están escritas en nuestra heroica historia naval. Fueron escritas por el propio Almirante Guillermo Brown.

Para cerrar esta nota, nada mejor que la pequeña frase con la que Marcos Aguinis cerró el prólogo de su libro sobre el Almirante Guillermo Brown: “… Por su mensaje desde el ayer para el hoy tan confundido.”


Así le cantó un payador:

"¿y qué esperaba de un hombre
que lleva por apellido
el tronido del cañón?
...ante semejante jefe
la simple duda es traición..."

(Anónimo, después de la victoria de Quilmes – 1826)

 

Declaración de Sitio Histórico por parte el H.C.D de la M.G.P.

Por iniciativa del Conejal Maximiliano ABAD, (Bloque UCR) se obtuvo la siguiente Ordenanza sobre el “Cabo de las Dos Corrientes”.

FECHA DE SANCION       : Septiembre 10 de 2009

NUMERO DE REGISTRO :

EXPEDIENTE H.C.D. Nº   :  1774   LETRA  U   AÑO  2009

 

ORDENANZA

Artículo 1º.- Declárase sitio histórico al sector costero del litoral atlántico denominado Cabo Corrientes, por ser éste el punto desde donde, en 1826, el Almirante Guillermo Brown lanzó su campaña naval contra el Imperio del Brasil.

Artículo 2º.- Encomiéndase al Departamento Ejecutivo la correspondiente señalización del sitio, incorporando las referencias históricas del mismo.

Artículo 3º.- Con motivo de celebrarse el próximo 30 de octubre  el aniversario del paso y desembarco del Almirante Brown, el Departamento Ejecutivo posibilitará el emplazamiento de un monolito conmemorativo  idéntico al construido en 1963, el que será inaugurado en acto especial convocado al efecto.

Artículo 4º.- Comuníquese, etc.-



 



 

1826 – Victoria Naval en Los Pozos y Quilmes – 2010

 

CUMBRES SUBLIMES DE NUESTRO HEROÍSMO NAVAL

 

 

Se han cumplido 184 años de las dos Batallas Navales más heroicas de nuestra historia. Como siempre, peleadas en desventaja, con coraje criollo y valor irlandés, con más determinación en el corazón, que munición en los cañones.

Por: Oscar Filippi

“En estas aguas el viento sopla del Sur y son los vientos de un pueblo libre … ¡Que lo sepan aquellos que nos quieren oprimir desde el Norte…!”

Coronel de Marina, Tomás ESPORA (1826)

 

        Pese a los antecedentes remotos de este conflicto heredado como dignos hijos de las Coronas de España y Portugal, por aquellos años y, podemos agregar, hasta nuestros días, la imprevisión política en materia de estrategia, planeamiento y defensa nacional, ha marcado una constante en nuestra historia.

        La guerra que el Imperio del Brasil declaró a las Provincias Unidas del Río de la Plata el 10 de Diciembre de 1825 y mantuvo durante el trienio 1826-1828, encontró a nuestro país en un total estado de indefensión. Situación que no hubiera ocurrido, si tan sólo los dirigentes políticos de aquella época hubieran leído los libros de historia.

        Desde el Siglo XVII en que los portugueses fundaron la Colonia del Sacramento, en clara demostración expansionista, enfrentaron a la Corona Española en distintas acciones bélicas de las que ésta salió victoriosa y los lusitanos convirtieron en resonantes triunfos diplomáticos al considerarlos en la letra de los tratados. El conflicto continuó ventilándose en permanentes fricciones durante toda la guerra de independencia y fue que ya constituido el Imperio del Brasil (1822) este ocupó ilegalmente dicha colonia, queriendo así establecer su predominio sobre la Banda Oriental del Uruguay.

        De la simple comparación de los recursos estratégicos, poderío económico, organización político comercial y composición de sus fuerzas militares y navales, el Brasil era muy superior por ser un país consolidado y en marcha.

        Contaba con una poderosa flota regular de cerca de ochenta unidades, desde las de más alto bordo a las de tipo menor. Con ella irrumpió en el Río de la Plata, bloqueando a la ciudad de Buenos Aires.

        Nuestro país contaba con sólo dos viejos Bergantines (el Belgrano y el Balcarce) un lanchón (la Correntina) que transportaba piedras desde la isla Martín García y doce cañoneras.

        El entonces Gobernador de Buenos Aires, General Juan Gregorio de Las Heras, ante la magnitud de la agresión, recurrió al ya glorioso marino, Almirante Guillermo Brown y el 12 de Enero de 1826, lo designó Jefe de la escuadra criolla.

        El marino irlandés, que ya se acercaba a los 49 años de vida, volvió a izar su insignia en el bergantín “Balcarce”. Otras grandes figuras de nuestra epopeya libertaria fueron llamadas al servicio, Juan Bautista Azopardo, segundo jefe de la Escuadra y comandante del bergantín “Belgrano”, Tomás Espora, Leonardo Rosales, Bartolomé Ceretti, Nicolás Jorge, Antonio Richitelli, Juan Francisco Seguí, Felipe Scaillet, Victorio Francisco Dandreys y Carlos Robinson.

        Mientras se gestionaba la compra de tres navíos en Chile, el gobierno urgido por el Almirante Brown, adquiere la fragata “Comercio de Lima” a la que se rebautizará con el nombre de “25 de Mayo”, el bergantín “Armonía” que pasaría a llamarse “Independencia”, dos bergantines, bautizados “República Argentina” y “Congreso Nacional” y tres goletas que fueron bautizadas: “Sarandí”, “Pepa” y “Río de la Plata”.

        Estos refuerzos de gran significación llegaron cuando Bernardino Rivadavia asumía por Ley, la primera magistratura del país el 8 de Febrero de 1826.

       

Batalla Naval de “LOS POZOS”

 

¡Fuego rasante, el Pueblo nos contempla..!!

Orden de Batalla del Almirante Guillermo Brown.

        Los cariocas nunca pudieron dominar el Río de la Plata, el bloqueo dispuesto fue violado innumerables veces y nuestro glorioso Almirante, preparando a sus tripulaciones y tratando de desorientar a los brasileños, sostuvo dos combates de suerte dispar y resultados inciertos.

        El primero de los grandes encuentros navales llegaría el 11 de Junio de 1826.

        Pedro Iº, Emperador del Brasil, ordenó enfáticamente al comandante Norton, nuevo Jefe de la Escuadra Imperial: “... - ¡Exijo una acción definitoria! ¡Liquide a la insignificante escuadrilla del Plata (…)!!”.

        Ese día, los habitantes de Buenos Aires, desde terrazas y campanarios, desde la costa misma del Río, ven acercarse las velas de 31 navíos enemigos dispuestos en tres divisiones, cuentan con 266 cañones y 2.300 hombres.

        Nuestro Almirante zarpa en la “25 de Mayo”, buque Insignia al comando del bravo marino porteño Tomás Espora, los siguen la “Congreso”, los bergantines “República” e “Independencia” y siete cañoneras.

        La otra división patriota al mando de otro valiente criollo, Leonardo Rosales, se apresuraba a regresar del puerto de Colonia, donde había dejado refuerzos de infantería.

        Sólo diez viejos y frágiles navíos, la desventaja en número y poder de fuego, ya es una vieja conocida de nuestros heroicos marinos y no conduce a razones dignas como para no dar batalla.

        El Almirante Brown dispone a sus 10 barcos en semicírculo, el eligió el lugar para el combate, lo conoce de memoria, los brasileños desconfían… el sitio se llama “Los Pozos” y es una cita de honor con la Gloria… La escuadra Imperial con sus tres imponentes líneas, se les viene encima. El bravo Almirante, parado en el puente de la “25 de Mayo” junto a su fiel comandante y camarada Tomás Espora, ordena: “…- ¡Fuego rasante, el pueblo nos contempla…!!

        El cañoneo es feroz, la lucha titánica… ambas escuadras quedan envueltas en el humo del disparo de los cañones. Los atónitos testigos, desde la ciudad, sólo pueden ver un enorme nubarrón blanco-grisáceo, furia de tormenta desatada al ras del Río, relámpagos y atronadores ruidos, jirones de velas al viento, maderos, esquirlas y astillas zumbantes, un infierno que   presagia el peor de los resultados.

        Cuando el humo que envuelve a la batalla comienza a disiparse, los porteños desde la costa, no dan crédito a sus ojos, lejos de perseguidos nuestros buques se convierten en perseguidores.

        Rosales y Jorge que llegaban con su división para dar apoyo, se convierten en el blanco de los imperiales. Nuestro Almirante, ve llegado el momento de atacar a la nave capitana, la “Nictheroy” del Almirante Norton. Para ello trasborda a una cañonera y a remos y a vela, seguido por Espora, Mason, Bathurst y otros oficiales, se lanza decidido al ataque.

        La Escuadra Imperial comienza a ceder, cuando el crepúsculo cae sobre Buenos Aires, la victoria se llama Argentina. Una vez más, son los hombres de Brown los que le dan valor a los escasos medios con los que combatieron. La subordinación y el coraje es criollo, el valor es irlandés y con ellos derrotaron al poder y la confianza enemiga.

 


 

Batalla Naval de “Quilmes”

 

“¡ Es preferible irse a pique, antes que rendir el pabellón !”

Orden de Batalla del Almirante Guillermo Brown.

        Al decir del propio contralmirante D. Laurio Destéfani en su libro - Manual de Historia Naval Argentina – “…- donde Brown alcanzó las cumbres más sublimes del heroísmo, fue en el famoso combate de Quilmes del 30 de Julio de 1826”.

        A las diez y media de la noche del 29, Brown arremete sobre la formación brasileña, el resto de la escuadra se retrasa sin motivo aparente, la “25 de Mayo” sorprende, sola, ¡a bala rasa y cañonazos! e indemne vira para buscar al resto de la flota. 

        Cuando el Sol comenzaba a despuntar sobre la ribera de Quilmes en ese glorioso día, veintidós (22) naves brasileñas impecablemente formadas, en línea y a sotavento vienen en busca del “viejo” Almirante, la revancha de la batalla de Los Pozos era vivamente buscada por los brasileños.

        Brown decide atacar como el Almirante Nelson en Trafalgar, cortaría la línea por retaguardia, atacaría a las naves en forma individual antes que la vanguardia pudiera socorrerlas.

        Imparte su hoy famosa orden de Quilmes: “¡Es preferible irse a pique, antes que rendir el pabellón! La Escuadra Patriota inicia el combate.

        Nuevamente a bordo de la “25 de Mayo” como siempre al comando de Tomás Espora, inicia la maniobra de ataque sobre el final de la línea de los buques imperiales. Con sorpresa y desagrado comprueba nuevamente, que algunas de nuestras naves se quedan rezagadas, otras por indecisión de sus comandantes, ante la imponente magnitud de la fuerza enemiga, se abren sin causa justificada.

        Es así que la valiente nave capitana, la “25 de Mayo”, seguida únicamente por la goletita “Río” del valiente Leonardo Rosales, cortan solas, a puro cañonazo y coraje la línea enemiga.

        Durante tres largas horas se baten heroicamente, la “25 de Mayo” con más de treinta rumbos en el casco y con 40 bajas en cubiertas. La “Río” de Rosales se queda sin sacas de pólvora. La tripulación se desnuda, con las mangas de las chaquetas y las piernas de sus pantalones, con pólvora a granel, fabrican más sacas de pólvora, en cueros, con el uniforme que Dios les dio al nacer, firmes y dignos, siguen disparando ¡su único cañón…! Con valiente determinación y el heroico ejemplo de Rosales, su Comandante, se mantienen junto a su bravo Almirante y al valeroso Espora que finalmente cayó malherido.

        “…- ¡Aquel muchacho sabe pelear con su gaviota! Exclama Brown, orgulloso por Rosales.

        Recién a las nueve de la mañana acudieron en su ayuda ocho cañoneras y otros barcos mayores, Brown se traslada al “República”, arrestó a su Comandante y ante una justificación de éste, le gritó a la cara, la frase que también pasaría a la historia… “- No conozco más valientes que Brown, Espora y Rosales”. Reorganiza inmediatamente la línea patriota y pone en fuga a la escuadra imperial.

        Resuelto continúa la lucha desde a bordo del bergantín “República”. Ante el temor de quedar varados por la bajante, la escuadra brasileña se retira y las naves de nuestro Gran Almirante, empavesadas como en días de gala, llegan al puerto de Buenos Aires, Espora, herido gravemente, es atendido de inmediato. La nave insignia, la heroica “25 de Mayo” tuvo que ser remolcada hasta el puerto, el castigo que había recibido no permitían su maniobra y la flotabilidad estaba seriamente amenazada.

        A pesar de todo… los vientos habían soplado del Sur y tal como lo afirmara el valiente Tomás Espora, esos vientos fueron de libertad. 

 

   

8 y 9 de Febrero de 1827

Combate Naval de “El Juncal”

 

Gloria de la Historia Naval Argentina

Por: Oscar Filippi

          En 1826, el entonces Imperio del Brasil, había cerrado la navegación y el comercio del Río de la Plata con una importante escuadra naval de más de 80 navíos. Nuestro país no contaba con una marina de guerra, apremiado por las circunstancias, Rivadavia convoca al Almirante Guillermo Brown y con algunos buques mercantes transformados en navíos de guerra y otros comprados urgentemente en el extranjero, se crea una nueva Escuadra Naval para hacer frente a las fuerzas cariocas.

          Superado totalmente en número de naves, en cañones y tripulantes bien adiestrados, el Almirante Brown, junto a Tomás Espora, Leonardo Rosales y otros bravos marinos criollos, pone a prueba su propia capacidad táctica y logra ese mismo año, los resonantes triunfos de “Los Pozos” y “Quilmes”. Cumbres sublimes del valor naval argentino, de cuyas victorias fueron testigos los propios habitantes de Buenos Aires, que amenazados por un desembarco, no daban crédito a sus ojos, cuando la pequeña escuadra de Brown puso en fuga a más de 80 navíos de guerra imperiales. Fue en esas dos batallas en la que el Almirante Brown, inscribe para siempre en las historia, sus dos órdenes más famosas. En “Los Pozos”, viendo que la población de Buenos Aires se agolpaba en la rivera del Río de la Plata, en balcones, terrazas y campanarios para contemplar el desigual combate que se avecinaba, nuestro Gran Almirante, con determinación ordenó: “ – ¡Fuego rasante, el pueblo nos contempla!” y en la Batalla de “Quilmes” quedaría inscripta la orden que aun hoy es estandarte de valor para un marino argentino… “-¡Irse a pique antes que rendir el pabellón!

          Esa misma orden, en letras de bronce acuñadas, se leía en el puente de mando del crucero General Belgrano aquel 2 de Mayo de 1982. El valor de 323 camaradas que sucumbieron con el buque, mantuvieron viva aquella orden y el mismo orgullo histórico por su entrega y determinación.

          Sorprendidos por el arrojo y determinación de nuestros hombres y su pequeña escuadra, los imperiales no se sentían aun vencidos. Aprovechando el desconcierto generado, Brown recibe frente a las costas del Cabo de las “Dos Corrientes” (Mar del Plata) en Octubre de1826, el refuerzo de la recién adquirida fragata Chacabuco, procedente de Chile. Enarbolando su gallardete en la goleta “Sarandí”, el Almirante Brown inicia una temeraria, pero decidida campaña de corso, frente a las costas mismas del Brasil, acosando al tráfico mercante. Como resultado de esa brillante maniobra, parte de la flota imperial abandona el Río de Plata con la urgente necesidad de proteger su propio territorio.

          Ahora sí, Guillermo Brown, podría dar cuenta definitiva de las naves cariocas que quedaban navegando en las aguas del Plata.

          Es así como llegamos al 8 de Febrero de 1827, fecha en la que se desarrolla la primera jornada de la Batalla Naval de “EL Juncal”. El Almirante Guillermo Brown, que izaba su insignia en la goleta “Sarandí”, estaba al mando de una división naval compuesta por seis (6) naves mayores, un buque hospital y nueve cañoneras. En este día se encuentra en las proximidades de la Isla de El Juncal (cercanías de la desembocadura del Río Uruguay en el Río de la Plata) con la Tercera División Naval Brasileña, integrada por un bergantín, diez (10) goletas, seis (6) cañoneras y una lancha. El capitán de fragata Senna Pereyra mandaba las naves imperiales. El combate comenzó con un fuerte cañoneo entre ambos bandos. La lucha no llegó a términos decisivos por cuanto un fuerte temporal, de los llamados pamperos, separó las naves.

          El día 9 de Febrero las acciones dan comienzo con un fortísimo cañoneo naval entre nuestros buques y las naves imperiales, con más determinación, conocedores expertos de esas aguas, nuestros marinos logran ubicarse mejor y casi a “quemarropa” logran doblegar al circunstancial adversario. Logran rendir y apresar a doce (12) naves imperiales, tres fueron incendiadas por su propia tripulación y tres consiguieron alejarse del combate remontando el Río Uruguay. Asimismo, fueron hechos muchos prisioneros, entre los cuales se encontraba el capitán Senna Pereyra quien entregó su espada a otro bravo marino de nuestra historia, Francisco Seguí.

          Esta fue la última gran batalla por sostener nuestra soberanía en los mares y ríos en aquellos aciagos días. Tras la euforia por estos resonantes triunfos, llegó después también la misma despreocupación por los peligros que siempre acechan desde el mar. La escuadra fue nuevamente olvidada y sólo cuando franceses y británicos volvieron sobre nuestras aguas, el interés por los asuntos del mar, volvió a golpear con dureza y urgencias. Afortunadamente el Almirante Guillermo Brown seguía con vida… el valor y determinación de sus hombres, nuestros marinos criollos, también y en “La Vuelta de Obligado” consolidarían para siempre nuestra soberanía y determinación de ser definitivamente libres. Pero ese, es otro capítulo de nuestra heroica Historia Naval.              

Agradecemos al corresponsal naval, Oscar Filippi, por permitirnos la publicación de sus artículos.

 


 

"Bouchard, el corsario de la Patria"
Por Felipe Pigna.

La comisión de Estudios Históricos ha analizado el texto de “Bouchard, el corsario de la patria”,
de Felipe Pigna; considera que deben señalarse los siguientes errores históricos y pone al alcance de los interesados la bibliografía correspondiente.

1.- El reglamento español de Corso de 1801, no fue un “mamotreto” como escribe Pigna, sino “una completa legislación de larga aplicación en el Plata a partir de mayo de 1810” – Ver Rodríguez – Arguindeguy: El corso rioplatense, página 53.

2.- El hermano de Guillermo Brown, integrante de la expedición corsaria al Pacífico, se llamaba Miguel y no Luis como figura en dos oportunidades en el texto, lo que no es error de imprenta sino del autor.

3.- Felipe Pigna menciona al duque de Florida Blanca como Gobernador de Guayaquil y a su sobrina, la condesa de Camargo, ambos prisioneros en la fragata “Consecuencia”, nombres que no figuran en la Bibliografía responsable. En “Guillermo Brown. Apostillas a su vida” y en “El Corso rioplatense” de P. Arguindeguy y H. Rodríguez, páginas 111 y 177 respectivamente, leemos la lista de prisioneros de la fragata “Consecuencia”: (...) se hallan a bordo actualmente de la fragata Comandante nombrada el Hércules: Señor Brigadier D. Manuel de Mendiburu, Señor D. León Altolaguirre de la Orden de Carlos III, Intendente de Provincia y Contador Mayor del Real Tribunal de Cuentas de Lima; Señor D. Andrés Ximenes, juez subdelegado de la Provincia de Jauja; Señor José Antonio Navarrete, Diputado que fue en Cortes de la Provincia de Piura y hoy electo Fiscal de la Real Audiencia de Chile; Señor D. Francisco Iriarte, Teniente Coronel del Real Cuerpo de Ingenieros, destinado al Virreinatos del Perú, Manuel de Mendiburu era el Gobernador designado para Guayaquil. En ninguno de los textos se lo menciona como duque de Florida Blanca y menos aún figura la condesa de Camargo entre los prisioneros.

4.- Guillermo Brown no usó el pabellón nacional como poncho o chalina como se observa en los dibujos del libro sino que, como leemos en las “Memorias del Almirante Brown”, publicación de la Comisión Nacional de Homenaje al Almirante Brown en el centenario de su muerte, habiendo perdido todo la ropa en el saqueo, el comodoro Brown se vio obligado, para ir a tierra, a envolverse, nada menos que en el pabellón patriota que encontró en cubierta” – página 52.

5.- En cuanto el trato que recibió Brown, al que el dibujante representa en una celda, sentado en el suelo, leemos en su “Memoria” escrita en 3° persona, “Desde la playa donde el gobernador permanecía a caballo (...) fue conducido a la guardia por algunos oficiales de confianza y principales habitantes de la ciudad. Inmediatamente se le remitieron ropas y el Gobernador le invitó a comer. La calma que desplegó ante tal revés de fortuna, le mereció el respeto de todos los que se hallaban allí reunidos, así como la temeraria intrepidez que demostrara muy poco antes, había excitado su admiración, sobre todo la del Gobernador y del Obispo, quienes lo cumplimentaron de la manera más honrosa”, página 52.

En cuanto a los demás prisioneros, dice el Almirante: “Los oficiales y tripulación restantes fueron confinados con menos restricciones y el pueblo, al conversar con los prisioneros, se dio cuenta de la naturaleza de la revolución y del objeto de la expedición y deploró sobremanera haber cooperado en la defensa de la ciudad.” Página 53.

6.- Pigna describe un ataque demoledor a la ciudad por Bouchard y su tripulación quienes, por las armas, obligan a las autoridades, tras someterlas en la residencia oficial, a liberar a los prisioneros y especialmente, al Almirante Brown. La documentación histórica establece, sin dar lugar a dudas, que esa liberación se logró por tratativas entre Miguel Brown y Vasco Pascual.

Leemos en la “Memoria” del Almirante Brown: “Tan pronto como la pérdida del “Trinidad” se supo en la escuadrilla que estaba todavía en La Puna, la Hércules que había quedado al mando del capitán Miguel Brown y el Halcón zarparon y procedieron a remontar el río, resueltos a destruir la ciudad, si su jefe y compañeros de armas no eran tratados como prisioneros de guerra. Antes de que ellos estuvieran a la vista, el Gobernador despachó un parlamento proponiendo canje de prisioneros con tal de que retrocedieran a determinado punto. Esta propuesta se debió, evidentemente, al temor de que se alzaran los criollos y la negociación terminó en un intercambio de prisioneros a satisfacción de ambas partes”. Página 52.

En la carta de Guillermo Brown a su hermano Miguel y a Walter Chitty leemos: “Queridos Walter y Miguel: me hallo prisionero sin lesión en mi persona. El Gobernador es un hombre de un espíritu amable y militar. Ustedes no tratarán de subir; antes al contrario se retirarán. Yo he propuesto desechar a todos los prisioneros en tierra si me dan libertad pero temo no lograrlo. Yo he dicho que ustedes no se quedarán más que dos o tres días y que seguirán con sus prisioneros a Buenos Aires abandonándome a mi suerte (...). Página 111.

7.- Lenguaje inadecuado en un texto que pretende ser escrito para escolares. Nuestro idioma posee un riquísimo material sin necesidad de utilizar expresiones procaces que desvirtúan la finalidad educativa de la obra.

8.- Tras Guayaquil, Buenaventura y Galápagos Brown navegó hacia el Atlántico por la ruta del Cabo de Hornos. Noticias sobre la presencia portuguesa en el Plata, lo obligaron a dirigirse a la isla Barbados para reparar su nave. La insidiosa intervención del capitán Stirling lo llevó a la Antigua donde fue juzgado por la Corte del Adelantazgo local.

Estos hechos aclaran que Brown no continuó la guerra de Corso en las Antillas como especifica Pigna.
Ver: Apostillas ..., ob.cit. Página 111 y Ratto; ob.cit, Página 120.

9.- El lugre mencionado como San José se denominaba Neptuno.

10.- Bouchard fue muy severo en su propiedad económica peruana, pero ello no debe llevar al lector al concepto de inhumanidad. No puede presentarse su imagen con trabajadores encadenados y engrillados como en épocas de dura esclavitud, sobre todo en un trabajo para escolares fácilmente influenciables.

La Comisión de Estudios Históricos no recomienda la difusión de este texto como bibliografía a nivel escolar.

 

 

Guillermo Brown , ¿era masón?

Dos documentos que muestran que seguramente lo era. Pero, ¿porqué tanta reserva?

 

EL ALMIRANTE BROWN, ¿FUE MASÓN?

Por la Logia Almirante Guillermo Brown N° 445.

Gran Logia de la Argentina de LL. y AA. Masones  (en Pdf)

 

ALMIRANTE WILLIAM BROWN

SU CAPTURA Y RESCATE POR LA MASONERÍA EN GUAYAQUIL
por el Dr. J. R, Levi-Castillo (En Word)

Traducción de Natalio Marengo

 



 

Teniente de Navío (Post Morten) Aviador Naval

Marcelo Gustavo Márquez, único aviador de Mar del Plata, caído en el conflicto Malvinas.

A su memoria

Por: Oscar Filippi

Aquel 21 de Mayo de 1982

Teniente de Navío Marcelo Gustavo MárquezEl 21 de Mayo de 1982, dos secciones reforzadas de la Tercera Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, integradas por el Capitán de Corbeta Alberto Jorge Philippi, Teniente de Fragata Marcelo Gustavo Márquez, Teniente de Navío José César Arca, Teniente de Navío Benito Italo Rotolo, Teniente de Navío Carlos Alberto Lecour y Teniente de Navío Roberto Gerardo Sylvester atacan unidades de superficie británicas estacionadas en el estrecho de San Carlos, hundiendo a la fragata H.M.S. "Ardent". Los aviones pertenecientes a los tres primeros pilotos son derribados por aviones "Harrier" ingleses que escoltaban al buque, falleciendo el Teniente de Fragata Marcelo Gustavo Márquez.

 

 

En homenaje

Hoy, tal como lo hacemos dese el 21 de Mayo de 1982, queremos evocar a este valiente aviador naval, el Teniente de Navío (Post Mortem) Marcelo Gustavo MÁRQUEZ. Desde aquella fecha, su nombre está inscripto en la Historia Naval Argentina.

Sus acciones sobre los cielos de Malvinas en aquellos días de 1982, asombraron al mundo. Su profesionalismo, su arrojo y entrega, fueron el firme mensaje de la determinación soberana argentina. A tal punto que, el General de la Aviación Francesa Pierre Clostermann, quien derribara 33 aparatos alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, escribió una carta en la que demostraba su admiración por las proezas, coraje y valentía de los aviadores de combate argentinos. Esta carta finalizaba diciendo: "… hay de este mundo que sólo cree en aquellas causas en las que sus protagonistas se hacen matar por ellas."

En el año de 2003, pocos meses antes de su muerte, en ocasión de reeditar su libro, “El Gran Circo”, el miso General Pierre Clostermann, volvió a escribir: “- También quiero que los jóvenes lectores de este nuevo libro, guarden un pensamiento para los pilotos franceses de Mayo de 1940, los pilotos ingleses de Septiembre de 1940, los americanos de Enero de 1942 en las Filipinas, los de la Luftwaffe en 1945 en la defensa de Berlín y los pilotos argentinos que volaron en Mayo de 1982 sobre los cielos de Malvinas. Ellos todos fueron sacrificados y todos ellos heredaron el caos dejado por otros: pacifistas, políticos, generales incompetentes y naciones indolentes, negligentes o laxas. Sin embargo, estos pilotos deben ser admirados, no mirados con pena, porque en el instante final ellos pudieron decir: “He experimentado en mi avión lo que otros nunca conocerán.”

Teniente de Navío Marcelo Gustavo Márquez en su aviónAl leer este mensaje del gran As de la Aviación Francesa, Pierre Clostermann, me hizo recordar las palabras con las que después de relatar sus acciones durante la Segunda Guerra Mundial y a modo de epílogo finaliza este libro tan admirado por los aviadores de todo el mundo: “- El Gran Circo ha pasado, el público ha quedado satisfecho, los actores no demasiado malos, quizás en familia se siga hablando de él otro día más, y aún cuando todo quede olvidado, en la plaza del pueblo todavía estará la aureola del aserrín y los agujeros de las

Estacas, la lluvia y el olvido pronto borrarán las huellas, sólo los que fuimos actores lo recordaremos…”

Por eso mismo estas líneas, para que la lluvia y el olvido no borren las huellas heroicas que hombres como el Teniente de Navío Marcelo Gustavo MÁRQUEZ dejaron impresas en nuestra orgullosa Historia Naval.

Aún sin haber sido uno de los protagonistas de aquella gloriosa gesta, si tenemos el orgullo de haber sido sus compañeros y camaradas y como tal lo recordamos.

Recordarlo hoy, es recordar nuestra heroica herencia, nuestro orgullo de ser marinos. Combatir como lo hizo él y antes lo hicieron los hombres de BROWN, aún en desventaja numérica y tecnológica. Con valor y firmeza, confianza en la causa justa, determinación y coraje criollo, así logramos hacer nuestra patria desde el mar.

La guerra es siempre cruel. Antes de estallar nos sobrecoge con el temor, durante ella nos fustiga con el dolor y la muerte y al final nos corroe con la duda, la mentira hipócrita y la ausencia de responsabilidades, que sólo pretenden hacer caer en el olvido a aquellos que nos iluminaron con su ejemplo, valor y sacrificio sublime.

Por eso hoy quiero evocar en este acto, lo más valioso y digno que la guerra nos ha legado: el sacrificio de los camaradas caídos en el Mar.

Los móviles que impulsan a los hombres están influidos por el carácter de cada uno. La guerra les trazó el camino. Al empezar la lucha iban en pos de la verdad, la cual está por encima de las ideologías, los partidismos o el gobierno de turno. En los momentos de peligro se arroja todo el lastre por la borda y entonces se ven las cosas en su exacta dimensión y uno se encuentra de pronto con el alma desnuda y el rostro al viento.  Sólo entonces se ofrece la oportunidad que nunca antes se nos había presentado, de ponernos verdaderamente a prueba.

La experiencia así obtenida, por los ejemplos como el del Teniente de Navío MÁRQUEZ, me permite afirmar que no es la técnica lo que más vale, sino los hombres. Ellos fueron quienes les dieron valor a las armas que tripularon.

El que ha convivido con estos hombres, duros en la lucha y firmes ante la muerte, lleva en su alma algo valiosísimo para el futuro.  

 

 

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Última modificación: 19 de agosto de 2014